Jennie sintió algo frío recorrer su cabeza y con pesadez fue abriendo los ojos solo para ver que era Lisa de quien provenía ese fresco toque.
—Lisa todavía es temprano...—comentó adormilada entre los brazos de la zombie.
—¿Seguir durmiendo?—ella en ningún momento detuvo sus caricias.
—Umm... solo un poco más... —se acurrucó en su pecho.
—Bueno, yo cuidar de ti, Nini. Dormir tranquila—besó su frente.
Ya no hubo respuesta, se dejó llevar por el suave tacto de Lisa y su aroma dulzón, por unos segundos puso toda su capacidad cerebral en descubrir cuál era ese aroma característico de Lisa, porque a pesar de ser zombie no olía mal, todo lo contrario. Acercó más su nariz que terminó hundiéndose en el cuello y aspiró originando que los vellos de Lisa se ericen.
Vainilla y coco, dulces como tú. No sabía porque esos aromas eran naturales en Lisa, pero tampoco lo iba averiguar, se conformó con identificar el olor de la gemela, satisfecha con su resolución se durmió.
Lisa aún sentía ese cosquilleo en su cuello y quiso hacer lo mismo en su humana, más unos ruiditos le avisaron que ya estaba durmiendo, lo haría cuando despierte, no había prisa y se dedicó a contemplar el hermoso rostro de la coreana. Parecía una princesa de esos cuentos de hadas que alguna vez le leyeron y lo que tenían en común es que siempre un príncipe las protegía de todo, ella no era un príncipe y tampoco humana, lo sabía, pero sin ser eso ella la protegería de todo. Anheló con todo su corazón que su Nini no se moleste ni la aparte por no ser un príncipe sino más bien un monstruo, un monstruo que no dudaría en dar su vida por ella.
Jisoo disfrutó de la tierna mirada de la australiana, parecía un ángel porque desde el instante que vio una imagen de esos seres alados supo que su Rosé era como ellos. Seres hermosos y cautivadores, ¿por qué no estaba en el cielo? ¿Y sus alas dónde estaban? Sin ellas no podría regresar, aunque no habría problema, ella la llevaría al cielo las veces que desee, no suena complicado y a cambio pediría a Rosé que se quedé con ella porque en tan solo pensar en que no vería esos ojos deslumbrantes ni esa radiante sonrisa su pecho dolía demasiado.
—¿Jisoo?—se restregó los ojos.
—Día, Rosé—sonrió.
—Buenos días, tengo mucha pereza...
—¿Puedo?
No sabía a qué se refería y simplemente se limitó asentir. Los dedos de la gemela recorrieron su mejilla con ternura.
—¿Por qué te gusta mucho mis mejillas?—era una incógnita que ha tenido desde que la conoció.
—Suaves hermosas, ¿molesta?—retiró la mano apenada.
—No, no la quites—hizo que la mutante acaricié de nuevo su rostro solo que esta vez su mano estaba unida a la de ella—, me gusta.
Ninguna volvió hablar después de eso, no hubo necesidad. Rosé admiró los rasgos de Jisoo y no cabía duda en que era realmente hermosa, de hecho, podría justificar el beso, ¿quién se negaría a besar a Jisoo? Exacto, nadie y ella no era la excepción. Siguió disfrutando la compañía de Jisoo cuando decidió que era hora de levantarse.
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—Rosie, vamos a ver a los peludos—dijo la coreana secándose el cabello.
—Ok, unnie y de paso le preguntamos qué vamos hacer—suponía que aún eran integrantes del grupo Romeo—. Jisoo quedas a cargo ¿si? No nos vamos a demorar, no abras la puerta a nadie y no salgas—restregó su nariz.
—Lili, hazle caso a Jisoo y más les vale que no hagan travesuras porque las conozco, no te preocupes que estaré bien—miró la cara de preocupación de Lisa y le besó la mejilla transmitiendo tranquilidad.
Ambas salieron y fueron en busca de la instructora Seulgi. No fue gran cosa hallarla, estaba en el campo de entrenamiento con los animales y al verla jugar feliz con los peludos le dieron totalmente razón a Chaeyoung, la instructora Seulgi era una masita, pero con los animales porque con ellas fue una tirana en los entrenamientos.
Les informó que por el momento no había misiones, podían relajarse lo cual les agradó bastante, así podrían aprovecharían el tiempo junto a las gemelas. Fueron a desayunar y notaron la ausencia de Mina y Sana en el grupo, le preguntaron a sus amigos y dijeron que no sabían e incluso sus novias desconocían su paradero, tal vez solo se hallaban ocupadas y la plática siguió.
Se despidieron y fueron a su habitación, dejar a las gemelas solas por un largo tiempo jamás era buena idea. A pocos pasos de su cuarto oyeron risas y se alarmaron, se les olvidó decir que no debían ser ruidosas. Ingresaron rápido y vieron a las mutantes con Mina y Sana jugando juegos de mesa, Jisoo parecía mapache por los rayones en los ojos y Lisa payaso, mostraban pucheros, pero el mohín de Jisoo se transformó en una sonrisa burlesca al ganar a Lisa, ahora era ella quién pintaba la cara con gran maestría, ahora Lisa era un payaso pirata.
—¿Que hacen?—Jennie fue la primera en cortar el ambiente.
—¡Por Dios, Jennie! ¡¿Por qué no dijiste que eran muy divertidas?!—expresó Mina entre risas.
—Ni siquiera oí cuando entraron—Sana se limpió las lágrimas por reír tanto.
—¿Qué te dije de abrir la puerta, Jisoo?—suspiró Rosé aliviada que eran sus amigas quiénes estaban con ellas.
—No abrir, Lisa abrir—explicó Jisoo.
—Voz de humana bonita, no peligro—trató de aclarar para que Jennie no se enoje con ella.
—Saben chicas no creo que sea bueno para las gemelas tenerlas aquí encerradas sin supervisión, cuando tengan que salir pueden decirnos o avisarle a los demás—sugirió Mina con una sonrisa—. Bueno es tiempo de irnos, de seguro Chae me está buscando.
—Yo también, quiero ver a mi Chewy, cuídense chicas, nos vemos Lisa, Jisoo.
—Sí, está bien y gracias por cuidarlas—agradeció Rosé al verlas salir—. Creo que tienen razón unnie, no podemos dejar a Jisoo ni a Lisa solas.
—Lo sé Rosie, pero primero vamos a limpiar el desastre que son sus caras ahora. Tú lava la cara de Jisoo en el fregadero. Pero antes vamos a tomarles una foto—después de la debía sesión fotografía Jennie sujetó la mano de Lisa y la llevó al baño.
Lisa se dejó llevar y permitió que su humana le lave la cara, fue muy cuidadosa en ello.
—¿Enojada?—preguntó triste.
—No Lisa, no estoy enojada. Así que no te pongas triste y mejor cierra los ojitos que voy a echarte agua.
Hizo caso y sintió el agua empapar su cara, ella repitió el proceso repetidas veces hasta que la cara de Lisa estuvo por completo limpia y sin rastro de marcador.
—Listo, ya estás limpia.
—Gracias, Nini—elevó la comisura de los labios.
Aún no se acostumbraba al apodo que Lisa le puso, era demasiado tierno y siempre cuando lo pronunciaba una hermosa sonrisa era la protagonista.
—Escucha Lalisa, solo puedes mostrarme esa hermosa sonrisa a mí, a nadie más ¿entiendes?
No iba negar que cuando escuchó de nuevo como la gemela se refirió a Sana una pizca de celos se instaló en su pecho. Lisa no entendía a lo que se refería, pero asintió, no iba a negar ninguna petición de la ojos gatunos aun si eso significa no saber de lo que habla.
Salieron solo para ver una Jisoo muy cerca de Rosé, ambas perdidas en ellas y muy concentradas como para percatarse de la presencia de sus amigas. La magia terminó cuando la rubia sin querer botó un cubierto al suelo. La castaña solo alzó una ceja ante la escena más no dijo nada, le ahorraría el interrogatorio a su amada Rosie solo porque si le pregunta de seguro ella preguntaría por Lisa y no tenía respuesta para eso, y estaba completamente segura que su mejor amiga tampoco.
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Parte (3/3). Bueno chicos espero que les haya gustado la maratón de hoy. Nos vemos en tres días :D
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Proyecto L
FanfictionJennie y Rosé han sido las mejores amigas desde que tienen memoria, siempre han sido ellas dos, incluso cuando el mundo llegó a su fin de la forma menos y más inesperada. Después de cuatro años siguen unidas, pero ahora deben sobrevivir. ¿Qué suced...
