"Castillo real de Segovia
Miércoles 17, 1928.
No te sorprendas si para antes de la boda te enteras que he muerto. Todo es mucho más complicado ahora, limitado de explicar con una simple carta. Mantenme al tanto de cómo está todo por Bretaña. ¿Cómo sigue Jazmine de las náuseas? He estado pensando... sé que no puede ver un doctor hasta después de la boda, pero, ¿y en caso de que sea necesario? ¿Segura de que todo está bajo control? Ruego porque así sea. Aquí todo parece dado vuelta, pero como siempre dices, mantengo la cabeza en alto y podré con esto. ¡No me vendrían nada mal tus consejos motivacionales ahora mismo!
Atentamente: Edward Howard"
Terminaba de sellar el sobre cuando repentinamente unos golpes comenzaron a resonar en su habitación. Alguien golpeaba fuertemente la puerta, dejando claro su desespero. Se levantó de su escritorio e intrigado giró el pestillo abriendo la puerta. William.
—¡Me tienes de los nervios! ¿Dónde estabas? Te estuve buscando por todas partes, te desapareciste —interrogó aceleradamente.
—Si. Fui a ver a Oliver —cerró la puerta de su habitación una vez que William se adentro.
—¿Que? ¿Cómo hiciste para meterte allí? ¿Pudiste averiguar por qué se lo llevaron? Dime que tienes un plan.
—Eso creo. Robe las llaves de la oficina de mi padre, pienso sacarlo de allí —William parecía procesar la información, en su expresión se podía notar el mal rollo.
—¿Y bien? ¿Por qué se lo llevaron? —Edward soltó un gran suspiro frotándose el rostro mientras se apoyaba sobre su escritorio.
—¿Recuerdas el papel con los votos? —William asintió impaciente—. No eran votos. Era una carta... referida a ti.
—No puede ser...
—Se la confiscaron. Creen que es de él.
—¡No puede ser... no puede ser! Esto no está pasando... —William comenzaba a entrar en crisis.
—Tranquilízate. Pienso sacarlo de allí.
—¿Piensas sacarlo de allí? ¿Y donde irán luego?
—Bueno... no lo sé. No he pensado en eso aún.
—Edward, esto no es un simple juego de superhéroes. ¡Se trata de la vida de Oliver!
—¿Piensas que no lo se? ¿Piensas que me lo tomo a la ligera?
—Pues me estas diciendo que no sabes dónde lo llevaras si es que logras sacarlo. ¿Piensas esconderlo en el castillo de por vida? ¡Todo tu ejercito lo estara buscando!
—No se lo que haré, pero eso no significa que no vaya a hacer nada al respecto. Solo debo pensar, y si me estas gritando no puedo hacerlo. No hay tiempo que perder.
━♔━≫♔≪━♔━
Pasó la noche en aquella celda. Solo hacía un día que estaba en ese lugar y podía sentir que se estaba volviendo loco. De hecho, por lo que había observado casi todos en ese lugar habían perdido la cordura. Unos más que otros, pero al fin y al cabo, al menos los de su piso la habían perdido.
No había dormido nada. No tenía noción de la hora, pero el sol estaba allí tras la pequeña ventanilla. No había cenado, a los policías se les hacía indiferente si se negaban a ir al comedor, así que se había negado. Al igual que hace minutos prefirió tampoco ir al desayuno. La canasta que le había llevado Edward estaba intacta bajo la litera. Miraba el sol en la ventana, sentado en el fino y gastado colchón. En su mente solo se repetía una y otra vez la promesa que este le había hecho "Te sacaré de aquí. Lo prometo, niño". Esas siete palabras eran su única esperanza. Tenía miedo, ya que las probabilidades de que todo salga bien eran pocas. Pero su vida estaba en riesgo, podía arriesgarse para salvarla o podía quedarse allí para morir sin escapatoria.
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Mi Dulce Amado
RomansaEn la vida, muchas veces aguantas tanto dolor que te destroza hasta caer de rodillas al suelo, solo por amor. Muchas veces no sabes en qué momento caerás, o si simplemente la vida es buena contigo y te hace levantar de la mejor forma. Nunca lo sabre...
