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—Eddard Stark era un hombre de honor

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—Eddard Stark era un hombre de honor.

—Y yo no— murmuró Tyrion—, amenázame de nuevo, y haré que te arrojen en el océano.

—Y yo que Skoll te devore, no se va a tardar— comenzó a ponerse de su estatura y lo barrió con la mirada—, al cabo no va a tardar mucho.

—Lady Stark— Varys la tomó del brazo.

—Desde ahora y para siempre no somos parte de su reino, sino un Reino del Norte libre e independiente— la rubia rompió la carta—. Tiene más personalidad que su padre, lo admito.

—Has perfeccionado el arte de destrozar el papel— dijo Tyrion—, al menos podemos devolverle los restos de su padre como un gesto de buena fe.

—¿Le responderás a los Stark, primo?

—Lo haré, su alteza.

—¿Viste a mi hermano cuando eras huésped de los Stark?

—Sí, sigue teniendo la misma valentía.

—Si hablas con él, dile que no lo hemos olvidado.

—Lo haré.

—Buen viaje, primo.

—No deberíamos espiar.

—Puedes irle a decir a tu señor.

—Esa ramera mató a mi padre, si puedo, yo le quitaré a su amante.

—Lynara, usted y su hermana siguen aquí.

—No por mucho, Robb vendrá por nosotras. Él nos va a salvar.

—Eres hábil para la diplomacia.

—Si es todo...

—Llegó un cuervo esta mañana del Castillo Negro.

—Problemas con los salvajes.

—Por eso se llaman "salvajes".

—Seguro irá a llorar no haber recuperado a su amante.

—Esas son calumnias.

—¿Vas a defender a la que posiblemente le ponga precio a tu cabeza cuando descubra que seguiste al gnomo aun cuando su padre se lo prohibió?

—¿Cómo sabes...?

—Tengo ojos y oídos en todos lados— la encaró mientras cerraba la ventanilla—, podría ordenar que le corten una mano al hijo de Tywin y ni Robb lo vería venir.

—¿Entonces así es como te diviertes?

—Comiéndome a mis enemigos— sus ojos brillaron en la oscuridad como los de Skoll.

—Lord Tywin no lo toleraría.

—No le preguntaré a nadie.

Sonrió más para sí que para su compañía. Se acomodó su reboso con el cual cubrir su cabellera castaña y anduvo fuera de los pasadizos, no los conocía todos y debía cuidar su imagen por si se perdía. Poco le importaba si Shae la seguía, la Stark iba decidida en lo suyo, esperando noticias de que su hermano Ned había vuelto a Invernalia, noticias de Lancel sobre la travesía o más noticias de Robb. Alys ayudaba a vestir a su señora mientras le daba los pormenores del día.

—No me convence esa chiquilla.

—No la quiero de aliada, sólo que ella lo crea hasta obtener más información— asintió por el reflejo—. Has oído los rumores de que Cersei y Jaime tuvieron al rey Joffrey, pues muchos consideran a los bastardos de Robert más legítimos que nuestro rey.

—Debemos advertir al Toro.

—Ya cumplimos con sacarlo de Desembarco del Rey.

—¿Y si no llega a Invernalia?

—Mientras mantenga a salvo a Arya— suspiró con pesadez—. Ahora debemos apoyar el reclamo de Robb como legítimo rey en el Norte y a Stannis Baratheon como rey de Poniente, una vez calmadas las aguas, Bran o Rickon podrán postularse por la mano de Shireen...

—Lady Catelyn no lo permitirá.

—Eso no será problema, ya que no estará ahí cuando eso suceda.

—¡Lynara por los Siete!

—Robb y yo somos la cabeza de familia, soy la Stark de mayor antigüedad y, por tanto, yo decido.

—Cuando Tywin vuelva de la guerra...

—Me oirá, aceptará mis términos.

—Como aceptó los de tu sobrino.

—Solemos ser más elocuentes sin Catelyn cerca.

—Ya traicionaron a la última Mano del Rey.

—Suele ser común en las cortes, las traiciones

—Sí, a Eddard lo traicionaron, el gnomo no está seguro de tener aquí a Ser Jason.

—Yo estuve ahí, debería cortarle ambas manos y dárselas de comer— espetó Lynara sintiendo que retiraba su vestido—, o dárselo de comer a Skoll.

—Bronn es el nuevo comandante de la ciudad.

—Ya sabes a quién debes ganarte— sonrió besando a su dama.

—Exiges demasiado.

—Nada menos de lo que tú puedes hacer, sube a la cama, debo ver que Sansa esté en sus aposentos.

—No te he visto en días.

—Busco la torre más alta desde la cual lanzarme.

—Tía— sollozó.

—Podría seguir los pasos del príncipe Aegon, de la reina Helaena o la reina Alicent... sin Ned, no tengo motivos para vivir.

—No me puedes dejar aquí...

—No, te llevaría conmigo, tendrías a Alys... Robb vendrá por nosotros.

Lynara StarkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora