Caminaba hacia la puerta de salida, o más bien se dejaba llevar por el agarre de James. No escuchaba palabra alguna, el sonido parecía lejano. En su mente solo se repetían las crueles palabras de su padre, "Darás la sentencia a guillotina. Debes aprender a ser firme, Edward. Es hora de que dejes de actuar como un niñito". Sus quejas en contra de su padre solo empeoraban todo, "No puedes tener empatía por esa gente asquerosa, ¡yo no te enseñe eso! Aprenderás cómo hay que tratarlos". Se subió al carruaje con la cabeza hecha un revoltijo oscuro. Miraba la ventana, ya no había nada que pudiera darle motivos para querer seguir, iba a matar a su amigo de tan solo 15 años, moriría por su culpa, por su culpa y su palabra.
Se casaría, sería rey y sería padre, todo eso pasaría en una milésima de segundos, su vida cambiaria en una milésima de segundos y llevaba atormentándolo por la nuca desde hacía tiempo. Le aterraba todo, era tanto, era demasiado para solo dos manos, simplemente ya no podía. Por un momento creyó que tenía a alguien de su lado, pero William parecía ser un desconocido cuya voz reconocía, su mirada le causaba escalofríos cuando en verdad necesitaba que le causara vigor. Solo le quedaba Cleo quien su amistad en verdad se había convertido en algo valioso para el. Todo lo demás estaba perdido.
Al llegar al castillo, al pasar ignoró las palabras de su madre sobre la cena y se escabulló rápidamente a su habitación. Al entrar, se cincho su camisa rompiendo los botones, al dar un paso sintió el llanto en su garganta, con un sabor ácido de angustia, patio todo lo que había en su escritorio y lanzó contra la pared todo jarrón y cerámica que encontró. Entró en el baño y sujetó sus manos fuertemente en la fría cerámica del lavabo, observó su reflejo, su rostro estaba ruborizado por aguantar el llanto, así que lo dejó salir, junto a un puñetaso en el espejo, sentía sus lágrimas y también la sangre caer por sus nudillos, asi que encontró un poco de amortiguo a su dolor.
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En otro momento de su vida habría encontrado abrumante escuchar la charla de un desquiciado tanto tiempo, pero allí encerrado, sentado viendo su vida pasar y con la idea en su cabeza de que en cualquier momento esta llegaría a su fin, encontraba reconfortante que alguien le hablara de cualquier otra cosa descabellada que lo hiciera distraer un poco.
Aquel hombre no paraba de hablar, le había contado toda su vida en tan solo una tarde, hablaba hasta por los codos, de una forma escalofriante y divertida si te ponías a su nivel un poco descabellado, casi como una charla estando ebrio o drogado, hasta podía decir que había soltado varias carcajadas.
Aquel hombre, Tony por cierto, estaba encerrado hacía más de 10 años, lo habían condenado a 30 años de prisión por estafar a mucha gente adinerada, Tonny decia que habia estafado al propio alcalde de Bretaña. Tambien decia que en ese entonces su sueño era ser rico para poder comprar una finca para su esposa, "Ahora deseo salir de esta pocilga para comprar una cabaña. Gaby siempre decía compremos primero la cabaña así ahorramos tiempo de vivir con mi madre, pero no le hice caso y arruine la oportunidad de vivir a solas con ella".
Aconsejó a Oliver a siempre escuchar a las mujeres, decía que ellas eran sabias divinas, igual que la palabra de Dios. "Siempre escucho a mi mama excepto cuando me dijo que no beba alcohol hasta los 16, aun no los cumplo y ya me he embriagado"
—Oye rizitos, ya salió la luna y no me has contado por que te encerraron— dijo mientras se llevaba una mandarina a la boca— Oh santo cielo no te imaginas hace cuanto tiempo no comía una delicia de estas, eran mis favoritas, Gbay hacía una tarta de mandarina que no te haces una idea. Bueno anda cuéntame, soy todo oídos.
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Mi Dulce Amado
RomanceEn la vida, muchas veces aguantas tanto dolor que te destroza hasta caer de rodillas al suelo, solo por amor. Muchas veces no sabes en qué momento caerás, o si simplemente la vida es buena contigo y te hace levantar de la mejor forma. Nunca lo sabre...
