18. Vomitar tus secretos

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DIARIO DEL PUEBLO

¡El príncipe por fin nos presentó a la futura reina de Segovia!
El día de hoy martes, nuestro príncipe nos da el honor de conocer a la bella princesa Jazmine Ortiz de Bretaña, futura reina de Segovia. Nos dieron detalles de su soñada relación: viajes a caballo, paseos por los jardines y almuerzos familiares. ¿Quién imaginaba a nuestro pequeño príncipe ya comprometido con su gran amor la hermosa princesa Ortiz?
¡No te pierdas los detalles exclusivos de la entrevista a la futura reina!

Edward arrojó el diario a su cama furioso. No lo pudo terminar de leer ya que le parecía totalmente ridículo. Era increíble lo rápidas que eran las editoriales del pueblo, en verdad estaba fastidiado.

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Ese día transcurrió bastante rápido. El príncipe pasó toda la mañana llenando papeles importantes.

El almuerzo fue servido al aire libre. Durante este, la familia Ortiz y los padres de Edward estuvieron charlando sobre lo excelente que les había ido en el recorrido y sobre lo bien que estaban hablando sobre ellos como pareja en el diario y en el pueblo. Habían dado una muy buena imagen y correspondía felicitarlos. Jazmine estaba en verdad ilusionada por lo bien que el pueblo de Segovia la había recibido. El resto de la tarde se la pasó junto a su gato sumido en sus libros por lo que, cuando quiso ver ya era de noche. El reloj marcaba las 21:30pm. Estaba acostado en su cama, no había querido bajar a cenar y se excusó con que le dolía la panza. No tenía sueño pero aún así cerró sus ojos para despejar su mente un rato. 

Definitivamente su humor no era el mejor de todos. No había visto a William durante todo el día ya que ambos habían estado bastante ocupados. Solo se habían podido saludar de lejos en la tarde. Decidió ir a su habitación para ver si estaba despierto y poder pasar un rato junto a él. Pero antes de llegar a la puerta de su habitación para salir, esta fue golpeada. Sus ojos brillaron de la ilusión al pensar que William había tenido la misma idea, pero se desilusionó bastante al ver que no fue así.

—¿Jazmine? ¿Qué haces aquí? —cuestionó no muy animado observando a la chica que se encontraba frente a él en pijama.

—Pensé que podríamos... pasar un rato solos... en tu habitación —propuso—. Ya sabes... la cena terminó hace bastante y ya todos se fueron a dormir —Edward puso cara de desentendido. Sabía que lo que había dicho Jazmine era con doble sentido. Pero él solo estaba pensando que la chica le había arruinado el plan de ir a ver a William.

—¿Que? —frunció el ceño.

Jazmine se abalanzó sobre Edward como respuesta, besándolo desenfrenadamente. Se adentró un poco más a la habitación y cerró la puerta detrás de sí, aún besándolo. Edward trataba de zafarse, apartándola sutilmente con sus brazos. Cuando por fin logró quitársela de encima no pudo evitar hablar sin alzar la voz, molesto.

—¡¿Qué se supone que estás haciendo?! —se dio cuenta que había sonado bastante grosero. Se suponía que estaban comprometidos, no tenía razón para enojarse—. No creo que sea el momento... es muy pronto —dijo con un tono más suave.

La chica comenzó a acariciarle el rostro, bajando lentamente las manos por el pecho, seductora. Edward no podía sentirse más frustrado. No le gustaba para nada que lo esté tocando de esa forma.

—Vamos cariño, sé que tú también quieres... —susurró contra su oído, y seguidamente comenzó a besarle el cuello.

Edward quería desaparecer en ese preciso instante. No sabía cómo librarse ni que excusa poner. 

Sutilmente la quitó de su cuello.

—Está bien, pero vayamos lento.

—No te preocupes, no quiero que tengamos... ya sabes, sexo —mencionó un poco tímida, mordiéndose el labio inferior—. Esperaremos hasta el matrimonio como debemos hacer.

Mi Dulce AmadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora