Capítulo 25

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SEHUN

Luhan parecía perdido esa mañana. No dijo nada mientras ellos esperaban por el autobús. Cuando entraron, se dejó caer en su asiento y se inclinó contra la pared.

Sehun tiró de su manga y él ni siquiera medio sonrió.

—¿Estás bien? —preguntó.

Lo miró.

—Ahora —dijo.

Él no le creyó. Tiró de su manga nuevamente.

Se recargó contra él y escondió su rostro en su hombro.

Sehun descansó su cara en su cabello y cerró los ojos.

—¿Estás bien? —preguntó.

—Casi —dijo él.

Él se apartó cuando el autobús se detuvo. Nunca lo dejaba sostener su mano una vez que bajaban del autobús. No lo tocaría en los pasillos. "La gente nos miraría", decía siempre.

Él no podía creer que eso aún le importara. Los chicos que no querían ser observados no usan zapatos de golf de con las puntas todavía sujetadas.

Así que hoy se paró junto a su casillero y en lo único que pensó fue en tocarlo. Él quería contarle sus noticias, pero Luhan parecía estar tan lejos, que él no estaba seguro de que lo escucharía.

LUHAN

¿Dónde iría esta vez?

¿De vuelta con los Hickmans?

"Hey, ¿recuerdan esa vez cuando mi mamá les preguntó si yo podía quedarme con ustedes por unos días, y no regresó por un año? Realmente aprecio el hecho de que ustedes no me enviaron con Servicios de Protección Infantil. Eso fue muy Cristiano de su parte. ¿Aún tienen ese sillón plegable?".

Joder.

Antes de que Ricky se mudara, Luhan sólo conocía esa palabra de los libros y las paredes de los baños. Jodida mujer. Jodidos niños. Jódete, tú pequeño gilipollas, ¿quién tocó mi jodido estéreo?

Luhan no lo había visto venir la última vez. Cuando Ricky lo echó a patadas.

Él no pudo haberlo visto venir porque nunca pensó que podía ocurrir. Nunca pensó que él lo intentaría, y él nunca, nunca pensó que su mamá estaría de acuerdo con ello. (Ricky debió haber sabido antes que Luhan que su madre había cambiado sus lealtades).

Era vergonzoso pensar en el día en que había pasado —vergonzoso, por encima de todo lo demás— ya que realmente fue culpa de Luhan. En el fondo estaba pidiendo por ello.

Se encontraba en su habitación, escribiendo letras de canciones en una vieja máquina de escribir que su mamá había traído a casa de la Buena Voluntad. Necesitaba una nueva cinta (Luhan tenía una caja llena de cartuchos que no encajaban), pero seguía funcionando. Amaba cada parte de la máquina de escribir, la manera en que las teclas se sentían, el pegajoso y crujiente sonido que hacían. Incluso le gustaba la forma en que olía, como a metal y betún de zapatos.

Estaba aburrido ese día, el día en que ocurrió.

Estaba demasiado caluroso para hacer algo más que vagar por ahí, leer o ver televisión.

Ricky estaba en la sala de estar. No había salido de la cama hasta las 2:00 o 3:00, y cualquiera podía decir que estaba de mal humor. Su mamá estaba caminando en torno a la casa en círculos nerviosos, ofreciéndole a Ricky limonada, emparedados y aspirinas.

Luhan & Sehun [HunHan]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora