Capitulo 28

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Jack

Ella estaba ahí, en mi jardín hablando con mi mamá y mi hermana, como si nada. Mi corazón latió rápido, emocionado, me regañe a mi mismo.

—Deberían ir a comer algo, antes de irnos —mamá propuso, entusiasta —quien sabe cuando la vuelvas a ver —,toco mi brazo.

—¡Si!, vayamos por comida chatarra y helado —nos jalo Billie a ambos, dando saltitos.

Me moria por negarme, pero, ¿cómo podía con una familia como la mía?

Terminamos en su auto de camino a comer algo, su mamá dijo que los esperaría en el aéreo puerto, igual faltaba mucho para el vuelo.

Se sentó en la parte de atrás con mi hermanita, sería incómodo para mi que fuera a mi lado, aunque era irónico, luego de la noche que pasamos. Me pregunto que pensaba respecto a eso y lo cruel que fue asesinando a esa chica frente a mis ojos.

Ella no paró de hablar y con mi hermana durante el trayecto, lo cual agradecí. Solo sería una comida y esta Billie, calme mis nervios.

Mientras ellas buscaban la mesa, yo pedí la comida.

—Hablemos —dijo ella finalmente.

—Quiere sodas —dijo luego el señor de la caja.

—No —salió un poco agresivo y el señor me miro confundió —si, tres sodas, por favor. En realidad le hablaba al inicio a ella.

—Deja de ser así —me regaño.

—¿Para aquí o para llevar? —me miro el señor.

—Como si te importara —respondí, el señor ahora estaba confundió, —para aquí, por favor —,le hablé a él y asintió sonriendo forzadamente.

—Son ocho dólares, con tarjeta o en efectivo? —habló más bajo, temiendo una respuesta grosera de alguno.

—Tarjeta —se adelantó y pago ella, no le dije nada y camine hacia la mesa.

—¿Cuanto se demora? —Billie tamboreo sus dedos en la mesa, emocionada.

—Unos diez minutos —me quito la palabra de la boca.

Se sentó a mi lado, algo cerca de lo que ella acostumbra.

—Estar cerca de ti, es muy malo para mi —le susurré.

Me miro revoloteando sus pestañas.

—Te encanta el contacto físico, mas si es el mío y lo sabes —empujó mi hombro.

—No me refiero a eso y lo sabes —use su tono.

Cómo sea, ya faltaba poco para no verla ni por casualidad. Solo un rato más y ella será pasado.

Comimos, la única adulta aquí parecía mi hermanita de nueve años, Aida me hablaba y yo la ignoraba, Billie era la que comenzaba las conversaciones y les daba un gran giro.

—¿Que haces? —entró al baño y cerró con seguro.

—No te dejare ir hasta que hablemos —demando, cruzándose de brazos, formando una barrera entre la salida y yo.

—Billie espera —trate de apartarla.

—Está comiendo helado, una gran porción, no se irá —confesó.

Pecado culposoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora