📌 : ❝ Jung Hoseok ama la poesía, a los animales y las sustancias que cambian el estado de ánimo. Acostumbrado a despertar entre los brazos de la dinamita, se ve arrinconado a buscar una solución a sus problemas para no perder la beca de estudios qu...
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Como querer dar un salto a pie de página
A eso de las once de la mañana, acomoda en su rincón correspondiente el último carrito de libros que debía acomodar hoy. Se siente agotado; pero al menos ha finalizado antes para irse a casa de este voluntariado inútil (con el debido respeto que Don-biblioteca se merece).
En realidad, no le parece inútil. Sólo hoy. Ha tenido una noche horrible y necesita acurrucarse en su cama para llorar unas horas y así volver renovado. Apenas pudo llorar dos minutos anoche, porque se sentía cansado hasta para eso. Las vacaciones, en definitiva, no han ido como esperaba.
—¿Yoongi?
Ha desaparecido. Claro que sí. Como nunca, ha ido a buscar su almuerzo antes de lo esperado. A veces, siente que Yoongi huele sus ganas de marcharse y hace todo lo posible por que cumpla su horario primero. Se aferra al gato por un momento, pero lo presiona tanto que éste gruñe para ser liberado.
—Traidor —musita, abultando los labios.
—¿Me llamaste?
Gira de inmediato. Sus mejillas enrojecen, porque estaba al borde de dejar una nota irresponsable antes de irse.
—Eh... sí. —Se frota la nuca. Sigue a Yoongi con la mirada, mientras éste se acomoda detrás del mostrador otra vez—. Ya he terminado mi deber y... quería pedir permiso para retirarme ahora.
—Claro. —Yoongi se encoge de hombros.
—¿De verdad?
Un suspiro.
—Sí, como sea. Te veo mañana.
Tras agradecerle con una sonrisa de oreja a oreja, da media vuelta. No obstante, a dos pasos cerca de la puerta, se devuelve con pasitos cortos y rápidos hasta detrás del mostrador.
—¿Qué haces? —pregunta Yoongi con sorpresa, cuando él se agacha y esconde entre sus piernas—. Hoseok.
—Shh.
—¿Qué sucede? —susurra.
—Shh. —Se esconde un poco más y se hace un ovillo. Colocando un dedo sobre sus labios para suplicar en silencio—. Recuerde que me debe una.
—Buenos días —dice una persona.
Hoseok presiona con fuerza los ojos un momento. Sólo espera que Yoongi haya captado la señal de vida o muerte. Abre un ojo y ve como se acomoda de espaldas al asiento y alza la mirada impasible, correspondiendo al saludo.
—Disculpe —vacila la voz suave de Jimin—. Estoy buscando a Jung Hoseok. Me dijeron que trabaja ¿aquí? Durante las mañanas o algo así. ¿Sabe usted si se encuentra?
No, dile que no.
Sabe que Jimin es capaz de cualquier cosa para encontrarlo, pero si no le ha mencionado sobre su trabajo en la biblioteca es por algo.