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AÑOS ATRÁS
—Hola ¿Quién eres tú? —preguntó el príncipe Edward extrañado, al notar a un niño sentado contra un árbol, en aquel jardín que siempre solía estar solitario.
—Oh, hola, lo siento. No quería molestar, ya me voy —respondió este, mientras comenzaba a ponerse de pie.
—No, no. Solo quería saber quién eres.
Edward observó al niño parado frente a él. Era un poco más bajo. Vestía de una vieja camisa blanca con tirantes y un pantalón café un poco desgastado. Tenía el cabello castaño despeinado y unos llamativos ojos azules.
—Me llamo William. Soy hijo del nuevo cocinero —respondió —¿Y tú como te llamas?
—Yo me llamo Edward. El niño lo observó por unos segundos, boquiabierto
—Tu eres el príncipe —se percató.
—Si, así es, ¿por qué? —preguntó sin entender.
—Lo siento, no quería molestar. Ya me voy. Discúlpame —respondió, mientras comenzaba a caminar.
—¡Oye! ¿a dónde vas? —le preguntó mientras lo tomaba del brazo para que se detuviera.
—No quiero meterme en problemas.
—¿De qué hablas?
—Es que, ya sabes... eres el príncipe.
—Ajá, ¿y?
—Pues, no lo sé la verdad.
—Solo estoy intentando ser tu amigo. Vamos, no te vayas. No tengo con quien jugar, siempre estoy solo aquí. Quédate conmigo, por favor, al menos un momento.
—Está bien, lo siento, no me iré. Es solo que me da un poco de miedo. Ya sabes, las personas de la realeza suelen ser un poco malas con... gente como yo.
—No quiero que pienses que soy malvado, yo no soy así —dijo un poco decepcionado por la percepción que tenían las personas sobre él.
—Lo siento, no creo que seas malvado.
—Oye, ¿quieres ser mi amigo? —propuso.
—Wow, nunca pensé ser amigo de un príncipe. Pero está bien, seamos amigos —respondió William, sonriéndole.
—¿En serio lo dices? —preguntó el príncipe, entusiasmado y con una dulce sonrisa comenzando a formarse en su rostro.
—En serio.
—Oh, genial Will. ¿Cuántos años tienes? —le preguntó el niño sonriendo.
—hum, tengo 6, ¿y tú?
—Increíble, yo tengo 7 —dijo Edward, tomándole la mano y comenzando a moverla en forma de saludo—. Es un gusto William.
—Un gusto, príncipe.
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Mi Dulce Amado
RomansaEn la vida, muchas veces aguantas tanto dolor que te destroza hasta caer de rodillas al suelo, solo por amor. Muchas veces no sabes en qué momento caerás, o si simplemente la vida es buena contigo y te hace levantar de la mejor forma. Nunca lo sabre...
