El dolor en mi pecho me recuerda que algo ha cambiado para siempre. Sus ojos me miran, pero ya no encuentro en ellos la complicidad de antes. El silencio habla más alto que las palabras, y siento que el abismo se acerca, sin saber qué llevaba tiempo haciéndolo entre las sombras. Mi intuición me susurra que este día marca un punto de no retorno, y la incertidumbre se apodera de mí...
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11 horas antes.
Ocho de la mañana. El dueño de StyleSphere sostenía una taza tibia de café en su mano. Revisaba una pila de documentos donde figuraban los nombres de los que habían sido empleados de su empresa durante los últimos cinco años. Debía comprobar quién era ese señor Morris que había malversado fondos junto al señor Wilson. Harry se estaba volviendo loco. Informó a la policía de que no abrieran una investigación, ya que él mismo se encargaría de descubrirlo para proceder a un juicio.
En qué estaba pensando.
Dejó la taza sobre la mesa y resopló, peinando sus rizos hacia atrás con desesperación. El sonido de la puerta abriéndose le hizo sobresaltar en su asiento.
—¡Joder, qué susto! —se llevó una mano al pecho y bufó—. ¿Acaso no la digo siempre que toque antes de entrar?
—Disculpe, señor Harry, es que le traigo buenas noticias.
—Menos mal... —apartó unos cuantos papeles y la miró nuevamente—. Adelante, cuénteme.
—Verá, he logrado recuperar las grabaciones de seguridad de la sucursal de Francia horas antes del incendio, y creo que capturaron al supuesto señor Morris.
El rizado alzó sus cejas, levantándose lentamente y apoyando ambas manos sobre la mesa.
—¿Está segura? Quiero ver las grabaciones.
—Le envié los archivos.
El joven director miró su portátil y lo encendió, volviendo a tomar asiento. La morena se posicionó por detrás, dispuesta a revisar nuevamente las grabaciones.
Entró en los archivos de vídeo y comenzaron a verlos.
En ellos, aparecía un señor de tez blanca, cabello rubio oscuro y pequeña barba. Vestía formal y llevaba una caja hacia la zona de almacén del edificio. Harry alzó una ceja parando la imagen.
—¿Ese es el que se refiere, señorita Anderson?
—Si, ese. —colocó su mano sobre la de su jefe, que la tenía sobre el ratón, y le guió hasta otro archivo, pulsando sobre él y abriéndolo—. Aquí tiene la ficha de las fotos de los empleados que trabajaban allí, y como puede ver, ninguno coincide con los rasgos de ese que aparece en el vídeo.
—Maldito hijo de... —observaba las fotos y el vídeo pausado. Tensó su mandíbula.
—Podemos mandarle las pruebas a la policía, y que nos identifiquen al hombre.
—No, no...espere, a mi este tipo me suena de algo... —colocó su mano sobre su barbilla mientras pensaba.
¿Dónde vi yo a este hombre antes?
Su mente le transportó dos años atrás, divisando un recuerdo que le hizo recordar todo...
Se encontraba en la misma oficina donde estaba ahora, con veinticuatro, casi veinticinco años, trabajando como de costumbre, cuando su secretaria le hizo una llamada, indicando que tenía dos hombres esperando fuera.
—Hágales pasar, señorita Anderson, no tengo mucho que hacer.
—¿Estás seguro, cariño? Uno de ellos es el pesado de David Federson —susurró la morena—. Además, no concertaron cita previa.
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Duelo de poder || l.s
Fanfiction"Cuando el poder alcanza lo más alto de sus cabezas y sus ansias por lograr cada vez más, aumenta, la rivalidad entre ellos se hará notar a partir de ahí, solo es el comienzo..." O donde Harry es el director general de la empresa de moda de StyleSph...
