Ana Velasco
Puedo sentir en mi piel como corren gotas de sudor por todas las partes de mi cuerpo, incluso estoy sudando áreas que no tenía la menor idea de que podía sudar. Por cierto, odio estar así, me molesta tener la temperatura caliente en mi cuerpo y encontrarme ansiosa o estresada. Pero en estos momentos es algo normal estar sudada como si hubiera corrido en un maratón, después de lavar, plancha y doblar 80 juego de sábanas, 150 toallas, además de los uniformes del idiota de
-¡Gracias al cielo terminamos! -la voz de mi madre es victoriosa, después de que ella, mi hermana y yo finalizamos el trabajo en equipo
-No puedo creer que hayamos lavado tanto -dice mi hermana Alma, mientras terminamos de bajar las escaleras del techo, donde nuestra madre tiene el área de lavado.
Llegamos al centro de la sala. Alma no tarda en acomodarse recostando su cuerpo en el mueble. Sus ojos buscan el reloj que se halla en nuestra pared.
-¡Santo cielos! -exclama- Son las 3:00 am, por un poquito y nos sorprende la salida del sol. El tiempo se nos fue volando.
-Hermanita si lo que te preocupa es el sol, pues permíteme decirte -tomo asiento sobre uno de los brazos del sofá, quedando junto al lado de sus pies con toda su atención puesta en mí- Qué a mí me tiene cabreada el ¡Hijo de puta dolor que siento por todo mi cuerpo!
-¡Ana! -me grita mi madre en termino de regaño, además logrando que centre mi atención en ella- ¡Te he dicho un montón de veces que controles esa boca!
-No tienes idea de lo cansada que estoy mamá. No hay palabras para explicar cómo puta me siento. Ahora que recuerdo ¿Cuanta pasta le pedirás a las barbies mañana?
-¿Acabas de decir Barbies? -pregunta Alma con rostro de confusión.
-Hija, las tres estamos agotadas, no solo tú, así que bajale un poquito al drama -responde mi madre, mientras cruza los brazos y permanece de pie frente a nosotras- Y sobre el pago no es asunto tuyo.
Pero.... ¿Cómo se atreve?
-Oh pues ahora no es asunto mío ¿Verdad? después que me parti el culo hasta media noche en la maldito techo ayudando.
-¡Te dije que tengas cuidado con esa boca! ¿Oh quieres que te enseñe a respectar? -con su voz intimidante camina varios pasos, hasta quedar frente a mi, mientras yo permanezco sentada en el brazo del sofá.
-¿Me vas a pegar? -le pregunto, mientras me levantó, quedando de pie frente a ella- Hazlo, ya estoy acostumbrada.
-¡Ya, basta! -nos grita mi hermana, al mismo tiempo se levanta del mueble con rapidez y se ubica en el medio de las dos, logrando que mi madre no me parta todo lo que se llama cara- ¿Porqué siempre se están peleando todo el tiempo?. Mejor vamos a dormir mamá ¿Si? Debes estar agotada.
-Tienes razón mi amor, lo mejor será que nos vayamos a la cama.
Las palabras de mi madre hacia Alma son llenas de dulzura, cuando le habla a simple vista se puede notar que muere de amor por ella y como la mira es otro tema, sus ojos brillan de felicidad. En cambio conmigo....
Mejor dejo de pensar en esas cosas, además está claro que ella es su hija favorita.
-Si yo también estoy muy cansada, además no puedo esperar a ver el pago.
-Ana tranquila. No te puedo negar que yo también estoy emocionada por saber. Pero como dice nuestra hermosa madre, solo le aceptaremos lo justo.
-Hijas, ya déjense de palabreo y vayan a su habitación. Yo haré lo haré también.
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Alma Velasco (+21)
RomanceAlma Velasco nunca llegó a pensar que con solo aceptar una beca todo resultaría tan difícil. La vida de Alma cambio por completo desde el día que puso los pies sobre la universidad europea de Madrid, al verse obligada a salvarle la vida a la hermana...
