Capitulo Treinta y Cuatro.

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No, esto no podía estar sucediendo, no de nuevo.

La mente de Nick estaba en pánico total, sus pensamientos chocaron unos con otros dentro de su cabeza mientras se negaba a procesar el hecho de que la persona que tanto daño le había causado, estaba justo al otro lado de la puerta. No había oído ni visto a Mason en más de dos meses, había pensado que finalmente se había aburrido de intentar acercarse a él y finalmente se había rendido.

Se había equivocado, obviamente.

Empujandose a si mismo a reaccionar, se movió y giró la llave en la cerradura, escuchando el clic de la misma al ponerse en funcionamiento. Ni siquiera podía procesar el nivel de miedo que estaba creciendo en su interior, apenas logró darle vuelta a uno de los pestillos de los otros dos seguros, antes de ceder al impulso de simplemente alejarse de la puerta.

Abrazandose a si mismo, miró alrededor, intentando encontrar una vía de escape, sabiendo interiormente que era en vano. El portón del jardín trasero daba al frente de la casa, eso sería contraproducente. Correr arriba y esconderse, esa era su única opción al parecer.

—Nick, sé que estas ahí —esa voz envió escalofríos por su espalda y lo congeló en su lugar—. Abre la puerta, necesito hablar contigo.

Nick sacudió la cabeza en negación, aun sabiendo que no podía ser visto, pero sin poder detenerse a si mismo. Estaba aterrorizado, había vivido esto tantas veces en el pasado que no podía evitar sentirse como si tuviese nuevamente dieciseis años y estuviese escondiendose en una habitación, llorando sin control mientras rogaba porque Mason no encontrase la forma de entrar allí y siguiese golpeandolo.

¿Como había sido tan estupido como para involucrarse con una persona así? ¿Por qué demonios se había quedado tanto tiempo luego de ver su verdadera personalidad?

—Nick —Mason llamó nuevamente, y Nick reconoció ese tono suave, era el mismo que usaba para convencerlo de volver, para hacer parecer que era un buen chico y que no volvería a dañarlo—. Nicky, solo quiero hablar contigo, dame una oportunidad para pedirte perdón apropiadamente.

Volvió a sacudir la cabeza—. N-no —su voz se escuchó debil, se sintió tan malditamente avergonzado de si mismo. Cerrando los ojos por un momento, se recordó que ya no era un adolescente torpe e indefenso, jamás volvería a ser esa persona—. ¡Vete, Mason!

—No quiero hacerte daño —insistió—. Solo quiero disculparme por todo lo que te hice, lo único que te pido es que me escuches.

"No quiero hacerte daño". Nick había creído en esa frase tantas veces, se había aferrado a la falsa veracidad de la misma, a que Mason no quería dañarlo en verdad. Al principio había pensado que solo eran episodios, algo que no se repetiría una segunda vez. Luego, solo comenzó a culparse a si mismo de todo, porque ese era el mayor talento de Mason; dar vuelta las cosas para librarse de todas las culpas.

Y Nick había sido un experto en aceptarlas y tomarlas como suyas, porque al final del día, de alguna manera Mason lograba que pensara igual que él, que aceptara ser el culpable de todo lo malo que le sucedía.

—Te juro que no estoy mintiendote, no vine aquí para hacerte daño. —si alguien más lo hubiese escuchado, habría creído completamente esa mentira, era así de convincente.

Abrazandose más fuerte, Nick retrocedió, sintiendo las lágrimas calientes humedeciendo sus pestañas antes de rodar por sus mejillas.

—¡Vete antes de que llame a la policia! —gritó en respuesta, mirando alrededor en busca de su celular.

—¿Puedes simplemente escucharme? —había violencia detrás de sus palabras y él pareció percatarse de ello, porque Nick pudo escucharlo aclarandose la garganta suavemente antes de volver a hablar—. He cambiado, Nick, he ido a terapia y rehabilitación, no soy la misma persona yo... ¡No puedo hacer esto mirando la maldita puerta, ¿puedes abrir de una vez?!

Entra en mi vida |Nick/Wolf|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora