Capítulo 18

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LUHAN

Su mamá no iba a dejarle ser niñero.

—Él tiene cuatro hijos —dijo su madre. Estaba estirando masa con un rodillo para las tortillas—. ¿Se le olvidó eso?

Luhan le había dicho estúpidamente a su madre sobre la llamada telefónica de su papá delante de sus hermanos y hermana, todos ellos realmente se habían emocionado. Y luego Luhan tuvo que decirles que no estaban invitados, que era sólo cuidar a los niños, de todos modos, y que papá ni siquiera iba a estar allí.

Tao había empezado a llorar, y Mei Ling se enojó y salió hecha una furia. Lian le preguntó a Luhan si llamaría a papá para ver si él también podía ir a ayudar.

—Tu padre es un personaje —dijo su madre—. Cada vez, les rompe el corazón. Y cada vez, espera que yo recoja los pedazos.

Recoger, barrer, era lo mismo en el mundo de su madre. Luhan no discutió.

—Por favor, déjame ir —dijo.

—¿Por qué quieres ir? —preguntó su mamá—. ¿Por qué te preocupas siquiera por él? Él nunca se preocupó por ti.

Dios. Incluso si era cierto, todavía dolía escucharlo de esa manera.

—No me preocupa —dijo Luhan—. Sólo necesito salir de aquí. No he estado en ningún lugar excepto la escuela en dos meses. Además, él dijo que me pagará.

—Si tiene dinero extra estando de brazos cruzados, tal vez debería pagar la manutención de sus hijos.

—Mamá... son diez dólares. Por favor.

Su madre suspiró.

—Bien. Hablaré con Ricky.

—No. No hables con Ricky. Él sólo dirá que no. Y, de todos modos, él no puede decirme que no puedo ver a mi padre.

—Ricky es la cabeza de esta casa —dijo su mamá—. Ricky es el que pone la comida en nuestra mesa.

¿Qué comida? Quería preguntar Luhan. Y, ya que estaban en eso, ¿qué mesa? Ellos comían en el sofá o en el suelo o sentados en las escaleras traseras sosteniendo platos de papel. Además, Ricky diría que no sólo por el placer de decirlo. Lo haría sentir como el Rey de España. Lo cual era probablemente el por qué su mamá quería darle la oportunidad.

—Mamá. —Luhan puso su cara en sus manos y se apoyó contra el refrigerador—. Por favor.

—Oh, está bien —dijo su madre con amargura—. Bien. Pero si él te da algo de dinero, puedes dividirlo con tus hermanos y hermana. Eso es lo menos que puedes hacer.

Ellos podían tenerlo todo. Todo lo que Luhan quería era la oportunidad de hablar con Sehun por teléfono. Ser capaz de hablar con él sin cada engendro del infierno innato estaba escuchando.

A la mañana siguiente en el autobús, mientras Sehun pasaba su dedo por el interior de su brazalete, Luhan le pidió su número de teléfono.

Él comenzó a reírse.

—¿Por qué es tan gracioso? —preguntó.

—Porque —dijo él en voz baja. Ellos lo decían todo en voz baja, a pesar de que todos los demás en el autobús bramaban, a pesar de que tendrías que gritar en un megáfono para ser oído por encima de todas las maldiciones y la idiotez—. Me siento como si estuvieras tratando de ligar conmigo —dijo.

—Tal vez no debería pedir tu número —dijo —. Tú nunca has pedido el mío.

Él la miró a través de su flequillo.

Luhan & Sehun [HunHan]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora