- Hola. Me han llamado que ha llegado un libro que pedí. Se llama, "El poder de las plantas".
- Hola. Dame tu carnet, por favor.
- Sí. Toma.
Aún no les había dicho qué libro era. "Si quería parecer guay, creo que cuando vea lo que he venido a buscar pensará que soy un poco rara".
- Vamos chicos. Ya lo tengo.
- ¿Para qué quieres ese libro? - me dijo Jonh.
- Mi madre y yo tenemos un libro de recetas medicinales que se hacen con las plantas y he pedido éste, para complementar información sobre el otro. Ya no le podemos preguntar nuestras dudas a la tía Grey, que fue quien nos lo regaló, porque ya no vive.
No preguntó nada más. Quizás no entendió para qué queremos hacer recetas medicinales o simplemente no le interesó mucho el tema.
- Hola chicos. Para los que no lo conozcan, éste es Jonh. Ha empezado hoy el instituto. Va a nuestra clase.
- Hola Jonh. - le dijeron todos.
- Jonh, ella es Martina, Laia, Mateo, Leo, Daniela y Sofía.
- No sé si me voy a acordar de vuestros nombres, pero lo intentaré.
- Tú tranquilo. Seguro que el de Mateo te lo aprendes rápido, que es el payasote del grupo. - dijo Leo entre risas.
- ¿Lleváis mucho rato aquí?
- No mucho Lucía. ¿Queréis pipas? - me dijo Martina.
- Ahora no. Gracias.
Ibet si que quiso unas pocas y Jonh también. Martina es una chica pelirroja y muy blanquita de piel. Es muy buena chica y siempre se preocupa por todos. Lo que tiene te lo da sin esperar nada a cambio. En el instituto, se meten mucho con ella por ser tan blanquita, pero todos los que la critican no tienen ni la mitad de corazón que tiene ella. Los niños pueden llegar a ser muy crueles y nunca se ponen en el lugar del otro.
- Leo y Daniela son la parejita del grupo. Son bastante empalagosos, pero son buena gente. - comentó Mateo riendo.
- Estos dos están siempre así. Ya te acostumbrarás Jonh. - le dijo Ibet, a la vez que le explicó lo de nuestros sofás.
- Esta casa, antes era una floristería. Ahora entenderás porque le llamamos la casa de las flores y ya habrás visto las pinturas en de la parte de delante. Resulta que la mujer que la llevaba murió y ahora está abandonada. Un día encontramos palés de madera en los contenedores y nos montamos unos asientos. Laia se encarga de ponernos música y...
- Y Mateo de contar chistes. Son malos, pero hacemos que nos hacen gracia para que se sienta mejor. - dijo Leo.
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Greenlandia
Teen FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 15 años, relata cómo de repente, su razón de existir tiene otro sentido, al encontrar una antigua carta y un presente dirigida a su bisabuela. Ingredi...