Tres meses después...
Wolf despertó de forma brusca, sentandose en la cama de un salto antes de siquiera tener la oportunidad de abrir los ojos. Su corazón latía desbocado dentro de su pecho, el sudor perlaba su piel y humedecía su cabello. Le tomó varios minutos enfocar la habitación en penumbras y convencer a su mente de que solo había sido la misma pesadilla nuevamente.
Habían pasado ya tres meses y aun así, Wolf no podía sacudirse el terror que había sentido al escuchar a Nick al telefono. Nunca, en toda su vida, había tenido tanto miedo como cuando escuchó la temblorosa voz del moreno ese día. Había estado aterrorizado de no llegar a tiempo, sin importar cuanto había pisado el acelerador, sentía que no estaba moviendose lo suficientemente rápido. La simple idea de perder a Nick y a los bebés, casi lo enloquece.
Y era ese mismo miedo el que seguía provocandole pesadillas cada noche, la voz suave y llorosa de Nick le rogaba en sus sueños que llegara rápido y por más que lo intentaba, Wolf no podía moverse de donde estaba. Era como si su propia cabeza estuviese castigandolo por no llegar a tiempo, por haber permitido que Nick tuviese que defenderse solo a si mismo. Lo había hecho fantastico, pero aun así, el joven estaba embarazado, no debería haberse visto enfrentado a tal situación.
Wolf vivía con la culpa de ello flotando sobre su cabeza.
Con un suspiro, refregó sus manos sobre su rostro y miró alrededor nuevamente. Su ceño se frunció al encontrar la cama a su lado vacía. Ultimamente, Nick estaba durmiendo mucho más, tanto que Nee no paraba de burlarse de él, diciendole que en vez de lobo, se estaba convirtiendo en un oso. Por supuesto, eso le daba suficiente cuerda a Nick para burlarse de su hermano cuando ciertos aspectos de su propio embarazo se reflejaban en él; así como las nauseas, los antojos y las constantes idas al baño. Nick estaba compartiendo cada experiencia con su mellizo, lo que era fuente de diversión para el moreno y para Kai, su cuñado.
Bajando de la cama, caminó hasta el baño y comprobó el interior, encontrandolo vacío. Hizo una pausa para arrojar un poco de agua en su rostro, antes de seguir con su busqueda.
Luego de la situación con Mason, los padres de Nick habían insistido en que se mudaran más cerca de ellos. Nick se había negado rotundamente al principio, alegando querer ser un poco más independiente de ellos y quedarse en su casa. Lamentablemente, descubrieron en solo unos días que aunque lo intentaba, Nick ya no se sentía seguro en aquel lugar. Mason había logrado destruir el hogar que habían construido con solo irrumpir en él, y les había tocado a ellos comenzar de nuevo.
Ahora, vivían en una bonita casa, que Liam se había encargado de conseguir, en la misma cuadra que los padres de Nicky y de Nee y Kai. La vivienda era preciosa, dos pisos, cuatro habitaciones, una cocina espaciosa y un hermoso balcón donde Nick se pasaba horas pintando sus cuadros. Con el tiempo, ambos estaban tornando el lugar en su hogar nuevamente, animales pintados en las paredes aquí y allá, una granja de hormigas sobre el escritorio, un gimnasio en el sotano, ellos estaban poniendo algo de ellos en aquel edificio.
La comunidad era preciosa, Nick seguía teniendo su independencia y estaban completamente protegidos, que era lo que más preocupaba a ambos.
Estaban bien ahora.
Bajando las escaleras, Wolf siguió las luces encendidas hasta la cocina, sonriendo al ver a su Caperucita extraviada allí. Nick estaba sentado sobre la mesada, a un lado del fregadero, comiendo directamente de un pote de helado de fresa. El joven llevaba una camiseta roja de Wolf que le llegaba a medio muslo y que se doblaba sobre su barriga de seis meses. Con el cabello un poco largo ahora y manchas de helado alrededor de sus labios, Wolf estaba seguro de que no había visto otro ser más hermoso en toda su vida.
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Entra en mi vida |Nick/Wolf|
FanfictionLibro #3 de la saga "Tu mirada" Pareja: Yannick Payne/Wolf Reed.
