-¡Lucía entra al contenedor y sácalos! - dijo Bruno.
-Ella no...a ver si podemos volcar el contenedor - dijo mi madre.
-Las dos solas no podréis y no hay tiempo. ¡Se van a quemar! Lucía, confía en mi, no te vas a quemar. El anillo te ha dado el poder del fuego y eso hace que seas inmune a él ¡Sálvalos por favor! - Dijo Bruno.
Sin pensármelo dos veces me saque el bolso donde llevaba a Bruno y lo dejé en el suelo. Miré a mi madre aunque ella seguía diciendo que no con la cabeza, pero como no había tiempo que perder me ayudó a entrar por el lado que no se había incendiado tanto.
-Ten cuidado Lucía y si te quemas salta.- me dijo mi madre.
Con los nervios y las prisas no me daba cuenta de que lo que me dijo Bruno era cierto. No notaba ni calor ni que me quemaba.
Empecé a pasar gnomo por gnomo a mi madre hasta que no quedó ninguno y salí rápidamente.
-¿Estás bien? - dijo mi madre mirándome asombrada de ver que no tenía ni una quemadura en todo mi cuerpo.
En ese momento fue cuando me di cuenta.
-No me he quemado. Bruno tiene razón.
-Aixxx...uii....ahhh... - era lo que decían algunos gnomos que mucho a nuestro pesar sí se habían quemado.
La que peor estaba era Gina. Tenía quemaduras en el brazo y la pierna derecha.
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Greenlandia
Teen FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 15 años, relata cómo de repente, su razón de existir tiene otro sentido, al encontrar una antigua carta y un presente dirigida a su bisabuela. Ingredi...