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"Desprecio"

Junto a sus dos mejores amigos San terminaba sus clases completamente victorioso por ridiculizar a ese muchacho de cabellos azulados con diferente estatus social entre los alumnos, esos últimos días tenía que ver a ese pequeño, resultaba ser tedioso, sus ojos dolían, no simplemente por desagrado o porque supuestamente "oliera mal" le molestaba tanta belleza, aún así, San disfrutaba bastante humillar a ese chico, ver la reacción del público cuando hacia una jugarreta, verlo totalmente dolido contra el suelo era su mayor deleite, estaba ansioso por pensar siquiera alguna estrategia buena para seguir haciéndole la vida miserable cuantas veces pudiera o se le acomodara la vida.

— Hey, San ¿Irás a la fiesta de Taemin este fin de semana? Sus padres no estarán, será toda una LOCURAAA — Las últimas palabras que la voz de HongJoong musitaron fueron de total interés para los dos amigos, estaban más que nada interesados en ir a esa fiesta y saber que sus padres no estaban aumentaban esa necesidad de divertirse.

Esos tres chicos solían ser el alma de la fiesta, Mingi colocaba siempre la música volviendo el ambiente más adecuado para un buen baile, conocía la música a la perfección, cada detalle, mientras que HongJoong se encargaba de las bebidas y poner su ambiente personal, muchos alumnos por esa cuestión adoraba cuando asistían esos tres reyes, mientras tanto San se encargaba de invitar a todo el mundo, acompañado con Taemin media escuela terminaba asistiendo, solamente porque la otra mitad solía ser tan aburrida que no quería asistir a fiestas de buen ambiente.

— Claro que iré, no me perdería por nada esa fiesta. — Caminando junto a sus dos mejores amigos hacia la entrada de la universidad, su mayor sorpresa fue encontrarse con un automóvil negro con los vidrios blindados esperando por San, del mismo vehículo se bajó un hombre de traje negro con lentes oscuros, alto, frente a la puerta del copiloto colocandose de pie en dirección hacia San.

— Creo que te metiste en problemas por molestar al chico nuevo, ¿Necesitas nuestra defensa?— Mingi alzó una ceja en dirección hacia San, pero el pelo blanco simplemente nego, conocía perfectamente todo ese procedimiento.

Sus padres nunca prestaban atención a las cosas que hacía, cuando iba a las clases muchas veces se saltaba algunas, sus padres simplemente querían darle estudios, pero, no les importaba los resultados, muchas veces preferían hacerlo sentir bien con sus cosas que quitarle toda esa "felicidad" que tanto tenía por situaciones insignificantes como lo era regañarlo por meterse en problemas. Pero esa vez las cosas eran un poco más diferentes, habían sorpresas que uno como persona puede manejar, otras veces simplemente no podían hacerlo, las posibilidades de encontrarse con cosas buenas en el camino siendo un rebelde que no conoce límites son situaciones muy escasas, a veces, realmente nulas.

— Nunca me meto en problemas, mis padres están demasiado ocupados con sus trabajos, evitan todo contacto conmigo. Es una desgracia que no vean lo maravilloso que soy. — Se despidió de sus amigos en un tono sarcástico, los tres compartieron uno de sus saludos especiales que solamente ellos conocían.

San abandono la presencia de sus dos mejores amigos, desapareciendo cuando ingreso al vehículo blindado donde un hombre lo ayudo a ingresar.

La ida a casa era aburrida, lo único que podía escuchar era música clásica, su mayor tortura, cuando debía escuchar tales sonidos y melodías sus oídos sangraban, muy por debajo de estar acostumbrado a esa clase de música sus padres todo el tiempo tenían aquellas melodías dentro de casa, escucharlas habia sido la peor tortura que estaba viviendo, escuchar simplemente una tonada lo volvía completamente loco. En su mochila busco sus audífonos pero para su mala suerte no se encontraban dentro.

— Maldita sea. — Frunció el entrecejo, totalmente enojado con sigo mismo por olvidar lo más preciado para sus oídos, la música sagrada que escuchaba y disfrutaba, escuchar Artic Monkeys mientras ibas a casa era una de las octavas maravillas del mundo, sin contar por supuesto las maravillosas vistas que tenía cuando viajaba hacia casa.

— Joven San, ese vocabulario, sus padres no disfrutan escucharlo decir malas palabras. — Aquel hombre encargado de transportar al masculino, lo irritó un poco, cuando mencionaba alguna palabra pequeña que fuese desagradable para el mundo exterior siempre terminaba regañado, y eso solía detestarle mucho.

— Cállate José, no te metas. — Por supuesto, ese no era el verdadero nombre del señor, su verdadero nombre era Kim Yunho, pero cuando San se encontraba con personas que no hacían más que regañarlo por su comportamiento, su lado salvaje aparecía.

Aquel hombre simplemente frunció los labios, cuando era llamado desagradablemente de esa manera, sus posibilidades de ser respetado por ese joven se volvían devastadoras, no había ningún respeto hacia su persona, por esa razón sus padres habían afirmado que San en ocasiones podía ser un completo patan cuando se trata de los empleados, en muchas ocasiones tuvieron que contratar peros al nuevo por los constantes abusos que su hijo les daba a los demás empleados, no solamente convirtiendo todo en un experimento de juego, las cosas que vivían los empleados día con día debian ser recompensadas, muchas cocineras sufrieron maltratos hacia su comida, otras simplemente decidieron renunciar ya que muchas comidas bien hechas San se encargaba de hacerle saber a sus padres mentiras, desde muy pequeño siempre había sido complicado tener que lidiar con un desastre andante como ese joven lo era. Pero las cosas empeoraban cuando sus padres lo descuidaron de una forma más remota.

Al llegar a casa como todos los días después del instituto, sus padres como era de esperarse, estaban sentados en su sofá favorito, las tabletas entre sus manos, atentos a cualquier cosa que tuviera relación con su trabajo, ¿Había acaso algo más desagradable y doloroso que ser despreciado, aislado de tus padres por un trabajo que puede perderse de la noche a la mañana?

— San, estás castigado, no puedes salir, tampoco escaparte, ver televisión, ni mucho menos estar con tus amigos en casa ¿Entendido?— Por primera vez en su vida su madre despegó los ojos de la pantalla que tenía entre sus manos, causando un sentimiento realmente extraño en el interior del cuerpo masculino.

— Te conseguiremos un tutor para mejorar en tus clases de sociedades, ningún hijo mío saldrá mal de la universidad por querer asistir a fiestas todos los días, drogarse, tener sexo y descuidarse. Mañana vendrá tu tutor, más te vale que acates nuestras órdenes y tomes las clases, o te despojaremos de esta familia. — Al igual que su madre, su padre despegó los ojos de la pantalla, causando una sensación terriblemente diferente en su interior, haciéndole temblar por ello.

— ¿Quien es ese estúpido tutor de quién comentan? — San alzó una ceja, arrojando su mochila directamente a sus padres golpeando sobre el regazo donde se encontraba la pantalla de su padre.

— Hablamos con la escuela y encontramos uno que se adecua, es nuevo estudiando pero tiene excelentes referencias, además le hace falta el dinero, es una buena oportunidad para ambos. — San alzó una ceja desconcertado.

Esperaba que no fuese aquel chico con quién había estado intercambiando algunas cuantas bromas, sería un verdadero desperdicio del tiempo si resultaba ser así, compartir una misma habitación con una persona pobre de bajos recursos, sería el infierno a través del infierno, estar rodeado por dos anillos diabólicos era lo que manos esperaba.

Diamond "SanSang" [Parte I, II Y III]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora