Pienso que meternos en problemas es un recordatorio de que estamos hechos para pelear ante las adversidades o las personas que causan esas adversidades. Ni bien terminamos de obtener todo lo de la lista que nos dieron en el refugio, el día pareció oscurecerse por completo.
Un par de autos nos cerró el paso hace unos momentos. Bajaron seis sujetos, entre ellos una mujer, quien habló con Seven, nos obligó con amenazas a bajar de nuestro vehículo, y nos trajo a un terreno plano en medio de la nada.
Hasta donde Emy y el mismo Seven han murmurado, estos sujetos son parte del refugio al otro lado de la ciudad. Drei me habló también de ellos, es el refugio que corresponde al área en la que vivo. Sé en qué dirección van a ir y cuál es la causa del evidente problema que está por empezar.
—Sabes cuales son nuestras reglas, Siete. —La mujer habla después de un rato de silencio, afirmando lo que había pensado—. Deben respetarlas. Son vitales para nuestra supervivencia.
—La falta de modales abunda por aquí, ¿eh? Soy Seven para los de mi refugio, lo mismo aplica para los de afuera —El rubio se acomoda el cabello con actitud relajada—. Escarlet, no sé por qué la obsesión. Puedo presentártela si quieres, no llegarás más lejos que eso.
La mujer le dirige una mirada asesina, a la que él responde con una sonrisa encantadora como quien está hablando con su persona favorita.
—¡Estoy hablando en serio! —Su voz es la misma que la de un coronel dando órdenes.
—Cariño, relájate, te saldrán arrugas... más arrugas —dice el rubio mientras acomoda el cuello de su gabardina—. Háblalo con tus amigos, lleguemos a un arreglo satisfactorio para ambas partes. Uno en el que no te voy a dar a uno de los míos.
La falta de interés del rubio sólo aumenta el grado de molestia en el grupo contrincante.
La mujer se da media vuelta hacia los sujetos con los que ha llegado para intercambiar palabras con ellos. Cosa que aprovecha Seven para tomarnos a Emy y a mí, y alejarnos unos pasos del centro de atención.
—Esto es malo —murmura Emy—. Nos superan en número.
—Vaya, ¿en serio? Lo que pasa es que no sé contar, niña mostaza —Seven imita el tono de Emy aunque irritado—. Ella sabe que no puedo participar en peleas territoriales, se está aprovechando de eso.
—¿Por qué no puedes participar? —me uno a las murmuraciones.
—Por una vez en la-... —El rubio niega con la cabeza—. ¡No importa! Tenemos que salir de esto sin pelear. Son seis y ustedes dos.
—¿¡Vas a dejarnos pelear solas!? —chilla Emy.
—No tengo opción. Si rompo otra de sus estúpidas reglas esto va a ser peor para nosotros —Seven se lleva las manos a la cabeza—. ¿Quieres que los soborne? Ellos no parecen querer dinero y yo me quedé sin piedritas —dice lo último en un tono molesto que no concuerda con la cara sonriente que nos muestra.
—¿No puedes convencerlos de otra manera? —cuestiono.
—No parecen querer algo que no seas tú o pelear —aclara el rubio mirándome con severidad—. Honestamente, lo veo difícil.
Suelto un suspiro de fastidio, dando un paso fuera del círculo de murmuraciones. No me gusta no poder ayudarlos. El control sobre mi habilidad está lejos de estar en mis manos. Lo que me deja dependiendo de mi capacidad física y agilidad mental para responder ante una pelea como mis dos únicas armas.
<<Quiero arrancarme el cabello>>, pienso con serias ganas de hacerlo, aunque eso no ayude.
—Creí que habían vuelto al refugio. —Se alza una voz familiar—. Vi la camioneta allá atrás, así que vine a ver en qué demonios andaban.
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Rojo Ascender
SonstigesNira está consciente de que su vida no tiene ni una pizca de normalidad, solo hace falta ver su más grande secreto: Tiene una habilidad sacada de los cómics. La tiene desde que una extraña figura se presenta en sus sueños: una mujer de ojos rojos y...
