—No me digas, otro ataque de Colin —expreso, recordando el similar momento con la llamada telefónica que interrumpió el día que casi muero en manos de un dragón negro—. No sobreviviré a otro, te advierto.
—No juegues con eso, nena. No es Melanie esta vez, es Jasper.
Enciende el auto, descuelga la llamada y la pone en altavoz para darme participación en ella.
—¡Hola, Pierre! —saluda Jasper, parece llevar un mejor humor al que acostumbra junto a su tono risueño.
—¿Qué quieres?
—No seas tan frío —le murmuro entre dientes y matándolo con la mirada, pero me ignora—. Salúdalo.
—«Hola, Jasper, ¿te encuentras bien?», vamos Pierre, no te cuesta nada —replica el chico—. Sé que te importo, pero quiero escucharte, dilo en voz alta.
Pone los ojos en blanco y sigue conduciendo, restándole toda la importancia posible. He aprendido que detesta que lo interrumpan, cambia su personalidad ciento ochenta grados cada vez que sucede, y se dispone a ser cortante con el culpable que, la mayoría de las veces, se trata de alguno de sus amigos.
—Hola, Jasper; estás en altavoz —exclamo por él, porque sé que no va a contestar—. Dinos, ¿pasó algo?
—¡Brid! ¡Hola!
—Vinimos al bosque para que pueda volar por primera vez, ahora estamos volviendo a casa de Marjorie.
—¿Ya eres un dragón? —Escucho aplausos apresurados de fondo y grititos típicos de Melanie, supongo que también debe estar escuchando la llamada—. Queremos ver eso.
—Lo verán pronto, no se preocupen.
—Y que nos cuentes cómo fue la experiencia —agrega Melanie a lo lejos—. Hace años no acompañamos a un dragón nuevo en su proceso.
—También les contaré, con lujo de detalles.
—¿Entonces? —interviene Pierre—. ¿Por qué llamaste?
—Cierto, eso —responde Jasper—. Llamé porque a Melanie se le ocurrió invitar a Brid a cenar hoy, acá en casa, y donde siempre está contigo supusimos llamarte a ti en vez de a ella.
—¡Di que sí! —grita la chica con insistencia—. ¡Por favor! Quedó pendiente una cena mejor organizada que la de la última vez.
—Me encanta la idea —le digo a Pierre—. ¿Tú que piensas?
—Pienso que aceptaría cualquier plan con tal de que vengas a casa.
—¡¿Eso es un sí?! —chilla Melanie al otro lado del celular.
—Es un sí —afirma—. Más tarde vamos para allá.
***
Lo dicho está hecho, y más cuando salió de la boca de Pierre. Esta noche, cena en la Estancia Drákon.
Pasamos por casa de la abuela para buscar a Oliver antes. Ha estado demasiado tiempo solo la pasada semana, lo he estado excluyendo de mis normales planes, y noto en él una decepción que va aumentando cada vez que me ve cerrar la puerta principal y partir sin su compañía. Por lo que busqué algunos de sus juguetes favoritos que estaban repartidos por la sala, y su correa, para traerlo conmigo a la mansión.
Está contento ahora, debajo de una de las tres lámparas de pie que iluminan el grande salón a estas horas de la noche. Se revuelca en las adictivas alfombras de peluche mientras mordisquea una pelota de hule que ya está a punto de romperse en pedazos y babeada en cada partícula existente en ella.
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OSCURO GÉNESIS
FantasyBridget Wilson tiene un único propósito este verano: desconectar de los problemas que la separación de sus padres le lanzó encima, y supervisar que su madre sane su marchitado corazón. Con eso en mente, ambas viajan desde Toronto hasta Nelson, Colu...
