Capitulo 50

2 0 0
                                        

Al acabar la clase, mientras Jonh y yo dábamos un paso por el patio del Instituto mientras almorzábamos algo, me di cuenta que Laura estaba sola, sentada en las escaleras que dan al gimnasio.
- Vamos con ella. - le dije a Jonh señalándola.
- Vamos.
- Laura venimos aquí a sentarnos contigo.
- ¡Genial! - nos dijo ella.
Nos estuvo explicando que su mejor amiga la estaba dejando bastante de lado. No había pasado nada más que conoció a otra "amiga" que la absorbió y empezaron a buscar excusas para no ir con ella.
- Míralas. Me habían dicho que se iban a la biblioteca. Lo que os dije. Excusas. - nos dijo Laura señalándolas.
- Eso parece. - le dije yo con cara de que me sabía muy mal.
- Aunque se lo voy a poner fácil, porque no les voy a insistir ni una vez más. Eso si, después que no vengan a buscarme, porque las cosas duelen. Y yo soy buena,pero tonta, no.
- Es lo mejor que haces. Donde a una no la quieren, no hay que ir. Por lo menos, eso pienso yo. - le dije.
Jonh se mantuvo bastante al margen. Supongo que no sabía bien qué decir. Solo nos escuchaba mientras se comía su bocadillo. Cuando acabo me dijo:
- Lo del fin de semana que te dije antes... que no puedo ir. Resulta que mis padres han quedado con un chico que vende su moto y queremos ir a verla.
- ¿Moto? ¿Y eso? -pregunté.
- Para venir al Instituto. Mis padres con el trabajo que tienen, ahora no les va bien traerme cada día y me tocará venir en moto. Y por más que le he insistido, me dicen que el lunes ya me tocará venir con ella. No se puede aplazar más.
- Ya... bueno... otra vez será.
No quería que se notara mucho que quería que viniera, pero creo que se me notaba, porque cuando subíamos a clase me dijo:
- ¿Te hacía ilusión que te hubiera ido al pueblo?
- A ver... hubiera estado bien, pero no pasa nada.
- A mí sí me hacía ilusión. Espero poder acompañarte la siguiente vez que vayáis.
Le miré sonriendo de oreja a oreja y reconozco que no me esperaba que me dijera eso. Le cuesta un poco expresarse y a veces no sabes lo que pasa en su cabeza.
- Claro que sí. Vamos muy a menudo, así que la próxima vez te vienes.
- ¡Entonces a ti también te hacía ilusión que fuera!
-Jajaja...
- ¿Está tarde quiere venir a casa? Aún me puedes ayudar con las cajas.
- Sí. Hablando de tu casa. El otro día vi en unas cajas unas cartas que te quería preguntar de qué eran. Es que vi que tenían un sello y se parecen a uno que tengo yo.
- ¿Cartas? No se... está tarde cuando vengas lo miramos.
- Genial. Te quería preguntar y no me había acordado hasta ahora. Ya me llevaré la que tengo yo y las comparamos.
- ¿Y la que tienes tú de que es?
- A ver... es una historia muy larga y ya viene la profesora. Esta tarde te cuento.

GreenlandiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora