- ¡Tenías razón Lucia!
- De que hablas Bruno. Primero un "hola", que acabo de llegar del Instituto, ¿no?
- Los enanitos han entrado en casa de Jonh y dicen que las cartas que viste ¡tienen el mismo sello que el de la carta de tu bisabuela!
- Lo sabía. Le tengo que preguntar a Jonh de donde son esas cartas. Es muy fuerte. Que casualidad. Mi cabeza va a explotar...
- Así me quedé yo también.
- Este fin de semana se va a venir al pueblo. Bueno... no es seguro aún. Se lo tiene que decir a sus padres.
- ¿Pero los tuyos ya te dejan?
- Sí. Es raro pero me han dicho que sí. Así que si finalmente viene aprovecharé y le pregunto lo de las cartas.
- Genial. ¿Y qué tal el Instituto?
- Bien. Hoy pasé apuro porque me distraje un momento y la profesora se dio cuenta y me preguntó algo de lo que estaba explicando. Mi suerte fue que una compañera contestó por mí y ya no me dijo nada más.
- Que maja esa chica, no?
- La verdad que no me lo esperaba. Luego fui a hablar con ella para darle las gracias. Se llama Laura y le dije que se venga con el grupo algún día.
De repente entró mi madre a la habitación a decirnos que bajáramos a comer. Le expliqué todo lo que había hablado con Bruno y se quedó alucinada sobre lo del sello de las cartas.
- ¿Pero Bruno están seguros que es el mismo?
- Sí Yuli. Se llevaron la carta de tu abuela para comprobarlo. ¡Es idéntico!
- Pero es mucha casualidad. La carta es de hace muchos años. Me parece extraño que sea el mismo sello. Lo tendría que ver.
- Este fin de semana se lo pregunto a Jonh, si se viene con nosotros. - le dije a mi madre.
- ¡Ah! ¿Se lo has dicho ya?
- Esta mañana. Se lo pregunta a sus padres y le dice algo.
- Muy bien. Va... dejaros ya de cháchara y a comer. Os espero abajo.
Acabé de sacar las cosas de mi mochila , cogí a Bruno y nos fuimos a comer. Mientras nos sentábamos a comer mi padre estaba en el sofá y se escuchaba las noticias diciendo que se habían varios incendios en diferentes puntos del país. La verdad es que últimamente están pasando muchas catástrofes atmosféricas en todo el mundo.
- Que pena madre mía. - dijo mi padre.
- Con lo que cuesta que crezca un árbol y la de hectáreas que se están quemando.- dijo mi madre.
Mientras Bruno y yo empezábamos a comer y nos miramos con cara de penita. Los dos sabemos que hay que hacer algo, pero no sabemos qué. Tenemos que encontrar el otro añillo y no sabemos cómo. Es todo una incertidumbre. De repente sonaban mensajes en mi móvil. Era Ivet.
- ¿Pero que me dices? Yo flipo que tus padres te hayan dejado.
- Raro pero sí. ¿Y tú cómo estás?
- Mejor. Gracias amore. En cuanto te diga algo Jonh me informas.
- Serás la primera en saber. Besos.
- Te amo.
- Yo más. Cuídate.
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Greenlandia
Teen FictionNunca una historia del pasado, había traído tantos cambios en el futuro. Lucía, una adolescente de 16 años, relata cómo de repente, su razón de existir cambió, al encontrar una antigua carta y un presente dirigido a su bisabuela. Ingredientes como l...
