—¡Tú!
Aun sosteniendo el pestillo, Wolf hizo una mueca al toparse con la enojada expresión de Damon. Por medio segundo, se preguntó si cerrarle la puerta en la cara le ahorraría lo que estaba seguro iba a ser el reclamo del año. Pero dado que Damon tenía una de las llaves de repuesto, sabía sin lugar a dudas que la molestia iba a encontrar su camino de vuelta al interior para fastidiarlo.
No tenía mucho sentido huir, cuando solo estaría retrasando lo inevitable.
—Antes de que enloquezcas —levantó su mano para detenerlo—. No tengo ninguna culpa por como sucedieron las cosas la semana pasada. No tenía planeado irme y dejarte con todo, las cosas solo sucedieron así y no pude evitarlo.
—¿Acaso te cortaron los malditos dedos? —gruñó, empujandolo fuera del camino y entrando al apartamento sin esperar ser invitado—. Porque bien podrías haberme enviado al menos un mensaje de texto para darme un aviso. En vez de eso, me dejaste un maldito post-it pegado a la cafetera, diciendome que me hiciese cargo del negocio hasta tu regreso... ¡Y ni siquiera me dijise cuando regresabas, jodido bastardo!
Cerró la puerta y se giró hacia él con una sonrisa compradora—. Eso es porque confio plenamente en tu capacidad de hacerte cargo del club y mantenerlo funcionando perfectamente.
—No me des mierda, Wolf, te conozco desde que tenemos doce, así que ni siquiera intentes adularme para escaparte —si las miradas mataran, Wolf estaría desangrandose en el suelo—. Estas en tantos jodidos problemas, maldito cretino.
—Damon...
—No, no, ni siquiera me voy a molestar en seguir gritandote, porque es obvio que no voy a conseguir bajarte de la novena nube donde el mocoso te puso —dijo—. Pero ten por seguro que me voy a cobrar la bromita, Wolf, y con intereses.
—Primero que nada, Nick no es un mocoso-
—¿Cuantos años menor que nosotros es? —lo cortó.
—Uh, ocho o nueve, más o menos.
—Entonces es un mocoso. —solucionó—. Y tu un viejo pervertido, ¿no te da vergüenza?
Cruzó los brazos sobre su pecho y le lanzó una mirada—. ¿Quieres que hablemos de tus conquistas pasadas, Baker?
El rostro de Damon se sonrojó—. Hablamos de ti ahora, no de mi, dejame fuera de esto que el que esta pagando su idiotez eres tu.
—No, si vamos a usar la carta de "Asalta-cunas", entonces tu estas dentro de este juego tanto como yo.
—Ya no me gustó este juego —poniendo mala cara, giró y encontró su camino hacia la cocina—. ¿Tienes algo de comer? Me muero de hambre.
—¿Que pasó con toda la cosa de estar enojado conmigo por ser un irresponsable y dejarte a ti a cargo de todo? —lo siguió.
—Eres la única persona que conozco que insiste en seguir una discusión en la que iba perdiendo.
—Yo no iba perdiendo.
Damon, quién ya estaba hurgando en su refrigerador, rodó los ojos hacia él sobre el borde de la puerta—. Eres un mal amigo y un viejo verde, ¿que puedes decir en tu defensa?
—Que eres un idiota, eso es lo que voy a decir.
—Un niño de cinco años me hubiese dado una respuesta mejor —sacó todo lo necesario para prepararse un sandwich—. Ahora, quiero un resumen de tu semana, completo, no te saltes ningún detalle.
—No somos colegialas sonrojadas que reciben su primer carta de amor —gruñó—. No voy a contarte nada.
—Comienza a hablar o te denuncio a la policia por pedofilo.
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Entra en mi vida |Nick/Wolf|
Fiksi PenggemarLibro #3 de la saga "Tu mirada" Pareja: Yannick Payne/Wolf Reed.
