Capitulo 6

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Yo estaba tan contenta de haber encontrado el anillo que tampoco le quise dar más importancia.
- ¿Mama me lo puedo quedar junto con la carta?-  le dije.
- Estoy segura que si tu bisabuela te viera, también te lo hubiera regalado, así que, cuídalo bien y no lo pierdas. -me dijo ella.
- ¿De verdad? - dije asombrada.
La abracé y le di las gracias. Me hizo mucha ilusión que me dejara quedármelo. Un anillo tan bonito y con una historia preciosa que vivió mi bisabuela. Y la carta de ese príncipe enamorado... ¡Lo iba a cuidar mejor que nadie!
-Venga chiquita, vamos a cenar que se hace tarde. - me dijo mi madre mientras recogía un poco la habitación. Tengo que decir que me encanta cuando me llama chiquita.
Seguidamente nos bajamos a cenar y fue entonces cuando me di cuenta que el anillo me había dejado una especie de quemadura o señal en el dedo donde me lo puse.
- Mira mama. ¿Qué es esto? - le dije.
- ¿Quieres decir que eso no lo tenías ya?- me respondió ella.
- No. Esto ha sido el anillo. Ya te dije que me había molestado algo. No sé si me he pinchado o me ha quemado, pero me ha dejado una marca.
Me lo miré de cerca y parecía un punto pero sin ser totalmente redondo. Como no me dolía ni me molestaba, al final lo dejé estar.
El día antes de irnos, bajamos a la plaza a hacer unas compras, porque era el día que montaban el mercado de la fruta y de la ropa. No es que vengan muchos puestos, pero a mi madre y a mí nos encanta ir. Aunque al final quizás no compramos mucha cosa, pero nos gusta ver lo que traen de calzado, bolsos, ropa, frutas, etc.
La plaza del pueblo se llena de gente y de paraditas. Normalmente se nos va toda la mañana, porque nos gusta verlo todo al detalle y además te vas encontrando con mucha gente conocida, que se paran a hablar y hacen que  se alargue más el tiempo en el mercado.

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