Érase una vez un joven caballero llamado Wilhelm, se enamoró apasionadamente de una joven dama, Alessandra, ella tenía quince años y él diecisiete, fueron novios durante un ardiente año, compartieron juntos casi diariamente, a todas horas, los únicos momentos que no estaban uno al lado del otro era en horario de clases, no obstante, muchas veces se escapaban para estar cerca, unidos, desde la mañana hasta la noche cuando ella debía regresar a su hogar, almorzaban y cenaban juntos, en ocasiones, se encerraban en la quinta de Wilhelm y permanecían allí, abrazados, mostrándose todo su afecto horas tras horas. Otros días iban a los parques, al boulevard, a las plazas o paseaban por los sitios rurales cruzando las montañas del pueblo, buscaban un lugar privado y, finalmente, se quedaban ahí. Estuvieran en la quinta Wilhelm, paseando sin rumbo por las calles o en cualquier otro sitio, siempre dejaban sonando con música algún equipo, habían dos canciones que, de vez en cuando, reproducían con reiteración mediante horas al fatigarse de los demás temas, ¿Qué tenían esas dos canciones? ¿Por qué nunca se cansaban de repetirlas?, la primera era "Bitter Sweet Symphony - The Verve" y la otra "So Far Away – Staind", literalmente debieron haber escuchado esas dos canciones más de diez mil (10.000) veces, o posiblemente me equivoque y sean cien mil (100.000)...
Desde aquella noche que Wilhelm despertó cuando estaban en su habitación abrazados y, accidentalmente, se quedó dormido y Alessandra fue la primera persona que miró, los primeros ojos, la primera sonrisa, los primeros labios que besó, inmediatamente, después de despertar, a partir de ahí se arraigó en su mente la idea que anhelaba despertar el resto de su vida teniéndola a su lado. Ella no lo supo, tal vez, ni cuenta se dio que Wilhelm se había quedado dormido entre su pecho en ese momento justo mientras ella acariciaba sus cabellos en la cama, él no le dijo lo que pensó, pues ella le pedía que se marcharan porque se les haría muy tarde y se molestarían sus padres, en tanto, él solo quería quedarse en ese momento eternamente; como notó que ella tenía prisa, accedió y aunque fueron unos segundos en los cuales vislumbró aquel espejismo del futuro, fue algo que jamás salió de su mente. Despertar al lado de Alessandra por el resto de su vida.
Entre todos aquellos encuentros hubo uno que les causará mucha gracia, un día mientras estaban compartiendo en el parque que quedaba al frente del instituto escolar, se habían olvidado totalmente del tiempo mientras impetuosamente se besaban y jugaban, la vista jovial observando pasar niños corriendo de un lado a otro, pateando el balón de futbol, haciendo competencias de cometas, clavando alguna pelota en los aros de basket, botando algún home run los que practicaban baseball, lentamente fue cayendo la noche y ellos seguían ahí abrazados disfrutando uno la cálida presencia del otro, alguien encendió las luces nocturnas para iluminar el vasto espacio cubierto por la grama y pudieran seguir practicando deportes unas horas más quienes todavía se encontraban en las canchas, sin ellos prestar atención a medida que pasaba el tiempo entre sus besos el parque se había quedado totalmente vacío, ellos eran los últimos que estaban allí; de repente, apagan las luces, todo queda oscuro y es cuando ellos se detienen de sus besos para darse cuenta de que no había nadie a su alrededor, ¡Ellos eran los únicos!, escuchan un fuerte ruido de metal a lo lejos, era el portero que estaba cerrando las puertas del lugar sin ellos alcanzar a verlo o decirle que aún estaban adentro, aquel hombre se va, mientras ellos permanecían encerrados dentro del parque con todas las luces apagadas y rodeados por muros con cercas alambradas de más de siete metros de altura... Alessandra debía regresar a su hogar o de lo contrario sus padres se molestarían y la castigarían, no había forma que pasaran la noche a la luz de la luna en el parque, ella le pregunta a Wilhelm en tono preocupado, ¿Qué podían hacer para salir?, él, muy tranquilo, dice "la única manera que tenemos de salir