Capitulo 48

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- ¡Tenías razón Lucia!
- De que hablas Bruno. Primero un "hola", que acabo de llegar del Instituto, ¿no?
- Los enanitos han entrado en casa de Jonh y dicen que las cartas que viste ¡tienen el mismo sello que el de la carta de tu bisabuela!
- Lo sabía. Le tengo que preguntar a Jonh de donde son esas cartas. Es muy fuerte. Que casualidad. Mi cabeza va a explotar...
- Así me quedé yo también.
- Este fin de semana se va a venir al pueblo. Bueno... no es seguro aún. Se lo tiene que decir a sus padres.
- ¿Pero los tuyos ya te dejan?
- Sí. Es raro pero me han dicho que sí. Así que si finalmente viene aprovecharé y le pregunto lo de las cartas.
- Genial. ¿Y qué tal el Instituto?
- Bien. Hoy pasé apuro porque me distraje un momento y la profesora se dio cuenta y me preguntó algo de lo que estaba explicando. Mi suerte fue que una compañera contestó por mí y ya no me dijo nada más.
- Que maja esa chica, no?
- La verdad que no me lo esperaba. Luego fui a hablar con ella para darle las gracias. Se llama Laura y le dije que se venga con el grupo algún día.

De repente entró mi madre a la habitación a decirnos que bajáramos a comer. Le expliqué todo lo que había hablado con Bruno y se quedó alucinada sobre lo del sello de las cartas.

- ¿Pero Bruno están seguros que es el mismo?
- Sí Yuli. Se llevaron la carta de tu abuela para comprobarlo. ¡Es idéntico!
- Pero es mucha casualidad. La carta es de hace muchos años. Me parece extraño que sea el mismo sello. Lo tendría que ver.
- Este fin de semana se lo pregunto a Jonh, si se viene con nosotros. - le dije a mi madre.
- ¡Ah! ¿Se lo has dicho ya?
- Esta mañana. Se lo pregunta a sus padres y le dice algo.
- Muy bien. Va... dejaros ya de cháchara y a comer. Os espero abajo.

Acabé de sacar las cosas de mi mochila , cogí a Bruno y nos fuimos a comer. Mientras nos sentábamos a comer mi padre estaba en el sofá y se escuchaba las noticias diciendo que se habían varios incendios en diferentes puntos del país. La verdad es que últimamente están pasando muchas catástrofes atmosféricas en todo el mundo.

- Que pena madre mía. - dijo mi padre.
- Con lo que cuesta que crezca un árbol y la de hectáreas que se están quemando.- dijo mi madre.

  Mientras Bruno y yo empezábamos a comer y nos miramos con cara de penita. Los dos sabemos que hay que hacer algo, pero no sabemos qué. Tenemos que encontrar el otro añillo y no sabemos cómo. Es todo una incertidumbre. De repente sonaban mensajes en mi móvil. Era Ivet.

- ¿Pero que me dices? Yo flipo que tus padres te hayan dejado.
- Raro pero sí. ¿Y tú cómo estás?
- Mejor. Gracias amore. En cuanto te diga algo Jonh me informas.
- Serás la primera en saber. Besos.
- Te amo.
- Yo más. Cuídate.

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