📌 : ❝ Jung Hoseok ama la poesía, a los animales y las sustancias que cambian el estado de ánimo. Acostumbrado a despertar entre los brazos de la dinamita, se ve arrinconado a buscar una solución a sus problemas para no perder la beca de estudios qu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Una cuota de humanidad
Camina de un lado a otro con Jimin siguiendo sus pasos. Llevan un par de horas, desde mediodía para ser exactos, discutiendo acerca de la razón por la cuál Hoseok da vueltas por el apartamento en este momento.
Busca sus cosas; toma un bolso pequeño que no estorbe demasiado y vuelve a rebuscar entre sus cajoneras su único pasamontaña.
—¿Dónde lo dejaste? —cuestiona a Jimin con molestia.
La bocina del vehículo de Taehyung anuncia su llegada. Ve rápido por la ventana para asegurarse de ello. La noche comienza a caer.
—Donde no vas a encontrarlo.
—Lo necesito ahora, Jimin. Deja de hacer esto. Te dije que no voy a detenerme.
—Pues allá tú. —Cruza los brazos contra su pecho—. Pero no voy a dejar que arruines tu vida por esta estupidez.
Continúa hurgando entre su ropa, pasando por alto el vaivén en el estómago cuando su lubricante aparece entre sus manos de casualidad, con flashbacks que en este momento no ayudan para nada.
—Bien —masculla, tomando su billetera—. Compraré uno de camino.
—Dios, eres increíble.
—Sólo déjame, ¿sí? Esto es importante para mí. Si no lo entiendes, está bien, pero no voy a detenerme.
Es tomado por las mejillas y debe esquivar de inmediato la mirada de su novio antes de que lo convenza de abandonar sus planes.
—Mi amor —llama Jimin con suavidad, buscando sus ojos—. Mírame, ¿sí? —Su corazón se altera, por lo que atiende al llamado—. Si sales por esa puerta ahora, no voy a hacerme cargo de que lo te suceda. No cuentas conmigo para esto. Tú decides.
Hace una mueca apenada.
—Está bien. —Toma las muñecas de Jimin para alejar las manos de su rostro—. Como digas. Si algo pasa, no voy a llamarte.
Acomoda sus cosas y sale de la habitación. Los pies de Jimin se escuchan detrás de él.
—¡Jung Hoseok!
—Cierra con llave cuando te vayas, ¿sí? —Sonríe a medias y se acerca a él para darle un rápido beso en los labios—. Te veo mañana. Te amo.
—¡Estás loco!
Escucha un par de frases inentendibles en la distancia cuando baja las escaleras corriendo en dirección a la salida del edificio. Taehyung lo espera dentro de su vehículo con impaciencia.
—Te digo que no tardes —alega—. Cualquier día de estos estoy aquí afuera y mi pobre vehículo yéndose a la mierda con alguno de tus vecinos.