Al acabar la clase, mientras Jonh y yo dábamos un paso por el patio del Instituto mientras almorzábamos algo, me di cuenta que Laura estaba sola, sentada en las escaleras que dan al gimnasio.
- Vamos con ella. - le dije a Jonh señalándola.
- Vamos.
- Laura venimos aquí a sentarnos contigo.
- ¡Genial! - nos dijo ella.
Nos estuvo explicando que su mejor amiga la estaba dejando bastante de lado. No había pasado nada más que conoció a otra "amiga" que la absorbió y empezaron a buscar excusas para no ir con ella.
- Míralas. Me habían dicho que se iban a la biblioteca. Lo que os dije. Excusas. - nos dijo Laura señalándolas.
- Eso parece. - le dije yo con cara de que me sabía muy mal.
- Aunque se lo voy a poner fácil, porque no les voy a insistir ni una vez más. Eso si, después que no vengan a buscarme, porque las cosas duelen. Y yo soy buena,pero tonta, no.
- Es lo mejor que haces. Donde a una no la quieren, no hay que ir. Por lo menos, eso pienso yo. - le dije.
Jonh se mantuvo bastante al margen. Supongo que no sabía bien qué decir. Solo nos escuchaba mientras se comía su bocadillo. Cuando acabo me dijo:
- Lo del fin de semana que te dije antes... que no puedo ir. Resulta que mis padres han quedado con un chico que vende su moto y queremos ir a verla.
- ¿Moto? ¿Y eso? -pregunté.
- Para venir al Instituto. Mis padres con el trabajo que tienen, ahora no les va bien traerme cada día y me tocará venir en moto. Y por más que le he insistido, me dicen que el lunes ya me tocará venir con ella. No se puede aplazar más.
- Ya... bueno... otra vez será.
No quería que se notara mucho que quería que viniera, pero creo que se me notaba, porque cuando subíamos a clase me dijo:
- ¿Te hacía ilusión que te hubiera ido al pueblo?
- A ver... hubiera estado bien, pero no pasa nada.
- A mí sí me hacía ilusión. Espero poder acompañarte la siguiente vez que vayáis.
Le miré sonriendo de oreja a oreja y reconozco que no me esperaba que me dijera eso. Le cuesta un poco expresarse y a veces no sabes lo que pasa en su cabeza.
- Claro que sí. Vamos muy a menudo, así que la próxima vez te vienes.
- ¡Entonces a ti también te hacía ilusión que fuera!
-Jajaja...
- ¿Está tarde quiere venir a casa? Aún me puedes ayudar con las cajas.
- Sí. Hablando de tu casa. El otro día vi en unas cajas unas cartas que te quería preguntar de qué eran. Es que vi que tenían un sello y se parecen a uno que tengo yo.
- ¿Cartas? No se... está tarde cuando vengas lo miramos.
- Genial. Te quería preguntar y no me había acordado hasta ahora. Ya me llevaré la que tengo yo y las comparamos.
- ¿Y la que tienes tú de que es?
- A ver... es una historia muy larga y ya viene la profesora. Esta tarde te cuento.
ESTÁS LEYENDO
Greenlandia
Teen FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 16 años, relata cómo de repente, su razón de existir cambió, al encontrar una antigua carta y un presente dirigido a su bisabuela. Ingredientes como l...
