📌 : ❝ Jung Hoseok ama la poesía, a los animales y las sustancias que cambian el estado de ánimo. Acostumbrado a despertar entre los brazos de la dinamita, se ve arrinconado a buscar una solución a sus problemas para no perder la beca de estudios qu...
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El problema de solucionar los problemas
El invierno comienza a despedirse cuando Hoseok se encuentra de pie fuera de la biblioteca un miércoles cualquiera. Lleva al menos diez minutos pensando en cómo ingresar sin ser un descarado.
Había optado por pasar de aquella situación tan incómoda, pero Patología I ya comienza a presionarle el cuello en época de exámenes y no está dispuesto a perder la oportunidad de ganar la batalla sin siquiera haberlo intentado.
Con un café en cada mano, empuja la puerta de la biblioteca con la espalda e ingresa con algo de torpeza, intentando parecer convencido de su decisión y sin temor a lo que llegue en contra. Los ojos de Yoongi se posan en él de inmediato, probablemente lo ha visto merodeando afuera antes y está preparado para enfrentarlo. O puede que le dé igual. Al final, comprende que siempre es él quien sufre todas las consecuencias y lo asume. Sabe que lo merece.
Es una persona horrible. Lo piensa cada día de su vida.
—Buenos días —saluda con una pequeña sonrisa.
Recibe silencio. Yoongi no parece sorprendido con su presencia, y si lo está, pues disimula a la perfección. Cualquier mala palabra hará que se eche a llorar. Antes de venir aquí tuvo una noche enfurecida y ha arremetido contra su sistema con todas las píldoras y alcohol que encontró. Aún puede sentir el efecto. Apenas comienza a deprimirse.
—¿Qué necesita? —pregunta Yoongi con amabilidad.
El choque de desconocimiento hace a su corazón latir con fuerza. Deja un café sobre el mostrador y señala a que puede tomarlo. Yoongi no lo hace.
—No puedo recibir cosas de los estudiantes —comenta—. Lo siento.
Las reglas. ¿Está usando las reglas con él? ¿Así de sencillo?
—Yoongi.
—Señor Min —corrige—. ¿Necesita algo? Si no requiere de mi ayuda, puede pasar a buscarlo usted mismo.
—Yoongiiiii. —Comienza a desesperarse—. Basta de eso.
—¿De qué? —Se enfoca en la pantalla de la computadora—. Si no ha hecho una reserva de sala, aún hay horarios disponibles para hoy.
—Yoongi, detente.
Ve como cierra los ojos y toma un respiro profundo antes de enfocarse en él. Los ojos de Hoseok han comenzado a llenarse de lágrimas y mueve una pierna con rapidez. Lo angustia en demasía que lo considere un desconocido.
—Por favor —musita. No alcanza a pronunciar otra palabra antes de ahogarse con el nudo en la garganta. Lo traga con esfuerzo—. ¿Podemos hablar en privado?
La expresión de Yoongi cambia de inmediato y tarda en responder, pero acepta. Mira con clara precaución hacia todos sitios antes de pedirle que lo acompañe al pequeño comedor de la biblioteca. El lugar más privado que hay allí, donde pueden vagar sin verse sospechosos.