Después de pasar un rato con Ivet, mi madre me dejó en casa de Jonh. Cuando llegué se escuchaba el jaleo de los hermanos jugando por la casa. Mi madre me dijo adiós con la mano y se fue diciéndome que luego la llamara para venir a buscarme.
- ¡Hola! Pasa, pasa... - me dijo la mama de Jonh.
- ¡Hola! Parece que habéis avanzado con la mudanza.
- Y eso que tenemos unos terremotos en casa... jajaja.
- ¿Donde está Jonh?
- Creo que está en el garaje. Ahora lo llamo.
Mientras se fue a buscarlo yo no paraba de mirar a ver si veía las cartas del otro día pero no estaban.
- ¡Lucía pasa al garaje! - me dijo Jonh.
Sin saber exactamente por donde me dirigí hacia donde había ido su mama y salía ella señalándome donde estaba Jonh.
- ¿Qué estás haciendo?
- Tengo que subirme unas cajas a mi habitación. Ya que estás aquí si me quieres ayudar.
- Claro que sí. Oye... y unas cajas que tenías en la salita el otro día? Habían unas cartas con un sello y ya no estan.
- Ni idea. ¿Pero porque te interesan esas cartas?
- Es una historia un poco larga pero me pareció que el sello es el mismo que una que tengo yo.
- ¿El sello?
- Si. Es que son cartas muy antiguas. Luego le podemos preguntar a tu madre.
- Si pero ahora vamos a subir todo esto. Y mira que he encontrado para ti.
- ¿Para mí?
- Un casco. Cuando tenga la moto te podré acercar a casa.
Me pareció muy bonito que todavía no tiene moto y ya piensa en llevarme a mi también en ella. Me hico mucha ilusión y no sabía ni qué decir.
- Ah... ¿tienes dos?
- Sí. ¿que te dije que antes ya tenía moto?
- Ya
- El que nos vende la moto también nos dará el casco, así que tendré dos. Por cierto, ¿qué tal está Ivet?
- No le he visto buena cara. Le están haciendo pruebas porque no le baja la fiebre.
- Pobre...
- ¿Vamos con las cajas?
- Vamos.
Mientras íbamos a la habitación íbamos esquivando a sus hermanos persiguiéndose por toda la casa. ¡Qué energía tienen! Se escuchaba al padre decirles que no hicieran carreras por casa.
- Son tremendos.
- Habría que verte a ti en su edad- le dije.
- Eso es verdad...jajaja.
Al entrar a la habitación vi como había cambiado en pocos días . Entre la mano de pintura y la decoración parecía otra.
- Madre mía, pero ¿aquí es donde estuve el otro día? Que bien os ha quedado.
- Perdona, que bien me ha quedado.
- ¿En serio es cosa tuya?
- Bueno... y consejos de mis padres pero lo he hecho todo yo. Mi habitación es mi lugar preferido de la casa y me gusta que esté todo perfecto.
- ¿Y aún no sabes nada de la Hípica que te dijo el profe?
- El lunes le preguntamos sin falta. Seguro se le ha olvidado.
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Greenlandia
Narrativa generaleNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 16 años, relata cómo de repente, su razón de existir cambió, al encontrar una antigua carta y un presente dirigido a su bisabuela. Ingredientes como l...
