- ¿Estás lista ya nena?
- Siiii. ¿ Vamos a volver o me cojo una chaquetita? Pregunto por si vamos a ir directas a la cena después de ir a ver a la anciana.
- Iremos directas, hija, así que cógete mejor una chaquetita para luego. Por cierto, se llama Linda.
- Que nombre más bonito.
Cuando llegamos a su casa, había un montón de flores de todo tipo que decoraban el balcón y las ventanas. Tenía tres plantas y un pequeño patio antes de llegar a la puerta de la entrada. También me llamó la atención el ver que también había algún gnomo en el patio y en el balcón y enseguida vi que alguno me guiñó el ojo. Mi madre no se percató de este detalle porque no le di la mano.
Aparcamos el coche y tocamos el timbre. Parecía no haber nadie, así que volvimos a probar y finalmente abrieron la puerta. Era Linda y se alegró mucho de vernos.
- Yuli! Lucía! Pasad, pasad!
-Hola! - le dijimos las dos mientras entrábamos a su casa.
Le dijimos que no queríamos molestar pero ella enseguida nos saco pastas y limonada para mí y un café para mi madre. También le preguntamos que cómo se encontraba y ella nos explicaba que estaba bien y que estaba muy contenta de nuestra visita. Nos expresó su agradecimiento aquel día en el mercado y sin nosotros haberle preguntado nada nos dijo:
- Sabía que vendrías a preguntarme por lo de la profecía. Os estaba esperando. La señora Greta fue la que me dió un libro y me dijo que solo os lo enseñara a vosotras.
Mi madre y yo nos miramos con los ojos abiertos de par en par, ya que nunca nos había comentado nada sobre la existencia de otro libro.
Se levantó y fue a la planta de arriba . Cuando bajó traía en la mano una caja cerrada con llave.
La abrió y sacó un libro que nos dejó en la mesa delante nuestro. Era un libro pequeño y en la portada se podía leer " La profecía de los anillos de Greenlandia".
- ¿Entonces por eso conocías la profecía? - le preguntó mi madre a Linda mientras cogía el libro.
- Si. Ella me dijo que lo podía leer pero que no se lo diera a nadie más.
- No me lo puedo creer. ¿Pero entonces la Sra. Greta como sabía lo del anillo de Lucía? - dijo mi madre.
- Yo se lo conté mama. El fin de semana que me lo encontré, cuando fuimos a despedirnos de ella para ir a casa, lo llevaba puesto y ella me preguntó. No le di demasiados detalles pero sabe que era de la bisabuela.
- Ella supo enseguida que era el anillo de la profecía porque te vio la marca en el dedo. Para que no corriera peligro el libro pensó que era buena idea que lo guardara yo y un día que fui a su casa me pidió que lo escondiera hasta que vinierais a buscarlo.
- ¿Pero porque a ti y no a nosotras? -dijo mi madre.
- Porque según ella si alguien más se percataba de la marca de tu dedo, puede que intentaran robaros. Porque ya lo intentaron, verdad?
- ¡Mamá! ¡El robo en la casa de la bisabuela! No se llevaron nada... ¡buscaban el libro!
- ¡Es verdad! - exclamó mi madre.
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Greenlandia
General FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 16 años, relata cómo de repente, su razón de existir cambió, al encontrar una antigua carta y un presente dirigido a su bisabuela. Ingredientes como l...
