Capitulo Ocho.

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 —Así que, quieres que pinte un mural con una escena de la granja en donde Nee y yo crecimos —Nick resumió—, ¿entiendo bien?

Desde la mecedora cerca de la ventana, Kai observó la pared en blanco que quedaba justo en frente de la hermosa cuna circular que ya lucía sabanas con estampados grises y blancos y alguna que otra moña de un verde muy suave. Habían decidido pintar las paredes con un tono gris bastante claro, los muebles ya estaban colocados en sus respectivos lugares y eran de un brillante blanco que combinaba sin intentarlo con todo lo demás dispuesto allí. Nick podía admitir que Kai tenía muy buen gusto al decorar.

Y justo al lado de la puerta, en la pared que la luz solar más iluminaba, su cuñado pretendía colocar un mural en concordancia con el que el mismo Nick había hecho en la habitación de Haru, solo que esta vez, el tema iba a estar asociado a Nee. No un hermoso paisaje japones, sino un sin duda aburrido retrato de una granja en el medio de la nada. Genial.

Acariciando su barriga distendida distraídamente, Kai inclinó la cabeza mientras examinaba lo que pronto se convertiría en un lienzo para Nick—. No quiero solo una escena, Nicky —dijo—. Quiero un recuerdo feliz, algo sobre lo que Nee pueda hablarle a nuestros hijos con orgullo.

—¿Toda la cosa de la fama y la música no es suficiente para ti? —elevó una ceja—. Porque dejame decirte, que Nee se hizo un camino por el ambito musical por si mismo y te puedo asegurar que es algo de lo que sus hijos pueden estar muy orgullosos.

—Y lo estarán, porque hay cientos de fotografías y grabaciones de esa epoca que estaré encantado de enseñarles cuando sea el momento —sonrió—. Pero quiero algo diferente para aquí, algo de su niñez que él recuerde con felicidad.

—Eh, creo que me estas pidiendo mucho. No estoy dentro de la cabeza de mi hermano, no tengo idea de cuales son sus recuerdos felices.

—Oh, por favor, ¿que pasó con toda la cosa de estar unidos telepaticamente de la que siempre alardeabas?

Nick sacó el mentón con orgullo—. Por supuesto que tenemos una conexión telepatica, pero eso no quiere decir que pueda leer su mente, solo sus emociones.

—Bueno, entonces, lee sus emociones, busca sus recuerdos felices y plasma uno en esa pared.

—¿Siquiera vas a pagarme por esto?

—Por supuesto que no —Kai sonrió, acariciando su barriga la cual estaba distendiendo la tela de su camisa de lino—. Esto será un regalo de ti, para el nuevo bebé.

Nick rodó los ojos—. Eres igual de estafador que mi hermano.

—Convivo con él cada día, se me esta pegando lentamente.

Con un suspiro de rendición, Nick se cruzó de brazos al tiempo que se apoyaba en la pared—. Esta bien —accedió—. Haré el mural para el nuevo bebé. Y hablando de ello, ¿aun no saben lo que es?

Kai negó suavemente, haciendo una pequeña mueca—. No, la última ecografía no fue muy clara, debo hacerme otra pronto.

—Oh, bien. ¿Al menos han escogido algunos nombres?

El rostro del mayor se tornó serio y pareció pensativo por un largo momento antes de que sacudiera la cabeza, como si estuviese saliendo directamente de algún profundo pensamiento—. No, aun no.

—Tienes solo cinco meses, aun tienen tiempo para elegir.

—Si —asintió, aunque parecía que había perdido algo de su brillo.

Su mirada lejana logró preocupar a Nick—. ¿Sucede algo, Kai?

—No, todo esta bien —se apresuró a asegurar, dedicandole una pequeña sonrisa debil. Comenzó a levantarse de la silla, haciendo una mueca y el atisbo de una sonrisa cuando solo logró caer sobre el acolchonado asiento nuevamente—. Estoy enorme, Nicky.

Entra en mi vida |Nick/Wolf|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora