A causa de la acción más ofensiva, que para 𝗜𝗺 𝗕𝗼𝗿𝗮 resultó siendo graciosa, solo fue la fuente para qué la intriga, y el deseo de pecar, se apoderara de ella.
Ni mucho menos para la pobre víctima, el famoso boxeador 𝗝𝗲𝗼𝗻 𝗝𝘂𝗻𝗴𝗸𝗼𝗼𝗸...
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Jeon Jungkook
No sé si mi plan sea el mejor, pero tener el apoyo de Myung hee y Minju, ayudaba un poco.
Traté de prestarles atención a cada cosa que decían, sobre que estaban seguras de que la cabeza del plan "macabro", para separarme de Bora, lo tenía Rebeca. Por ello, ahora mismo íbamos en camino a su encuentro.
Mi cabeza iba a reventar por el estrés de la situación. Aparte, conocí más a Bora gracias a sus amigas, cosas que, por lo que parece, jamás estaría dispuesta a comentármelo. Podría entenderla, pero me dolía esta indiferencia.
Llamé un par veces al teléfono de Rebeca, para saber si está en su departamento, pero no hubo alguna respuesta, hasta que estuvimos enfrente de su puerta. Un timbre, y ella ya estaba abriendo la puerta.
Parecía sorprendida, seguro no tenía el teléfono a mano.
—¿Quiénes son estas chicas? ¿Qué haces tú aquí?
Los tres, entramos como si de nuestra casa se tratase, e invadimos su sofá para sentarnos en este.
—Así que eres Rebeca, no estás mal. Ahora siéntate, tenemos cosas de que hablar.
Casi obligada, aceptó a todo. Entonces, fuimos capaces de escuchar de su propia boca la manera tan maquiavélica de los sucesos, que erizaron mi piel, provocándome tanta rabia.
Siempre he pensado que la idea errónea de HyunWook, de proteger a sus hijos, es absurdo hasta el extremo. Teníamos la suficiente edad para saber que era lo bueno y lo malo para nosotros mismos, yo era quien decidiría si Bora era la mujer con la que quiero estar por el resto de mi vida.
Los sentimientos se combinaron, junto con el asco que me hacía, ver como se aprovecharon de una joven necesitada. Y si tal vez, yo en esos momentos la hubiera conocido, solo tal vez, esto no sería así.
—Pero Jungkook no parece tan sorprendido. Te dicen que tu exnovia es una cualquiera, y de paso, la defiendes.
Myung se enfadó y la empujó, así que tuve que intervenir, separándolas. La altura no define la fuerza, no en todas las veces, pero justo ahora, sí. Rebeca era lo bastante alta, casi de mi estatura, y no quería que la lastimara.
—Escucha, hay una gran diferencia entre tú y Bora. Ella hizo todo lo que hizo por necesidad, ¿tú por qué lo hiciste? Siempre me he preguntado eso.
En verdad quería una respuesta, jamás obtuve alguna explicación. Cuatro meses después de meterse con mi padre, regresó a mí, justo con ese maldito perfume que me volvía loco y caí, como estúpido. Empezamos a tener lo que teníamos antes, pero con más límite.
—No hay explicación para el deseo. Tu padre me parecía tan atractivo, era como verte a ti, pero más maduro, con más experiencia y supo satisfacer a una mujer. —Se encogió de brazos. Si antes lo hubiera escuchado, mi orgullo estaría roto, pero justo ahora, no me importaba, solo descubrí lo nefasta que era— Estoy más que segura, que tu exnovia, aparte de la amenaza que ponía tu padre sobre ella, sintió el mismo deseo.