Quedamos solos, yo no sabía que hacer en esta enorme casa y Aida parecía un fantasma en ella. Mi teléfono se apago y que debería hacer uno aquí?
—¿Me prestas un cargador? —me acerque, ella señaló el cajón.
Fui a ello y puse a cargar mi teléfono.
Quería hablar con ella, desde que la conocí quise hablar mucho con ella, es el tipo de persona que siempre sabe que decir, que no habla mucho pero cuando habla dice cosas que valen la pena escuchar.
—Entonces no puedes sentir lo que yo si? —me atreví.
Levantó su vista de su libro, atrapando mi mirada. Escaneándome, buscando mis intenciones, dudando si en realidad valía la pena responderme.
—Si puedo, solo están adormecidas y si logro despertarlas, tal vez sienta lo mismo que tú —busque la verdad o algo, siempre trato de buscar más allá.
Entonces si puede. Solo debe experimentarlas. Un sentimiento fuerte, es como un niño, solo que más complejo de sobrellevar.
—Te ayudare a despertarlas —me acercó mirándola a los ojos —si me dejas hacerlo.
No se de donde salió eso, probablemente de lo más profundo de mi, he comenzado a sentir cosas que no debería, siento el deber de ayudarla, de estar ahí, de hacer que...
—¿A que te refieres? —.su atención ahora era fuerte.
No se que me refiero del todo. Cuando uno dice cosas y piden que las explique es más difícil todo, a veces uno se arrepiente de haberlas dicho.
Lo pone a uno en situaciones difíciles.
—Para mi, apagar la luz de los demás, es mi mejor manera de brillar —los ojos de Aida reflejaban una emoción que jamás había visto.
Me sentí desentendido.
—Tu brillas para los demás, mientras que yo puedo brillar para ti —mi impulso me llevo ahí y ella estaba ahora a centímetros de mi.
—Te llevaré a mi cara honesta —susurra —, y no te va a gustar.
Su aliento de Colgate, llegó a mi rostro, aunque era más baja que yo, no parecía que fuera la más débil, ambos sabíamos que ella era la más fuerte.
—Pruébame —la rete, tal vez era la Euphoria que corregía por mi, no sabía lo que decía.
Sonrió, satisfecha. Tal vez no me guste, pero es mejor quedarse con la anécdota que con las ganas.
—¡Llegó el amor de sus vidas! —Gemma gritó —Oh... se iban a besar, lo siento —ambos la miramos —me puedo devolver y fingiere que no vi nada —señaló la puerta.
—¿Han dicho algo? —se alejó, volviendo a la silla con su libro.
Siento que el aire por fin llegó a mis pulmones.
—Aún no, pero si es seguro que te citarán y tal vez ya sepan que Jack esta enterado de todo —se sentó al otro lado del sillón —¿que harás si piden su cabeza?
¿Mi que?, lleve mi mano a mi cuello frotándolo. ¡Podía perder la puta cabeza por estar con Aida desde el inicio!
—Haré el pacto —soltó, viéndome de reojo.
—No puedes hablar en serio —se burlo Gemma.
—Recuérdame cuando no hablo en serio.
—¿Que es el pacto? —me adelanté.
Ambas se miraron, cómo decidiendo si decirlo.
—Es un proceso que hacen las personas puras o mutadas para poder estar con un humano normal —fruncí el seño —deben casarse Jack.
Ah.
No, espera que. Ella dijo "haré el pacto" y hablamos de mi, ¿O sea, que debemos casarnos para que no me maten? Genial.
—¿Estás diciendo que debemos casarnos... —mire a Aida —nosotros? —Gemma asintió.
Increíble. Cada vez aparece algo peor. El teléfono de Aida sonó y salió de la sala.
—No lo ves pero ella te tiene afecto —me deje caer en el sillón —pero no te confundas, el afecto que sientes tu, no es el mismo que el de nosotros.
—La ayudare —confesé.
—¿Ayudarla como? —se burló, pero tenía curiosidad —sabes que es peligroso quedarse, te ayudaré a salir si lo deseas, antes de que sea tarde, antes de que todos los mutantes se enteren de que tú estás del lado de la persona mas poderosa.
Trague en seco, era mucho. Ella tenía razón, pero porque no hacía nada yo.
—Fior y yo podemos hacer parecer que moriste en un accidente con tu familia y los haremos salir del país.
—Es inútil y lo sabes, ellos están en todos lados —le recordé.
—Que astuto eres —se cruzó de pierna —veamos hasta donde te llega eso.
Veamos hasta donde me llega...
—¿Ahora tú?, déjalo, tu misma lo dijiste soy la persona mas poderosa, como no podría proteger lo que es mío —entro Aida.
¿Suyo?, otra vez eso.
—Tú amor Celopata no ayuda y lo sabes —se levantó, Aida rodo los ojos —mantenlo cuerdo estos días, no seas rara.
—¿Que hacemos con Jared?, debemos actuar —se cruzo de brazos, levantándose.
—Lo despellejaré vivo —lamió sus labios enojada, Gemma asintió, mirándome.
Yo sabía que no querían hablar en mi presencia, no las juzgaba, para nada. Salió de la casa. Más loco no creo poder estar, creo.
—Después de un gran dolor, deberías olvidar. —Jack.
Si las miradas mataran ya estuviera muerto.
—Yo no olvido ni perdono —paso a mi lado.
Luego de hablar con mi mamá y mi hermanita no sabía que hacer, hasta mañana podría irme. Por otro lado el que esté enojado con mamá no significa que no le avisaré, no soy tan mal hijo.
Tome la caja de cigarros que habían en una estantería, Aida apareció sin hacer ningún ruido alguno, ya era de noche.
—¿Puedo fumar? —,pregunté por cortesía.
Aunque debía pedir permiso para tomarlo más bien.
—No —se quedo al otro lado de la sala, cruzada de brazos, probándome.
—Lastima.
Encendí el cigarro y le di una calada. No era de consumirlo tanto, solo cuando no podía controlar mis nervios, la vi sonreír.
—Si quisieras, dejarías de matar por gusto? —bote el humo por mi boca.
—Pero no quiero —se sentó en el brazo del sillón.
—Pero podrías —No respondió —¿No quieres llevar una vida normal como los demás? —ella negó —eres tan difícil...
—¿Difícil? —,su mirada oscura apareció —El que tú lo veas diferente no concluye nada, tú lo ves como algo importante, para mí es solo un juego la vida humana.
—Yo no soy un juego, las personas no son un ratón y ustedes el gato, nosotros...
Me quede pensando.
—Te equivocas —,sonrió —Justo eso somos, o eres cazado o eres el cazador, cuál creer que eres tú y cuál seré yo? —su tono lento y pausado asustó.
Se hizo un silencio en la casa horrible. ¿Piensas cazarme, Aida o me enseñarás a cazarte?
—Sabes lo que te conviene, Jack —se levantó y salió de la sala, dejándome solo.
Las grandes ligas están por encima...
ESTÁS LEYENDO
Pecado culposo
Storie d'amoreSiempre fueron polos opuestos, se dice que los polos opuestos se atraen entre sí, justo como un imán. Jack quien es un "alma pura" se terminara encontrando con Aida, quien le dará un gran giro a su vida, cambiándolo en el proceso y defectuosamente a...
