Capitulo Veintitrés.

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 —No puedes tener compasión, hermoso, si alguien quiere hacerte daño, tienes que asegurarte de tu dañarlo primero para obtener la oportunidad de escapar.

Nick hizo una mueca ante el pensamiento, observando con atención la forma en que Wolf se paraba defensivamente frente a él. Estaban en la habitación, los trozos que habían sobrado de pizza descansaban en el mueble cercano, justo a un lado del televisor que habían movido desde la sala. Mientras comían, a Wolf se le había ocurrido que era un momento tan bueno como cualquier otro para enseñarle algunos movimientos.

Así que, allí estaban, descalzos sobre la mullida alfombra que decoraba la habitación, de pie uno frente al otro mientras Nick copiaba los movimientos que Wolf le enseñaba.

—No sé si pueda hacer esto —admitió con voz derrotada—. Hacer algo con la intención de dañar a otro ser humano, no es algo con lo que me identifique.

—No te estoy diciendo que vayas por ahí pateando las joyas de las personas, Nicky —sus manos cayeron sobre los delgados hombros de Nick, obteniendo su entera atención en esos llamativos ojos grises—. Pero si alguien esta intentando lastimarte y tienes la oportunidad, entonces quiero que te asegures de darle un golpe tan fuerte ahí, que ni siquiera un milagro logre que tenga descendencia.

—¡Auch! —murmuró con empatía.

Wolf le sonrió—. Si, lo sé, pero si te mantiene a salvo, entonces lo haces —dijo—. Ahora, si por alguna razón, no puedes zafar tus piernas pero si, al menos uno, de tus brazos, entonces golpea su nariz.

—No creo que un puñetazo logre derribar a alguien más grande que yo.

—No quiero que le des un puñetazo —sacudió la cabeza—. Quiero que lo golpees, con el talón de tu mano, justo en la parte inferior de la nariz. Justo aquí —le mostró el lugar con una seña—. Lo golpeas y sales corriendo en cuanto tengas la oportunidad.

—Pero, ¿y si el tipo es tan grande como tú? —preguntó—. ¿Como me lo quito de encima?

—Un golpe bien dado en esa parte de la nariz, puede derribar a cualquier persona sin importar lo grande que sea, te lo prometo.

—Está bien —asintió.

—Practiquemos eso, ¿si? —pidió, acercandose para atraparlo en sus brazos—. No quiero que golpees aun, solo haz el movimiento. Te llevaré al gimnasio conmigo luego para que puedas probar tu fuerza de manera adecuada.

Nick sonrió—. Nunca he ido a un gimnasio.

—Siempre hay una primera vez para todo. —con una sonrisa, se inclinó y dejó un beso en sus labios—. Estoy seguro de que saldrás con un montón de nuevas ideas para pinturas.

—¿Es así de interesante?

—Es un espacio nuevo —dejó un camino de besos por la mandibula del más joven—. Va a ser increible verlo a través de tus ojos.

—Me das mucho credito —susurró, inclinando la cabeza para darle más espacio a Wolf mientras besaba su cuello.

—Solo el que te mereces —mordisqueó suavemente su piel—. Deberías estar haciendo un movimiento para apartarme, Nicky.

—¿Por qué haría eso? —se aferró a un mechón de castaño cabello—. Me gusta lo que haces, sigue.

—Estamos intentando que aprendas a defenderte, hermoso.

Rodeando el cuello del mayor con sus brazos, Nick murmuró—. Puedo aprender luego.

El aliento caliente le erizó la piel cuando Wolf rió suavemente—. Intentalo una vez y no insistiré más —pidió—. Vamos, Nicky, quitame.

Entra en mi vida |Nick/Wolf|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora