Capituló 1

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Jack

El salón de clases era muy aburrido, ya me sabía el tema que estaba tocando el profesor. Dedique mi tiempo a rallar mi libro, hasta que termine dibujando, tenía una buena vista. Desde las ventanas se veía los árboles y el campo, también terminé dibujando borrones de los estudiantes, y su silueta.

Era hermosa, o eso comencé a creer este año. Jamás la había notado, nunca, no recuerdo haber estado en las mismas clases que ella. Era callada y no me refiero a tímida, si no a reservada. Nunca ha estado en escándalos, no se juntaba con gente al menos no que yo viera, incluso casi nunca la veía en la cafetería o en otro lugar. Las demás chicas usan sus uniformes cortos y pegados al cuerpo, ella no, tampoco usaba maquillaje o se arreglaba como cualquier chica y aún así era linda al natural.

Ella no era mi tipo de chica, no con la que yo saldría, se ve que es muy obstinada y terca, nada fuera de lo común, se reconocer cuando algo llama mi atención. De lejos me siento diferente, incómodo, fuera de orbita, como si yo fuera el intruso en ese espacio.

—Iremos a el club hoy en la noche, cierto? —Isaac llamó mi atención.

—Si, claro —hablé con desdén.

—Deja de ser sarcástico, imbécil. Además hoy es viernes.

—Bien.

Terminamos en un club nocturno, somos menores de edad, pero tenemos identificación falsa, así que podemos entrar a donde queramos. Eran las diez de la noche ya, habíamos bebido y bailado, no tardaríamos en subir a la zona vip del club, siempre llegábamos ahí. Estaba en la barra terminando el vaso de ron que pedí, mientras buscaba a alguna chica que me llamara la atención, no había encontrado a alguien en toda la noche. Se estaba volviendo aburrido. Cómo si lo estuviera pidiendo. Apareció en mi visión.

Un tipo estaba muy canson con una hermosa chica, seria un jodido héroe, así que camine hacia ellos, hasta que ella me vio y lo tomó de la mano. Me detuve, mientras salían del club. Mierda casi las cago. Pero joder! que tipa tan bella! Creo que jamás he visto a alguien tan atractiva, en la ciudad.

La noche fue más aburrida de lo que esperaba. Eso no quito mis ánimos. Volví a salir, como de costumbre, era ya ma noche del sábado, estoy en un club diferente, junto con Isaac, que la perdí hace rato ya.

—Debe ser una maldita broma —era la misma chica, su piercing en el labio, pintados de un rojo carmesí, su mirada y su cuerpo.

Joder que si, es muy difícil que olvide a una chica que me llama la atención. Estaba pidiendo un trago en la barra. Era mi momento para acércame a ella. Debía hacerlo, ya era mucha coincidencia que la viera dos veces, en días seguidos.

—Amigo, un whisky a las rocas —me situé a su lado.

—Que buen gusto tiene —la mire, dándole media sonrisa —lo mismo, para mi —le dije al Barman y asintió.

Dirijo mi mirada a la chica y me sonríe. Una sonrisa de labios cerrados, tiene una mirada felina, no creo que lleve mucho maquillaje, sus labios rojos y perfectos se llevan mi atención. Lleva una falda negra de látex, con una blusa escotada, es obvio que no lleva brasier, Jesús tiene un muy buen cuerpo. No es un sesenta cuarenta sesenta, pero esta bien bendecida.

—Nunca te había visto por aquí, eres de la ciudad? —alce la voz, por la música y ella lo pensó.

—Tampoco te he visto aquí antes —rebatió ladeando la cabeza.

—Es mi primera vez —confesé.

—Se nota.

Las bebidas llegaron, saqué un billete y lo puse en la barra —invito yo —antes de decir algo llego un tipo.

—Ahí estabas, debemos hablar, Aida —era un chico de cabello negro, alto, con rasgos marcados.

Mientras terminaba su bebida, me miraba, el le decía algo al oído. Terminó su bebida y me agradeció levantando el vaso. Mientras los veía alejarse. Mi mente explotó, tuve un deja vu.

Era...¡Era ella! La chica de la escuela, mierda, ¿como no me di cuenta? Imposible que sea ella o no?

Me levanté de golpe, fui automático, trate de seguirlos entre la multitud, cuando llegue a la parte de afuera, logré verla subir a un carro con el chico buen mozo. Quede en estado de shock. Era la misma chica que he visto en la escuela, ahora, maquillada, mostrando sus mejores atributos, siendo muy femenina, seductora, era otra persona. Cualquiera que la viera así, obviamente caería. Yo no soy la excepción.

Volví a mi casa, antes de las doce. Como siempre. Me cepille los dientes y puse mi pijama, tome algo de jugo y comí de un pan. Para luego si entrar a la habitación de Billie, mi hermana menor.

La tape, y acaricié su cabello. Eso la despertó. Normalmente no la despierto, solo entro a ver si está dormida y bien, luego salgo, pero debía darle algo.

—Acabas de llegar —afirmó, sonreí. Era muy inteligente, aunque yo le mienta ella siempre sabrá la verdad.

—¿Como te fue hoy en la escuela? — me sente en la cama.

—Normal, fue muy aburrido la verdad —fue directa como siempre.

—¿Y tú corazón? —señale.

—Ni mejor ni peor, pero no me quejo —se encogió de hombros. Le hice una mueca y ella sonrió.

—Te tengo un regalo —se sentó en la cama con cuidado —no te emociones demasiado ni grites, levantarás a mamá —no era cierto, lo decía por ella no por mamá. Aún así funcionó, torció los ojos.

—Bien, rápido, que es?...

Saque mi mano escondida y tendí el libro hacia ella.
Su cara de asombro me alegro mucho. Sonrió y palpó la portada admirándola. Aparto el libro con cuidado y se lanzó hacia mi. Abrazándome, fuerte, justo como a ella le gustaba, le devolví el abrazo con cariño.

—Gracias. De verdad, ¡gracias! No debías hacerlo —susurro a mi oído. La aparte.

—No lo hice porque debía, lo hice porque quería.

Me sonrió y le devolví el gesto.

—Pide todo lo que quieras, soy tu Santa Claus personal, bueno? —bromee, pero más allá de una broma era cierto —todo lo mío es tuyo y jamás te negaré algo —le acorde.

—Lo se, siempre me lo dices —coloco su libro en la mesa de noche.

—Ahora vuelve a dormir, mañana debes madrugar. Hasta mañana—le di un beso en la frente.

Me levanté de la cama y ella se tapó, devolviéndome la despedida.

Pecado culposoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora