𝐀𝐥𝐚𝐧𝐚
Llegué a mi piso y me fui a dormir. Mi primo pesaba una barbaridad, aunque Darío lo cargó casi todo. Resulta que el chico al final no era tan malo como yo pensaba. Pero aún era temprano y seguía sin caerme bien.
A la mañana siguiente me desperté tarde y apenas comí. La carrera que tenía esa noche era muy importante. Llamé a Nathan, él y Gabriel eran los que revisaban la moto antes de la carrera, les dije que les vería a las 10, dos horas antes de la carrera para poder revisarla. Me fui a trabajar directamente y en cuanto salí ya me estaban esperando. Gabriel era mi ex pero nos llevábamos bien, era mecánico pero los domingos venía a las carreras a ayudarme, más bien casi siempre que podía. Me daba piezas sin que el jefe lo supiera y más de una vez habíamos acabado a las tantas de la mañana metiendo la moto en su puesto para usar sus herramientas.
Llegué con Nathan y ya me estaba esperando, bajé de la moto y se la dejé a ellos.
-Miradla, yo voy al barranco. -Me quité el casco.
-Vale linda, yo me encargo. -Dijo Gabriel.
Le sonreí y me fui al barranco. El barranco era un sitio cerca de las carreteras donde se hacían las carreras. Iba allí antes de cada una para relajarme y concentrarme. Miraba hacia lo lejos y veía las luces de la ciudad medio apagadas, la gente estaría descansando para mañana empezar de nuevo a trabajar. Intenté desconectar y estaba en ello cuando alguien se sentó a mi lado. Darío, como no. Miraba al frente así que me tome tiempo para observarlo antes de que se diera cuenta. Tenía el pelo rizado y oscuro, una nariz perfecta, los ojos de un marrón intenso, tanto que por un momento pensé que eran negros. Buen físico y...el brazo derecho lleno de tatuajes que apenas podía apreciar por estar a oscuras. Parecía que hacía mucho ejercicio.
-Tu primo dice que ya va a empezar. -Dijo sacándome del trance. Y sin darme cuenta estaba apagando el cigarrillo que había encendido.
-Am... si, ya voy.
-¿Nerviosa? -Me miró y sonrió burlonamente.
-Para nada ¿Y tú? -Le sonreí igual.
-¿Porqué debería?
-Por qué intentaré atropellarte otra vez.
Bajamos hacia la carretera y nos quedamos con los demás. Me alegraba que no hubiera preguntado porque había tirado el cigarrillo y que no hubiera hecho una broma al respecto. Saludé a algunos de los pilotos que iban a ir conmigo, me puse el casco y esperé a que nos dieran la señal.
-Ten cuidado Alana. -Me dijo mi primo.-Esta carretera no me gusta nada.
-Eso dijiste el año pasado. -Me burlé.
-Y se calló alguien detrás de ti.
Vi como Darío me miraba de arriba abajo y no pude evitar contestarle. Me ponía nerviosa tanta observación.
-¿Se te perdió algo?
-Las ganas de vivir desde que te conozco.-Sonrió y lo miré mal. -Hazme un favor y mátate. -Nathan le dio un codazo y sonreí.
-Tranquilo, cuando lo haga intentaré llevarte a ti también por delante.
Sonrió mirando a otro lado y volvió a mirarme, está vez a los ojos.
-Suerte temeraria. -Noté como mis mejillas se enrojecían pero como llevaba el casco puesto no lo notaron. Todos se nos quedaron mirando.
-No la necesito. -Bajé la visera del casco y me concentré.
Todos se fueron dejándonos solo a los pilotos. Sonó el disparo y empezamos la carrera, notaba la moto rara, como si le pasara algo pero no tenía pensado abandonar. Iba quinta y al pasar por una curva adelanté a dos. Todo iba bien hasta que escuché un golpe detrás de mí. Pensé que alguien se había caído e intenté tener más cuidado. Peleé con Shawn por el segundo puesto pero me fue imposible. La moto se movía demasiado y no quería caerme porqué significaba quedarse fuera de la carrera o peor aún, joder la moto o a mí misma. Al acabar fui con los demás pero no había nadie.
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Siempre fuimos nosotros
Teen FictionUn libro donde el mundo del motor y el boxeo se unen. Todo el mundo tiene secretos pero... ¿Todo el mundo está preparado para saber los de su pareja? Bueno, o casi pareja... Darío llega a una carrera ilegal a la que lo invitó su mejor amigo, allí c...
