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꧁ᴥ︎︎︎Fuerte tentaciónᴥ︎︎︎꧂






¡Su hija ya quiere nacer! —dijo finalmente.

Namjoon quedó pálido como una hoja, con el corazón latiendo aceleradamente, y Jungkook también quedó con la boca abierta.

Pero un grito los sacó de su estado de shock.

—¡Jin! —gritó y salió corriendo hacia la habitación, seguido por los otros dos—. ¡Jin! ¡Jin! Amor, ¿estás bien? ¿Ya viene la bebé? ¿Mi hija, mi niña?

—¡Maldición, Namjoon, cierra la boca y llévame al hospital! —gritó Jin, no podía soportar más el dolor y había mojado todo al romper aguas.

—¡Ya, mi vida! ¡Jungkook, saca el auto, rápido! —le gritó a su hermano, quien asintió y salió corriendo a buscar el auto, mientras Namjoon tomaba a Jin en brazos —. ¡Jimin, toma los bolsos, no hay tiempo que perder!

—¡Sí!

Luego de eso, salieron rápidamente de la casa con Jin, quien gritaba de dolor en el asiento trasero del auto, mientras sostenía (o más bien apretaba) la mano de su prometido. Jungkook conducía con Jimin a su lado.

Al llegar al hospital más cercano, bajaron rápidamente. Namjoon sostenía a Jin, quien lloraba por el dolor que sentía, mientras gritaba por ayuda para su prometido.

Inmediatamente, las enfermeras los recibieron con una camilla y se lo llevaron rápidamente a la sala de partos para realizar la cesárea.

Namjoon entró con él, ya que era el padre de la bebé y tenía permitido entrar. Jimin y Jungkook se quedaron en el pasillo de espera, sentados ni muy cerca ni muy lejos el uno del otro.

El silencio era un tanto incómodo, pero gracias al susurro de las personas, se mejoraba un poco. Jungkook miró de reojo a Jimin, quien estaba sentado frente a él, y tenía una buena vista del perfil del rubio jugando con sus manos nerviosamente.

Jimin era tan lindo y tierno cuando jugaba con sus manos o hacía gestos con su boca, pero cuando se tiraba el cabello hacia atrás, se veía tan sexy que Jungkook tragaba saliva ante el cambio de expresión.

La tarde estaba tormentosa; habían pronosticado lluvia el día anterior y ahora las nubes se estaban formando.

"Ojalá no llueva", pensó Jimin.

Pero, obviamente, nadie puede luchar contra la naturaleza, y enseguida comenzó a llover. Suspirando, miró a su alrededor y se dio cuenta de que el pelinegro no estaba.

Buscó con la mirada, pero no lo vio.

"¿Se habrá ido?"

"Quizás le molestó mi presencia", pensó triste.

Suspiró cabizbajo, miró sus manos y no pudo evitar que una lágrima cayera, aunque la limpió rápidamente.

En ese momento, sintió algo cerca de su rostro y retrocedió por la sorpresa. Alzó la mirada y se encontró con los ojos penetrantes de Jungkook, quien extendía la mano hacia él con una taza de café.

—Toma —dijo, ofreciendo el café.

Al ver que la lluvia caía fuerte y empezaba a hacer frío, notó a Jimin frotándose las manos. Sabía que solo tenía una camiseta de manga larga y no quería que se enfermara.

—G-gracias —respondió, haciendo un gesto con la cabeza para tomar el café en sus manos "calentito".

Jungkook asintió y volvió a sentarse para beber su café, mientras observaba cómo las personas pasaban de un lado a otro.

En ese momento, escucharon las puertas abrirse y vieron a Namjoon salir, quitándose el cubrebocas, con una enorme sonrisa en su rostro.

Tanto Jungkook como Jimin se levantaron de inmediato para preguntar qué había pasado o si Jin y el bebé estaban bien.

—Ellos están bien —informó felizmente, aliviando los suspiros de los demás y provocando sonrisas—. Mi bebé pesó dos kilos novecientos y ahora está en la incubadora. A Jin lo trasladarán a una habitación VIP.

—Eso es bueno.

—Jungkook, yo me quedaré esta noche con Jin. Ya avisé a mi secretaria para que se encargue. Tú lleva el auto y vayan a casa con Jimin. Esta noche la tormenta será muy fuerte, así que tengan cuidado.

—Está bien, Nam —asintió Jungkook—. Felicidades, hermano. Mañana vendré para conocer a mi sobrina.

—Felicidades, Namjoon hyung —dijo Jimin con una sonrisa.

—Gracias, chicos. Ahora vayan, o si no, la tormenta no los dejará salir. Vayan antes de que empeore.

—Hasta mañana, hyung. Saludos a Jin —dijo Jimin.

—Claro, le diré cuando despierte.

—Adiós, Nam.

—Adiós.

Salieron del hospital y la lluvia caía con furia mientras el viento soplaba fuerte. Jimin se abrazó a sí mismo para darse calor, y Jungkook tuvo el impulso de quitarse su chaqueta y ponérsela, pero se contuvo.

Corrieron hasta donde estaba el auto, mojándose la parte superior del cuerpo y los zapatos, pero debían llegar lo más pronto posible a casa.

Cuando una tormenta así caía sobre Seúl, cerraban todo y los taxis no funcionaban debido al mal tiempo, ya que temían quedarse atascados en algún lugar.

Tiritaban de frío en el camino, pero gracias a la calefacción del auto, se sentía un poco de calor. Jimin, en su mayoría, estaba helado, ya que solo llevaba una camiseta y se había mojado por completo.

Cuando llegaron a casa de Namjoon, corrieron hacia adentro para refugiarse del clima. Quitaron los zapatos y Jungkook se dispuso a subir las escaleras, pero al ver que Jimin se había quedado parado en la entrada, se extrañó.