de aquí es saltando por encima de los muros", como él era vigoroso, de estatura alta, muchas veces de pequeño se había entrenado escalando las montañas, o haciendo deportes extremos subiendo con sus manos y piernas sin ningún equipo al estilo del parkour su quinta de tres plantas, cuándo llegaba sin las llaves, por algún olvido y no había nadie que abriera, para poder entrar por atrás en la azotea, por tanto, el escalar esos muros y llegar afuera ni siquiera representaba un verdadero reto para él, por el contrario, lo veía como un pasatiempo divertido. Sin embargo, su preocupación era ¿Cómo pasar esos muros con Alessandra?, pensó "Si la subo a mi espalda y escalo con ella encima, ¡Creo que sería una buena idea!", le pregunto a Alessandra si estaba de acuerdo y ella se negó totalmente, le explicó que podría ser muy peligroso para ambos y no estaría dispuesta a correr ese riesgo riéndose, él luego reflexionó y también estuvo de acuerdo, ella podría salir lastimada y jamás se lo podría perdonar a sí mismo. Finalmente, luego de reflexionar unos minutos se le ocurrió otra idea, recordó que dentro del parque había una piscina y sus muros eran mucho más bajos del resto, los cuales daban con la salida en dirección a la calle del instituto escolar; recorrieron los alrededores buscando ver si conseguían algún lugar donde los muros fuesen más bajos, efectivamente, aquellos de la piscina eran de aproximadamente dos metros y medio de altura, pero aun para poder entrar a la piscina también debían cruzar una cerca alambrada que les permitiese acceder en la zona de la piscina, dado que la misma, igualmente, se encontraba cerrada, subieron unas escaleras que estaban al lado de la entrada hacia la piscina hasta llegar al techo de una oficina ubicada dentro del espacio en la zona privada de la piscina, después caminaron hasta llegar a la cornisa al frente había unas gradas contiguas al borde del techo, tenían que saltar ese espacio vacío en medio de un metro de largo, aproximadamente, Alessandra se sintió nerviosa, ella además de tener una personalidad delicada y coqueta, hacer deporte era una de las cosas que menos le gustaba, Wilhelm tomó algo de impulso, saltó adelante para animarla a ella y en caso de que tuviera alguna dificultad poder ayudarla, después de unos segundos ella meditando cómo iba a saltar y controlando sus nervios, se decide y salta, su salto fue muy suave, en el aire cierra los ojos parece que no llegará al otro lado, él se asusta mucho y su cuerpo reacciona rápidamente de manera instintiva para lanzarse a atajarla, sintió un rápido palpitar en el corazón de la preocupación, ella logra alcanzar, con inmensa dificultad, uno de sus pies al borde de las gradas en toda la punta, él toma veloz sus manos mientras ella se encuentra guindando a los dedos de Wilhelm, normalmente, Alessandra pesa muy poco, menos de 50 kg. y no representaría ningún esfuerzo para él poder dominar su peso, sin embargo, en esa posición y solo son sus dedos debe hacer un esfuerzo colosal para poder sujetarla y empujarla hacia él, sacando fuerzas de todo su cuerpo logró atraerla a las gradas y ambos cayeron al suelo azarados, se abrazaron y rieron de superar ese gran reto momentáneo, se besaron y casi se les sale el alma a Wilhelm de imaginar que le hubiese podido suceder algo a Alessandra, le dice ¡A partir de ahora tú no volverás a hacer algo similar sola sin yo estar completamente seguro que serás capaz de concluir la meta!, nuevamente la toma y abraza fuertemente, se quedan así unos instantes, después siguen avanzando por las mismas gradas y llegan al borde del muro que los podía llevar al final para salir a la calle, Wilhelm baja primero y luego se recuesta a la pared de manera que Alessandra pueda subir sus piernas en sus hombros y descender sin problemas, ya al estar afuera en la calle sus ritmos cardíacos descienden más tranquilamente, a diferencia de como hace unos momentos que estaban atravesando dificultades a fin de poder salir del parque, los llena un cálido sentimiento de paz al haber podido superar esa pequeña travesía juntos.
En otra ocasión, un día mientras mantenían una ardiente y entusiasta plática, sobrevino de entre la conversación ciertas palabras que Wilhelm pronunció y dejaron sin palabras a Alessandra, he preferido citarlas exactamente como ocurrieron... "Romance entre dos enamorados, he olvidado qué significa eso... mis recuerdos del pasado son algo borrosos, cargados de tristeza y tú me gustas, eres lo más cercano y real que tengo ahora de sentir lo que es enamorarse, que alguien te guste apasionadamente, experiencias placenteras que no se qué significan, despertar esas emociones, dulces sentimientos, vivencias únicas e inolvidables... Eres una dama hermosa en tus sentimientos, manera de ser y estéticamente, Alessandra, mereces ser amada, valorada, estimada, reconocida y más. Yo podré ofrecerte la experiencia de vivir una clase de amor más hermoso del que encontrarías en tus novelas, incluso, del que has conocido en el mundo real, te ofreceré un amor incondicional, uno que carece de límites, de tiempo, de espacio... te enseñaré y mostraré una clase de amor que sobrepasa el entendimiento humano, la única clase de amor que mereces, un amor con perspectiva hacia la eternidad. Haré mejor tu vida, la cambiaré y sacudiré en un giro de 180 grados, jamás volverás a ser la misma persona, podrás probar lo que es ser gustosamente amada de esa manera, al menos, durante el tiempo que el destino desee estemos juntos...". Hubo un corto silencio en ese momento, Wilhelm cerró los ojos, conteniendo ciertas lágrimas en su mirada, como queriendo esconder con su melancólico aspecto afligido: no hay felicidad ni dolor que dure por siempre, como si esa lección la hubiese adquirido a su joven edad producto de un inmenso lóbrego sufrimiento-, luego continuo... "Lo cierto es que, aunque el amor procede de la eternidad y los seres humanos somos su medio de expresión físico en la tierra, en ese espacio que amamos somos grandiosamente inmortales y al mismo instante, limitados por nuestros cuerpos temporales, es por ello que esto perfecto, eterno y placentero, también terminará algún día, no sé cuándo, cómo, o dónde, no obstante, te puedo decir con total certeza que llegará, yo desearé poder besarte perdidamente, como solo un apasionado amante, esclavo del destino, podría hacerlo, tomarte del cuello con mis dos manos en posición vertical, subir mis dedos por atrás de tu cabeza acariciando esos suaves cabellos castaños, acercarte a mí y volver a besarte, fuertemente, de modo que no haya más mundo para ti que ese beso en que arrullo tus labios con los míos... Y no podré, tú no me dejarás; cuando ese día llegue, quiero hacerte saber que aunque tú me olvides, aun así, yo nunca podré separar tu recuerdo de mi memoria. El placer del momento no siempre es felicidad duradera, cuando vayas a amar a alguien conoce lo malo de esa persona, sus debilidades, y ámalas también con todo ello incondicionalmente, lo bueno lo ama todo el mundo; así te amo yo, sabiendo que no eres perfecta y tampoco yo mismo lo soy, y eso no es un obstáculo para amarnos con un amor perfecto, incondicional y perpetuamente. El momento de terminar todavía no es, falta mucho para que llegue, lucharé con mi vida en contra del mismo hasta la eternidad, comprendiendo que tarde o temprano sucederá, esa es la verdad, es mi destino y lo acepto, solo saber amar eternamente cuando poseo cuerpo mortal, mas cuál sea el destino que un hombre afronte jamás será más grande que él, yo soy más grande que mi propio destino y venceré, le ganaré a la mortalidad con cada beso que nos demos, danzando con la eternidad. Durante los próximos segundos, vamos a tener una experiencia invaluable que jamás hubieras imaginado tener, te mostraré mi vida íntegramente, tal cual como soy, haré nuestros días tan felices que no podrás pensar luego en otros días fuera de estos. Hay una sola cosa que quisiera solicitarte para cumplir mi cometido, ¡Olvídate del mañana!, déjame que te ame plena y completamente, ahora, de la única forma que sé, con infinidad, sempiterno y por siempre".
Como pueden imaginar ella se abrió, le entregó cada parte de su ser, soltó toda su alma en sus brazos, él sumergido en ella llegó a cumplir su noble promesa, venció el destino y satisfizo cada anhelo que ella pudo soñar hasta verla temblar de la conmoción interior, no dejó en ella vacío alguno, transformó su vida, la convirtió en una mejor persona y mujer, aunque ella tenía un deseo insaciable el amor que él engendró por ella carecía de límites llegando a saciar todos sus suplicios gemidos, era inexistente un placer que ella quisiera y no viera cumplido en él, ella solo debía clamar en el ahora su necesidad y el mundo entero estaba a sus pies.
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AMOR & RIQUEZAS
Rastgele¿Cómo alcanzar el éxito? ¿Cómo solucionar los problemas de dinero? ¿Cómo alcanzar la libertad financiera? Amor & Riqueza, comienza una saga de tres novelas cortas donde se comparten claves y consejos importantes basados en historias de amor en las q...
