—Rosie ha pasado una semana, ya supéralo—Jennie rodó los ojos mientras jugaba con Lisa cartas.
—¡Eso dices tú porque no eres la traumada!—dijo cepillando el cabello de Jisoo.
—Ni Jisoo hace tanto problema—la mencionada asintió con la cabeza.
—Casi le quitas la inocencia a mi bebé—besó su cabeza—, yo pensé que te estaban matando por tremendo escándalo.
—¡Suficiente, solo dices eso porque eres envidiosa! ¡Y no soy escandalosa!—se levantó con las mejillas rojas.
—¡¿Envidiosa?! ¡Yo no soy envidiosa!—caminó hasta Jennie.
—¡Sí lo eres porque quieres que Jisoo te haga lo mismo!
—¡¿Q-qué?! ¡N-no es a-así! ¡Tú, Kim estúpida!—realizó un tímido puchero.
—Espera, tú...
Rosé no dejó que terminara su oración y se fue a su cuarto. Sabía que se expuso ante las chicas, pero confiaba que no hayan comprendido de lo que estaba hablando, bueno, a excepción de Jennie que de inmediato se percató la razón de su huida. En realidad a ella no le molestaba en absoluto haber encontrado a Lisa succionando hasta el alma a su mejor amiga, pero digamos que esa escena hizo que los engranajes de su cerebro y su cuerpo empezaran a rodar únicamente en una dirección, una dirección en donde la boca y manos de Jisoo eran colores y ella un lienzo listo para ser pintado por ellos.
Se recostó en la cama y ahogó un grito contra la almohada mientras pataleaba.
Jennie estúpida, Lisa estúpida, todo es su culpa.
Lo aceptó, aceptó que le encantaría que su novia la toque de esa manera, pero no sabía qué hacer para que Jisoo captara lo que ella quería, la idea de tan solo pensar en qué debía provocar a su novia le causaba vergüenza y timidez. A veces, solo a veces ella quisiera ser tan honesta y valiente como Jennie. Desde chiquitas ella siempre fue la que la defendía de todos, incluso ahora.
Oyó como la puerta del cuarto se abrió.
—Jennie, no molestes.
—Soy yo. Jennie salir con Lisa.
—Chu, ¿qué haces aquí?—se incorporó.
—Querer estar contigo y Jennie decir que ser tu oportunidad—le sonrió y fue acostarse a su lado.
Jennie babosa, por suerte Jisoo no parece haber entendido la indirecta de lo que quiso decir la castaña.
Abrazó a su novia y escondió su rostro en la hendidura del cuello, se sintió protegida al ser envuelta por los fuertes brazos de la mutante que sin perder el tiempo sus manos acariciaron su espalda de forma pausada.
Luego de unos cuantos minutos Rosé se armó de valor y alzó el rostro hasta que sus labios se encontraron con la gemela. Jisoo la besó con cariño, eran besos sin una pizca de segundas intenciones, desde que se hicieron novias jamás hubo otra clase de besos, pero Rosé estaba decidida a cambiar eso hoy.
Con bochorno ella mordió suavemente el labio inferior de Jisoo, aprovecho la oportunidad de la boca ligeramente abierta e introdujo su tímida lengua en la cavidad de la contraria.
Para Jisoo esa clase de beso era nuevo, pero no era desagradable, fue delicioso tener esa extraña parte moviéndose en el interior de su boca, con rapidez imitó los movimientos de la rubia y ella ahora llevaba las riendas del húmedo beso, fue una batalla en la cual la lengua de Jisoo salió victoriosa y reclamó su recompensa el cual fue explorar hasta el último rincón de la boca de su Ángel.
Para mayor comodidad Jisoo se colocó encima de Rosé sin poner todo su peso para no aplastar a la rubia, las manos de la humana se aferraron al cuello de la mutante generando mayor presión en sus bocas. Para Jisoo ese beso ya no era suficiente, con la mano derecha tanteó el borde de la camiseta y con cuidado alzó la prenda lo suficiente para meter su mano y acariciar el vientre de su novia.
Suave, es muy suave, la piel de su chica era como ese peluche que tenía Jennie, muy esponjoso, sus manos fueron subiendo hasta encontrar el borde del brasier. Se apartó un poco para verla, sus mejillas estaban muy rojitas y el aire caliente abandonaba su boca, de pronto las manos de Rosé cubrieron su cara.
—Yo lo siento... ¿p-podemos parar, por f-favor?
Jisoo miró con detenimiento a su novia sin saber por qué se disculpó, pero sí algo entendió fue la palabra parar, con delicadeza retiró sus manos de la cara y la besó, no hizo nada más, fue casto. Se posiciono a su lado y se acurrucó.
—Lo siento, Chu—dijo en voz baja.
—¿Hacer daño?—esa fue una posibilidad que pensó.
—No amor, no me hiciste daño. Solo... no me siento lista para dar ese paso, yo pensé que lo estaba—le gustó como la tocó, pero no se sentía preparada. Sus ojos se aguaron.
Su cerebro de zombie comprendió por primera vez lo que quiso decir su chica o la mitad de ello, solo significaba que en algún momento iba a estarlo y ella solo tenía que esperar porque ella también intuía que estuvieron a punto de hacer algo grande, algo íntimo, algo solo de ellas dos y nadie más. No estaba molesta ni triste, la felicidad de su Ángel era primero.
—Esperar, yo esperar por ti, Ángel. No triste—la mimó con dulces caricias en las mejillas.
No había palabras que describan lo que Rosé sintió ese momento, su mutante la entendió y fue hermoso, se sintió tan amada y con el corazón expuesto que la besó inocentemente, como siempre lo han hecho. Su compañía es lo único que necesitaban, porque ella no era Jennie ni Jisoo era Lisa, su relación funcionaba e iba a un ritmo diferente al de ellas, no había necesidad de apresurar las cosas, irían a su paso porque sin duda estaba segura que algún día ella y Jisoo se fusionarían en cuerpo y alma, pero hasta que llegue ese día disfrutaría de los tiernos besos de su novia.
—Gracias amor.
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Ya nos falta poquito para el final chicos :v
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Proyecto L
FanfictionJennie y Rosé han sido las mejores amigas desde que tienen memoria, siempre han sido ellas dos, incluso cuando el mundo llegó a su fin de la forma menos y más inesperada. Después de cuatro años siguen unidas, pero ahora deben sobrevivir. ¿Qué suced...