—Vamos. Debes cambiarte esa ropa mojada si no quieres enfermarte —le dijo, haciendo un gesto con la mano para que lo siguiera.

Así, como un perrito siguiendo a su dueño, Jimin siguió a Jungkook hasta su habitación, ya que en la habitación que antes era de él, no quedaba nada, ya que su padre se había asegurado de que no quedara nada suyo.

Cuando llegaron, Jimin entró tímidamente a la habitación que ahora pertenecía a Jungkook.

Este estaba buscando alguna ropa, encontró un pantalón de chándal que ya no le quedaba, una camiseta holgada y una sudadera que sabía que le quedaría enorme, pero algo es mejor que nada.

—Toma, ahí está el baño. Dúchate primero y ponte esto —le entregó la ropa y un boxer que esperaba que le quedara—. Anda, entra.

Jimin tomó la ropa entre sus manos y se acercó a la puerta del baño, pero antes de entrar, se dio la vuelta para mirar a Jungkook.

—Gracias, Jungkook —le sonrió y se metió al baño, cerrando la puerta con seguro, dejando a Jungkook pensando en esa hermosa sonrisa, una que le contagiaba.

Después de cambiarse, Jimin salió del baño y le tocó el turno a Jungkook. Cuando este salió, ya vestido, miró la cama y luego a Jimin, quien estaba mirando por la ventana.

"¿Ahora qué?"

"¿Compartimos la cama?"

"¿Qué tonterías estás pensando, Jeon?"

—Jimin —lo llamó, y este se dio la vuelta para mirarlo—. Tú duerme aquí, yo dormiré en el sofá de la sala.

—¿Qué? No, esta es tu cama, no puedes dormir en el sofá. Yo puedo dormir ahí, no te preocupes —dijo confundido por la forma en que se comportaba—. No te preocupes, yo dormiré en el sofá.

Empezó a caminar hacia la salida, pero una mano en su muñeca lo detuvo. Miró a Jungkook a los ojos y se dio cuenta de que estaban muy cerca.

—Dormirás aquí y yo iré allá. ¿Quedó claro? —preguntó seriamente.

—No.

—Jimin —advirtió.

Suspiró rendido, lo que hizo sonreír victorioso a Jungkook, y más aún por el lindo puchero que hacía inconscientemente.

—Eres malo por no dejarme a mí dormir en el sofá.

—¿Malo yo? —preguntó fingiendo estar ofendido—. Deberías agradecerme, te estoy dejando mi linda cama, algo que nunca hice por nadie, ni siquiera por Namjoon cuando Jin lo dejó afuera por no haberle cumplido uno de sus antojos...

No dijo más, ya que sintió los labios del más bajo en la comisura de sus labios, dejándolo petrificado por la acción de Jimin.

Al separarse, Jimin estaba rojo como un tomatito.

—Gracias, Pero prefiero dormir en el sofa—sonrió aún con su cara roja—. Buenas noches...

Pero no esperó a ser tomado por las mejillas y sentir los labios del otro en un beso húmedo, arrancándole un gemido de sorpresa. Eso tomó por sorpresa al más bajo, quien no sabía cómo seguir el beso.

Jungkook bajó sus manos por las caderas de Jimin, apretándolo más contra su cuerpo y rozando sus intimidades, lo que hizo gemir a Jimin y excitó a Jungkook.

Estaban tan metidos en su burbuja que no se dieron cuenta cuando llegaron a la cama. Jungkook estaba encima de Jimin, tocando su cuerpo con ímpetu mientras sus lenguas luchaban por obtener el control.

Se sentía tan bien para Jimin, nunca había sentido algo así.

Mientras sus manos se enredaban en el cabello del azabache y tiraban de él, sentía las manos de este tocar la piel de su abdomen, lo cual lo erizaba por completo.

Jungkook, al recobrar un poco de lucidez, se fue calmando hasta besar a Jimin tiernamente y con cariño.

"¡Eres un estúpido, Jeon Jungkook!"

Se recriminó mentalmente por ser débil ante los labios de Jimin, quien aún tenía sus brazos alrededor de su cuello y disfrutaba de sus besos y caricias.

No podía hacer esto, aún no era el momento. Debía arreglar aquel asunto primero antes de hacer cualquier otra cosa. No quería poner a Jimin en peligro si las cosas salían mal.

No se lo perdonaría, pero tener a Jimin anhelando sus besos era la mejor sensación del mundo. Su entrepierna dolía como el infierno y estaba seguro de que la de Jimin también.

Pero no debía seguir, al menos no por ahora.

—Descansa, pequeño.


Le dio un último beso en los labios, se levantó y salió de la habitación rápidamente, cerrando la puerta un poco fuerte, dejando a Jimin recostado en la cama con un problema entre sus piernas. Pero Jungkook debía ser fuerte, debía vencer la tentación.

¡Al diablo!

Fue increíble, no sabía cuánto había extrañado esos labios, y le gustó mucho poder probarlos más a fondo. Jimin era tan dulce, su cuerpo tan pequeño y apetecible que se le hacía agua la boca pensando en probarlo algún día.

Ahora debía arreglar su "problemita", que valió la pena porque había sido provocado por el dueño de sus pensamientos.

"Joder, Jimin, así me pones sin siquiera darte cuenta. Me vuelves loco", Pensó para luego suspirar y dirigirse al baño de la planta baja para intentar controlar la tremenda erección que tenía, en nombre de Park Jimin.








































¿Les gustó o tienen ganas de más?😏


Nos leemos luego 🐾

⚠︎𝐂ℎ𝑖𝑐𝑜 𝐏𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜⚠︎  ꧁𝙺𝙾𝙾𝙺𝙼𝙸𝙽꧂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora