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Osamu apretó con más fuerza el paquete que estaba en sus manos.

"Vamos a ponerle fin a esto de una vez por todas", pensó con una expresión sumamente nerviosa, cerró los ojos, respiró profundo y automáticamente cambió de expresión. Sonrío tranquilamente como si se encontrara en un estado de paz absoluto. "En este momento soy tan zen como el buda, mi fuerza de voluntad es tan fuerte que ninguna chica puede seducirme. Soy fuerte..."

El pensamiento zen se caracteriza por querer suprimir todo aquello que sea innecesario o superfluo, la mente se calma, centrándose en el proceso meditativo.

Sin pensarlo más, tocó el timbre.

- ¡Hola! ¡Es el N° 1002 otra vez!

El castaño se sorprendió de escuchar pasos acercarse a la puerta, porque fue más rápido que la vez pasada.

- ¿Es otro paquete? – Preguntó su vecino después de abrir por completo la puerta. Su expresión era neutra. Como siempre.

"Oh, claro, es como si fuera tu repartidor personal", se quejó el castaño.

- Ah bueno, si lo es, pero también...pienso que es un inconveniente para mí seguir recibiendo tus paquetes. Así que quizás tu deberías llamar a la compañía de envíos y...- Dazai se vio interrumpido por el más bajo al arrebatarle rápidamente el paquete de las manos.

- Lo siento – dijo el pelirrojo y estuvo a punto de cerrar la puerta.

Esa fue la gota que colmó el vaso para Dazai. Antes de que su vecino pudiera lograr su cometido, agarró la puerta antes de que esta se cerrara.

- ¡No he terminado! – advirtió – Esto puede ser un poco incómodo de hablar, pero...- cuando la puerta se volvió a abrir, agachó su cabeza para mirar directamente los ojos azules frente a el – Yo sigo escuchando fuertes gemidos de tu apartamento cada noche. Me pregunto si podrías bajar un poco el volumen – dijo con una sonrisa insinuadora en su rostro.

"Al menos ten un poco de vergüenza, imbécil", pensó mientras esperaba ver una cara de vergüenza en su vecino.

- No estoy seguro de lo que estás hablando – dijo el pelirrojo, quien a pesar de su corta estatura se acercó a él y lo miró directamente a los ojos, fue una mirada fría – En cualquier caso, intentaré no hacer mucho ruido. Si eso es todo...- cuando terminó su frase, automáticamente cerró la puerta de portazo.

- ¡Ni siquiera un parpadeo! ¡Esa pequeña mierda! – gritó el castaño molesto, y con ninguna intención de ser moderado con el volumen de su voz.

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Ya en su apartamento, el castaño sacó una lata de cerveza de su refrigeradora. Y se sentó en la isla de su cocina para cenar.

"¿Cómo pudo mantener su rostro tan serio? ¿Después de todo realmente no era él?", Osamu estaba frustrado por lo sucedido hace un rato, y estaba reconsiderando la idea de si su vecino y su streamer favorito eran la misma persona. "Tal vez el paquete fue una coincidencia de uno en un millón".

- El estará transmitiendo pronto...- dijo cuando vio la hora en el reloj de su pared.

"Solo estoy echando un vistazo veloz. Solo uno rápido", pensaba mientras se sentaba enfrente de su computadora.

- ¿Este? ¿Solo jugaré con este hoy? – decía BinSide mostrando un gran dildo de color rosado.

"Está calentando a la multitud", supuso Dazai. "Todavía usando la misma ropa que antes. También es la misma voz", se dio cuenta que la ropa de BinSide y la que usaba su vecino en su último intercambio de palabras era la misma. Esta constaba de una camiseta manga larga de color negro, la cual era ajustada y se ceñía perfectamente al cuerpo del pelirrojo, resaltando su marcado pecho. Como siempre, llevaba puesto un gorro y mascarilla de color negro.

FULL VOLUME || SoukokuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora