Capitulo 25 - parte 3

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Sábado, 11:00 PM.

Alma Velasco

Agradezco que los músicos se detuvieran de tocar sus aburridos instrumentos, porque la mansión parecía un funeral.

La festejada, Leonardo y yo, nos posicionamos junto a los demás, pero en la parte delantera, donde también está Michelle y el imbécil de Raúl, además de Laura. Intento no pensar en la última mencionada porque sigo enojada con ella.

Todos nos encontramos en silencio total, esperando que Milan, anuncie el gran regalo que tiene para su hermana.

¿Cantará una canción oh qué?.

De pronto, mis ojos viajan hasta el hombre de ojos azules, ese que domina mis sentidos cuando lo tengo cerca. Se encuentra a un costado de las escaleras principales... no luce muy bien, tiene una botella de whisky casi vacía en una de sus manos, la misma que tiene sus nudillos ensangrentados, mientras en la otra sostiene un cigarro que está por terminarse.

No me gusta verlo así.

—¡¿Cómo está la cumpleañera de esta noche?!. —grita Milan en el micrófono, logrando que aparte la mirada de Miguel y la lleve hasta él.

Todos permanecen en silencio, mientras Mia, quién se encuentra a mi lado, le lanza besos a su hermano con emoción.

—¡Hermana, tengo el mejor regalo para ti!. —continúa Milan, pero de repente vemos a su madre aparecer.

Una vez estando a su lado, empieza a intentar quitarle el micrófono, pero este no se lo permite. Ambos comienzan a darnos un show muy divertido... Ella haciendo todo lo posible por arrebatarle el micrófono de su mano mientras le grita un montón de groserías y él esquivando sus intentos con una gran sonrisa de diversión.

—¡Chicos, hagan su entrada!. ¡Ya!. —determina eufórico cuando apenas tiene la oportunidad, porque se encuentra muy ocupado intentando ganarle la batalla a su madre para que no le quite el apartó.

Como Milan lo ordenó... hacen su gran entrada ocho chicos en fila, vestidos en el mismo estilo, como si fuesen bailarines de hip hop. Cada uno trae una bocina tamaño, mediana posicionada sobre su hombro.

Se empiezan a escuchar murmullos de parte de los invitados, todos preguntándose que está pasando, mientras los chicos misteriosos rompen fila, se dividen y cada uno se ubica a un extremo diferente del lugar.

La Sra. Verónica está furiosa, sin saber cómo reaccionar ante el desacato de su hijo, pero de repente se pone insoportable y comienza a golpear el hombro de Milan con fuerzas, sin importarle que se encuentre parado gracias a las muletas, pero nada de lo que ella hace lo detiene...

—¡¿Hermana estás preparada?!. —el hombre de pelo riso tiene agallas, porque continúa con sus planes.

Para su buena suerte, aparece el Sr. Octavio, su padre y se lleva a su señora esposa a las malas... la cual es, bastante insoportable.

¡Pónganle una camisa de fuerza!.

Mia está entusiasmada, tiene una sonrisa en su rostro de oreja a oreja. No le importa en lo más mínimo que su madre se enoje... puedo ver cómo levanta el pulgar de su mano derecha, en una señal de que está lista para lo que se venga.

—¡Todos agitar sus caderas!. —ordena Milan—. ¡Amigos, hagan lo suyo!.

Esa es la determinación para que la fiesta aburrida de abuelita, cambie por completo a una fiesta divertida de adolescente, en el momento que las bocinas de los invasores desconocidos, encienden todas al mismo tiempo y empieza a sonar una melodía contagiosa.

Alma Velasco (+21)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora