Con el bolso de deportes sobre el hombro, Wolf traspasó la puerta principal del gimnasio y miró alrededor. La actividad no era excesiva teniendo en cuenta la hora del día que era, pero aun así, logró ver varias personas sumidas en sus propias rutinas y, otras varias, cuchicheando entre ellas en un intento de hacer más ameno el pasar por todos aquellos ejercicios extenuantes. Había un par de entrenadores personales dando indicaciones aquí y allá y el usual padre estresado que solo necesitaba descargarse en la cinta de correr. Todo era tan familiar para él, que ni siquiera se detuvo a dar un segundo vistazo al lugar.
Caminó hasta el mostrador situado frente a las puertas principales y golpeó sus dedos sobre la superficie acristalada, llamando la atención de la joven sentada en la silla de oficina. Deteniendo sus dedos sobre el teclado, la joven quitó la mirada de la pantalla al tiempo que colocaba una brillante sonrisa profesional. Ella era bonita, con una coleta de abundante cabello castaño justo sobre su cabeza, ojos de un oscuro tono café que se inclinaban en los bordes y esa aura refrescante que solo algunas personas en el mundo parecen tener.
Sus ojos brillaron con reconocimiento al verlo, su sonrisa tornandose real rápidamente—. Wolf —saludó—. ¿Estas aquí para tu entrenamiento diario o necesitas la asesoría de alguno de nuestros entrenadores?
—Sabes perfectamente que no necesito a ninguno de estos idiotas dandome ordenes en la oreja, Em —bufó, aunque había una sonrisa en su rostro—. ¿Sabes si Damon aun esta por aquí?
—Oh, si, él esta en el segundo piso —dijo—. Pero no te recomiendo que vayas allí, se puede respirar la mala energía con solo dar un paso dentro de esa sala.
—¿Que sucedió ahora?
—Damon siendo Damon, simplemente —poniendose de pie, se inclinó sobre el mostrador y bajó su voz a un susurro—. Según lo que pude escuchar, Damon ha estado un poco descontrolado últimamente. Esta haciendo a Malcom trabajar el doble para mantenerlo en forma, creo que si sigue así, él pobre terminará renunciando a ser su entrenador.
—Espero que no. Malcom parece ser el único que logra soportar el culo caprichoso de Damon, si él se va, dudo mucho que logremos conseguir a alguien que lo aguante antes del próximo torneo.
Ella le sonrió—. Tú pareces sobrellevar su actitud bastante bien, ¿por qué no lo entrenas tú?
—¿Acaso no es suficiente que le haya dado trabajo en mi club? Entrenarlo sería pasar demasiadas horas en su presencia y él tiene el don de llevar a cualquiera al extremo si te expones demasiado tiempo a su idiotez.
—Pff, si al menos apareciera —negó suavemente—. Él hasta ha tenido la desfachatez de faltar a sus entrenamientos, ¿puedes creerlo?
Golpeando sus dedos sobre el mostrador, Wolf sacudió la cabeza—. Parece que Damon necesita que alguien le pateé un poco el culo para que recuerde sus responsabilidades.
—Y supongo que ese alguien eres tú, ¿no?
—Mm, podría ser cualquiera —se encogió de hombros—. Pero voy a hacer hasta lo imposible para obtener los honores —se empujó lejos del mostrador—. Iré a ver como esta el ambiente, te veo luego, Em.
—Aquí estaré —se dejó caer nuevamente en la silla, volviendo a su computadora.
Caminando entre las maquinas, saludó a un par de conocidos y se detuvo a cruzar un par de palabras con algunas personas, antes de seguir su camino a las escaleras al otro lado de la habitación. Subió de a dos peldaños y empujó la puerta a su izquierda, entrando a un mundo completamente diferente a la sección principal del gimnasio. Cada maquina y objeto que decoraban el lugar, estaban dirigidos a aquellas personas que se dedicasen al boxeo, ya fuese profesional o no. Algo tenía que ver que el dueño del lugar fuese fanatico de dicho deporte y que su sobrino preferido tuviese la oportunidad de practicarlo y volverse profesional.
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Entra en mi vida |Nick/Wolf|
FanfictionLibro #3 de la saga "Tu mirada" Pareja: Yannick Payne/Wolf Reed.
