Tilín, tilín, tilín, se escuchaba. Era mi madre tocando la campanita que había en la puerta del jardín.
Desde fuera ya vimos que el jardín no estaba tan bien cuidado, ¿pero que podíamos hacer nosotras?
Salió un señor de unos 50 años. No nos ofreció pasar y cruzó el jardín hasta llegar a la puerta donde estábamos. Nosotras sabemos que esa puerta nunca está cerrada, pero nos pareció mejor llamar desde fuera por si había alguien ya instalado y así fue.
Era un señor muy alto y delgado, con el pelo negro y muy liso. Lo tenía echado hacia un lado y le tapaba el ojo derecho cada dos por tres. Yo de la manera que soy con el pelo, me molestaba más a mí que a él... ¡No soporto tener el pelo en la cara!
Era un señor muy serio. No se parecía para nada a su hermano y mucho menos a la Sra.Greta.
-Hola. Somos los vecinos de al lado. Nuestro más sentido pésame por la Sra. Greta. Yo me llamo Yuli y ella es mi hija Lucía. ¿Hace mucho que ha venido? - le dijo mi madre al señor.
- Hola. Gracias. Hace tan solo dos semanas que estoy aquí. Yo me llamo Roberto - dijo él.
- Nos ha llamado la policía porque nos entraron a robar. Le queríamos preguntar si usted vio o escuchó algo - dijo mi madre muy educadamente.
- No me llame de usted - dijo él sin cambiar ni un poquito la expresión de la cara y sin darnos a entender si lo decía medio en broma o realmente no le gusta nada que le llamen de usted.
- La verdad es que siento deciros que no he visto nada extraño, ni he escuchado nada. Llevo poco tiempo aquí y no sabía que os habían entrado a robar.
Mientras ellos hablaban me di cuenta que el jardín estaba bastante mal cuidado y que ¡no estaban los enanitos!
Cuando acabaron de conversar y nos fuimos a casa se lo dije rápidamente a mi madre y a Bruno.
- ¿Dónde están los enanitos? - dije yo muy preocupada - ¡He mirado por el jardín y no se veía ninguno!
- Tranquila hija - dijo mi madre.
- Esperaremos a que se haga de noche para ir a buscarlos - dijo Bruno con expresión de estar también muy preocupado.
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Greenlandia
Teen FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 15 años, relata cómo de repente, su razón de existir tiene otro sentido, al encontrar una antigua carta y un presente dirigida a su bisabuela. Ingredi...