Nick se estaba ocultando, ni siquiera él era tan hipocrita como para negar lo que era obvio.
Eso no quería decir que estuviese deteniendose en cualquier momento próximo.
Acurrucado en su cama, se ocultó bajo las mantas, apretando las mismas a su alrededor con fuerza, en un intento de mantener al mundo fuera. Tenía su telefono y sus auriculares, por el momento, eso era todo lo que necesitaba para sobrevivir. Cuando el hambre apareciera, vería la manera de lidiar con ello, pero ese aun no era un problema.
Aprendería a vivir como un topo, ellos podían vivir bajo tierra, él podría vivir escondido bajo las mantas de su cama y evitando su realidad.
—¿Nicky?
Gimió bajo ante el sonido de la voz de su mellizo llamando. Debería haberlo esperado, esa era la manera en que sus padres actuaban cada vez que algo así sucedía. Primero intentaban arreglar las cosas por su cuenta, siendo los entrometidos e insistentes que siempre eran. Cuando eso no funcionaba, entonces llamaban a la artillería pesada.
—Yannick Payne, por tu bien espero que no estes ocultandote en tu cama como un niño de tres años —escuchó sus pasos acercandose—. La realidad sigue aquí, esperandote, con una sonrisa de dientes puntiagudos y garras afiladas. No importa cuanto te escondas, seguirá aquí.
Nick no respondió, en vez de eso, giró en la cama y se aferró con más fuerza a las mantas.
—Los problemas son tan grandes como tu les permitas crecer —los pasos se detuvieron justo a su lado—. Si te escondes, los alimentas. Si los enfrentas, te darás cuenta de que no son tan grandes y malvados como pensaste en un principio.
Nick hizo pucheros—. ¿Cuando te volviste tan sabio?
—No es sabiduría —había una sonrisa en su voz—. Eso es aprender de los errores cometidos.
—¿Siquiera sabes lo que es cometer un error?
Sintió la cama hundirse cuando Nee se sentó a su lado—. Me pones en un pedestal, hermanito —palmeó suavemente su espalda—. He errado tantas veces, que ni siquiera puedo contarlas.
Apartó un poco las mantas, encontrandose con los ojos ámbar de su mellizo—. ¿Como es que nunca te he visto mal por nada?
Se encogió suavemente de hombros—. Intento ser positivo y no dejarme caer, porque sé que no soy el único al que llevaría abajo si dejo que eso pase. —dijo—. ¿Me dices que te sucede? Todos estan muy preocupados por ti, papá me dijo que desde que regresaste anoche, no has querido hablar con nadie.
—No estoy de humor para hablar con nadie, eso es todo.
—Mm, ¿y por qué estas tan de mal humor, si se puede saber? —apartó un poco de cabello del rostro de Nick, dedicandole una mirada interrogativa—. Vamos, hermanito, sabes que puedes confiar en mi.
—Confio en ti, es solo que... —resopló—. Estoy molesto con Wolf.
—¿Con Wolf? —repitió—. ¿No es el chico con el que sales?
—Mm, si, es él.
—¿Por qué estas molesto con él? ¿Te hizo algo? —comenzó a ponerse de pie, sus ojos oscureciendose con la ira—. Si te hizo algo, solo dime y yo-
—No, no, calmate, él no me hizo nada —atrapó su brazo, jalandolo hasta que volvió a sentarse antes de volver a hablar—. Es algo tonto, pero no puedo evitar sentirme como lo hago.
—¿Que sucedió?
Nick pensó en ello, intentando encontrar la mejor manera de relatar lo sucedido sin decir demasiado—. ¿Recuerdas que te dije que iba a salir con Ivonne y Calum anoche?
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Entra en mi vida |Nick/Wolf|
FanfictionLibro #3 de la saga "Tu mirada" Pareja: Yannick Payne/Wolf Reed.
