Capitulo 25 - parte 2

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Sábado, 8:30 PM.

Miguel Arango

—¡Alma Velasco!. —exclama mi hermana, con un brillo de impresión en su rostro, mientras ejerce fuerzas en el agarre de mi mano.

¿Qué es lo que mira?. ¿Por qué tanta impresión?.

Llevo la mirada en la misma dirección que ella para comprender lo que sucede... Pero... ¡¿Qué demonios?!.

Mis ojos encuentran la mujer que acaba de entrar por la puerta grande... No me lo creo. ¿En serio es ella?. ¿Quién carajos la invitó?.

Una sensación de amargura me embarga y siento que la cien me palpita, tanto al punto que en cualquier momento puede explotar. ¡¿Qué hace aquí?!. ¡Estoy seguro de que vino a fastidiarme la existencia!.

Luce tan distinta... Pero si es su mismo rostro, su mismo cuerpo perfecto, es como si fuese la misma persona con diferentes estilos. Camina con pasos firmes, el mentón en alto y muy segura de sí misma.

—¡Hermano!. —una voz me saca de la sinopsis en que estoy, al mismo tiempo que su mano toca mi hombro, es Milan quién acaba de posarse a mi lado, vestido con ropa sport y sosteniéndose de muletas por el pie enyesado.

Debería estar en reposo.

—¡Llegó mi novia!. —me grita con entusiasmo.

¡Maldición, ya lo sé!.

Sus últimas palabras cerca de mi oído me recuerdan el motivo de mi dolor de cabeza en todo el día. Esa maldita se acuesta con mi hermano, al mismo tiempo que me abre las piernas. No sé cuál sea su plan, pero ami ya me tiene hastiado. ¡No quiero verle la puta cara!.

Regreso la mirada al frente y quisiera caminar hasta ella, tomarla del brazo y tirarla a la calle como lo que es, una zorra, pero al contrario, me quedo como idiota sin poder mover las piernas y mucho menos apartar la mirada de su cuerpo, porque el vestido que trae puesto es como un imán para mis ojos... ¡¿Cómo se le ocurre venir aquí con un vestido así?!. Solo me provoca arrancárselo de la piel y lamerla toda, empezando por sus pechos, porque la descarada está exhibiendo todo.

¡¿Ahora se cree exhibicionista oh qué mierdas?!.

La tela de ese puto vestido es con brillantes y totalmente transparente, dejando visibles sus bragas en color nude como si fuese algo muy normal, para el colmo de la situación y calentarme más la sangre... La maldita no trae brasier, está cubriendo las areolas de sus deliciosos pechos solo con dos pequeñas copas en el mismo tono de las jodidas bragas. Siento como me palpita la polla al endurecerse debajo del pantalón, descontrolando mis hormonas, deseando mandar todo a la mierda, llevármela de regreso a Francia por las fuerzas y cogerla duro contra el balcón de mi Penthouse.

Pongo esos pensamientos pecaminosos de lado, en el instante que la maldita me mira directo a los ojos. Obligándome hacer contacto visual con el hermoso avellana de sus ojos, que no salen de mi memoria ni a las fuerzas... Me dedica una mirada lujuriosa, mientras una sonrisa victoriosa aparece en su rostro.

¡Está loca!.

Aparto la mirada de sus ojos regresándolos a su cuerpo, es que todavía no puedo creer que vino vestida así. Trae un blazer negro con brillos en el mismo tono del vestido. ¿Para qué carajos lo usa?. Ni siquiera le está dando el uso necesario porque lo tiene desabotonado... Si ya sé, para mostrar que vino desnuda. ¡Mierda, joder, maldición!.

Me imagino como deben estar todos los hombres invitados de esta fiesta, como unos completos asquerosos, morbosos, con la mirada puesta en ella, pero no solo ellos, porque en estos momentos se encuentra toda la prensa sobre ella, sacándole un montón de fotografías, mientras ella hace su pasarela de llegada como toda una diosa. Debo reconocerlo... Luce malditamente hermosa, con su cabellera larga castaña de reflejos rubios, la cual está peinada en ondas perfectas y lo trae como me gusta... Suelta. En definitiva es la princesa más preciosa que he podido conocer.

Alma Velasco (+21)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora