Capítulo XXVI

344 39 48
                                        

Cuando pasó todo, me sentí como un árbol en otoño, viendo caer lentamente sus hojas una por una, sintiendo el peso de la pérdida con cada caída. Cada hoja llevaba consigo un pedazo nuestro, y aunque anhelaba el renacimiento de la primavera, sabía que tendría que cargar con esa pesada carga hasta que llegara el momento de sanar y florecer de nuevo...

--

3 días antes.

Harry se levantó temprano ese día. Comenzó a meter su ropa en la maleta, dejando fuera un par de conjuntos para ponérselos en lo que quedaba de tiempo en la capital. En menos de veinticuatro horas, debía volver a su realidad, donde los problemas comenzaban a juntarse en el mismo lugar: su empresa.

Su chico dormía aún, preso de la inminente resaca que azotaría su cuerpo en cuanto abriera un poco los ojos. Su jefe no iba a despertarlo; no estando así, y sabiendo que hoy tan solo tendrían un par de desfiles y el evento de clausura de la London Fashion week.

Dejó de colocar sus prendas y miró a Louis. ¿Tanto daño le habían hecho para que fuera tan inseguro en la relación? Le dolía pensarlo, saber que todo ello llevaba un proceso largo, donde la confianza en ambos, ayudaría a eliminar esos horribles pensamientos que su novio tenía.

Te prometo que te cuidaré, amor.

El joven modelo fue despertando poco a poco, estirándose entre bostezos y soltando un quejido, cuando sintió el dolor en su cabeza.

—Me cago en la puta, ¿tanto bebí ayer?

—Te bebiste las copas de todos los invitados —bromeó el más alto y se acercó a él.

—Solo recuerdo que fue una fiesta increíble. —frotó su nariz y miró al rizado, que se sentó en la cama.

—¿No recuerdas nada más? —cuestionó algo temeroso.

El castaño hizo un gesto como si pensara durante unos segundos, hasta que rio dulce, atrayendo al director hacia él.

—Que te amo, mi Hazz.

El nombrado comenzó a reír con dulzura y abrazó al modelo. Éste comenzó a acariciar sus rizos mientras dejaba besos por su cabeza. Se sentía tan en paz, que terminó acostado a su lado.

—Yo también te amo, Lou.

Cruzaron miradas y unieron sus labios en un beso que no duró mucho, ya que el teléfono de Harry comenzó a sonar. Éste resopló y se sentó en la cama. Respondió la llamada al ver que se trataba de su secretaria.

—¿Si?

Señor Harry, tenemos un problema.

Más problemas no, por Dios.

—¿Ahora qué pasa? —su ceño comenzó a fruncirse.

Han venido un par de hombres preguntando por usted. Dicen que vienen de parte de RegalWear.

—¿Qué? ¿Qué quieren? —preguntó extrañado.

No lo sé —admitió la morena—. No me han dicho nada en sí. Dicen que solo hablarán con usted, ya sea de forma presencial o por videollamada.

El ojiverde soltó un suspiro y pellizcó el puente de su nariz. Comenzó a pasear por la habitación mientras su paciencia empezaba a agotarse.

—Diles que su jefe está aquí, así que si tienen que decirme algo, que me lo diga el mismo David —humedeció sus labios—. Además, yo no llego allí hasta mañana, y no haré llamada con ellos.

Bien, yo les diré eso, señor.

—Gracias, señorita Anderson. —colgó y miró a su novio, que ya estaba sentado en la cama.

Duelo de poder || l.sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora