Capitulo Tres.

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Mirando a través de una de las tantas ventanas del apartamento, Wolf Reed observó como varios de sus empleados de seguridad ayudaban a dispersar la fila de clientes que habían estado esperando por ingresar al club, con una eficacia digna de admirar. El sonido de las voces molestas de aquellos insurrectos que se negaban a seguir las indicaciones, se colaba a través la angosta rendija que había olvidado abierta en una de las ventanas. Los porteros siguieron insistiendo con una calma envidiable, o talvez estaban amenazandolos con tirar cada uno de sus blancos dientes, pero como hablaban en voz baja, Wolf no podía ser testigo de nada. Los había enseñado bien.

Las sirenas de los patrulleros comenzaron a escucharse como un eco lejano, las luces parpadeando desde varias calles más abajo. La mayor parte de los protestantes que seguían en la entrada del club, cerraron la boca al instante que el sonido llegó a sus oídos antes de darse la vuelta y marchar calle abajo, como espantados con la idea de ser atrapados por la ley en aquella situación. Wolf sintió el impulso de seguirlos, pero sabía que sin importar cuanto corriera, sería encontrado con rápidez. Y es que, como dueño de un club nocturno, había tenido más de un roce con la ley. Lamentablemente, tenía la sensación de que tenía mucho que ver con su antigua profesión, más que por su negocio en si mismo, pero de alguna forma, el lugar había obtenido una mala reputación con los policias. Él había obtenido una mala reputación.

Bajó la mirada a su manos, había tenido que hacer un vendaje improvisado en la derecha, dado que sus nudillos habían comenzado a sangrar y estaban rojos e hinchados en ambas manos. Eso no le iba a dar puntos de buen niño con los uniformados, eso seguro. No se arrepentía de haber golpeado al imbecil hasta que apenas estuvo consciente, los idiotas con complejo de machito alfa que creen que pueden pasar sobre la voluntad de los demás para obtener lo que desean, tendían a sacarlo de quicio con rápidez. Por suerte su mejor amigo había estado allí para detenerlo a tiempo, pero tenía la mala sensación de que los policias no considerarían un acto de buena fé el permitir que el imbecil siguiera respirando.

Genial, seguramente pasaría la noche en una celda, lo que le faltaba.

Girandose, observó al delicado joven dormitando en su sofa. Tenía la cara despejada, los rizos oscuros de la peluca echados a un lado, dejando ver un rostro hermoso aun con el estrés de lo sucedido marcado en cada línea. Recordó el joven que había conocido en ese estacionamiento esa misma tarde, tan diferente al que ahora yacia a poco metros. Su piel estaba pálida ahora, llevaba unas oscuras ojeras que destacaban y lineas alrededor de sus gruesos labios rosados que no pertenecian a allí. Y aun así era precioso. Se veía como una persona que pertenecía a las paginas de una revista de modas, no a su jodido club. Una belleza así debía ser protegida, ¿como había terminado allí de todos los lugares?

Dejó salir un largo suspiro mientras apoyaba la espalda en la pared, al menos esta vez se sentaría en esa celda con la sensación de haber actuado de la forma correcta y haber ayudado a alguien más.

Dos golpes en la puerta anunciaron la presencia de su empleado y mejor amigo antes de que este entrara sin esperar una invitación. Damon llevaba una chaqueta deportiva sobre la musculosa gris que había vestido toda la noche, escondiendo los tatuajes que cubrian sus brazos desde los hombros y hasta la parte superior de sus manos. Era un intento vano para no parecer tan problematico frente a los oficiales. No había funcionado antes, pero no estaba de más intentarlo.

—Los polis estan llegando junto a la ambulancia —dijo—. ¿Que quieres que haga? ¿Escondo la droga? ¿Arrojo los cuerpos al basurero en el callejón trasero?

Wolf rodó los ojos hacia él—. Son ese tipo de comentarios los que nos ganan invitaciones VIP a las celdas de las estaciones de policias.

—Eso es porque los oficiales no tienen sentido del humor, si lo tuviesen, creerían que soy muy gracioso.

Entra en mi vida |Nick/Wolf|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora