A causa de la acción más ofensiva, que para 𝗜𝗺 𝗕𝗼𝗿𝗮 resultó siendo graciosa, solo fue la fuente para qué la intriga, y el deseo de pecar, se apoderara de ella.
Ni mucho menos para la pobre víctima, el famoso boxeador 𝗝𝗲𝗼𝗻 𝗝𝘂𝗻𝗴𝗸𝗼𝗼𝗸...
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Im Bora
Las luces opacas tomaron fuerzas, pero solo para que yo lograra verlo con claridad.
Disminuí la fuerza con la que cogía mi teléfono, ya no me sentía asustada. Tragué saliva, despejando mi cabeza por las vueltas mentales que hacía, pero era imposible por la manera en la que se bajó del coche, acercándose a mí. Podría considerar que esto complicaba mis pensamientos, es decir, mis sentimientos principalmente.
Se apoyó en la puerta de su coche, que viéndolo desde aquí, era diferente al que me subí ese día que fuimos a la playa. Sus ojos viajaron según él, con disimulo por todo mi cuerpo, observando desde mis zapatos hasta la diadema en mi cabeza. Sonrió cruzándose de brazos. Perdida y desolada.
—¿A dónde ibas? Me quedé esperando tu mensaje, me preocupé la verdad.
—Lo siento Jungkook.
Qué tonta, ¿por qué me disculpaba?, no lo sentía. Negué abrupta. Pasé mi mano por mi cuello, tenía calor a pesar de la brisa nocturna.
—¿Trabajas por aquí? —Asentí y mi móvil empezó a sonar nuevamente— ¿Dejarías que te lleve a casa? —Miró a sus costados, observando detalladamente lo solitaria de las calles con esas tenues luces que te daban la sensación de impasible— . Hace frío, es tarde y me da algo de miedo que andes por ahí.
—Yo... —Mi teléfono no dejaba de sonar, lo sentía vibrar, así que lo saqué para fijarme de quién se trataba— espera.
Bobo Taehyunie Ven con cuidado a casa. 8:55 p.m.
¿Acaso el mundo quería que me fuera con Jungkook? Autobús o él. Bufé para mi misma. Volví a mirarlo, atento ante una respuesta después de que volví mi atención a él.
—¿Qué tenías pensado hacer hoy?
Pude ver como dejó salir una pequeña risa que movió todo de mi cuerpo. Era como si se hubiese emocionado ante lo que dije, ¿así fue o solo yo lo creí?
—Seguro estarás cansada por el trabajo, pero quería llevarte a cenar, pasar el rato contigo, conocernos más.
¿Una cita?
—Puedo ir contigo, pero voy con mi ropa de trabajo, ¿parezco elegante? Soy una secretaria y este traje lo confirma.
Con la palma de mi mano toqué mi blazer y ahí estaba otra vez, aquel escalofrío en mi cuerpo por culpa de su mirada.
—No importa eso, vamos.
Abrió la puerta del coche. Me acerqué a pasos grandes hasta llegar a su lado. Oh, olía tan bien. Me permití ingresar.
Diferente coche, pero el mismo aroma que inundaba mis fosas nasales a ser adictas, me decía en mayúsculas 'Jungkook'. La piel del asiento se sentía tan delicada contra la mía, me daba hasta pena tocarlo. Vi como Jungkook daba la vuelta y subió en el asiento del conductor. Abrochamos nuestros cinturones, prendió el motor del coche y emprendimos camino hacia algo que aún desconocía.