*Basado en la serie de Juego de Tronos*
Lynara Stark es la hija menor de Rickard y Lyarra Stark, nacida apenas un par de años de La Rebelión de Robert, al morir su madre de parto, su hermana Lyanna se encargó de su cuidado, hasta que sucede la batal...
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—Está aterrada, abuela, solo mírala— intentó hablar Margery mientras Sansa se deshacía en llanto, las palabras de su tía no la consolaron, al contrario, esta vez fue Lynara quien temió por su vida, por primera ocasión, pues sabía que su sobrina era capaz de llamarla traidora en público y correr a las faldas de Cersei. La castaña cruzó una mirada con Lady Oleena.
—Habla con libertad— la apremió—. Jamás traicionaremos tu confianza, lo juro.
—Ella sabe tan bien como nosotras lo que significa la palabra de alguien para un Stark— Lynara no la soltaba—, y en estos momentos es la mejor carta que tenemos.
—Es un monstruo— habló al fin conteniendo la respiración, temiendo que le cortaran la cabeza, al igual que a su padre.
—Ah— la matriarca le restó un poco de importancia al asunto—. Es una lástima.
—Por favor, no cancelen la boda— suplicó aun con el llanto a flor.
—No te preocupes, el Lord soquete de Altojardín está empecinado en que Margery sea reina, aun así, te agradecemos la sinceridad. ¡Al fin viene el queso!
—Coman— alentó Margery.
Sansa se tomó un momento para serenarse y limpiar sus lágrimas. Su tía le estrechó la mano una última vez antes de también dedicarse a la comida. Ambas disfrutaban de por fin respirar libertad, un pequeño oasis en una corte tan hostil. Era bien sabido que las dos Stark eran prisioneras de guerra, sin embargo, les daban comodidades mientras las asfixiaban de otro modo. Todos comían hasta que Lady Olenna diera la orden de terminar, lo cual hizo limpiándose el rostro con la servilleta, Sansa y Lynara dejaron sus cubiertos y Margery bebió por última vez de su copa.
—Sansa, Margery te llevará a nuestras estancias para que veas las telas y te confeccionen un par de vestidos... me han mencionado cuánto te gusta.
—Muchas gracias, lady Olenna.
—Lynara...
—Necesito hablar con ella, querida.
—Estarás bien, vas acompañada de lady Tyrell— le sonrió.
—Me han dicho que no te agrada.
—Es la menos agraciada de mis sobrinas.
—La otra está muerta.
—Presuntamente.
—Vivir en una fantasía no te va a salvar en esta prisión.
—Para eso están ustedes.
—¿Y qué esperas de nosotras?
—Ya lo dije, protección y un salvoconducto.
—¿A dónde? Invernalia ha caído, tu hermano Robb no va a encontrarlas y tu hermano Benjen está en el Muro.
—Protección, al menos, mientras ustedes están aquí. Sansa ya ha sufrido demasiado.
—Y usted no ayuda mucho tratándola como la trata— Lynara forzó una sonrisa—. Sí, la gente habla, las ve.
—Creí que pagaba los mejores consejeros de los rumores.
—El dinero se le acaba, ¿no es así?
—Sí...— suspiró luego de beber su copa.
—Bueno, algo podremos hacer.
—Cuando Margery sea reina, quiero que Sansa permanezca como su dama, al menos hasta que pueda entregarla con su madre y usted mate al rey.
—¿Y cómo podría hacer eso?
—Solo dígame cuándo, podríamos ponerlo a la vista y que nadie lo vea venir.
—Hablarlo así, tan libremente.
—Hablando francas, no me digas que no lo has pensado ya.
—Tienes demasiado interés.
—Robb guerrea por venganza, al igual que yo; perdí estatus por los Lannister, a mí único hermano...
—Todos conocemos tu triste historia, los pretendientes desaparecieron porque Tywin te quitó al pretendiente, pero fue problema de los Stark no mejorar eso.
—¿No tienes otro nieto con el que me pueda casar? — se rio, la matriarca formó una sonrisa.
—Te podrías casar con el Gnomo.
—Bueno, a la muerte de Robb, yo soy la Señora de Invernalia...
—Y no te sirve de nada estando aquí.
—Lord Tywin ya lo tiene claro: Benjen está en el Muro; Bran y Rickon están muertos, Arya desaparecida y Robb va por el mismo camino que mi hermano. Todos sabemos que Sansa no será buena reina, así aprenda cómo se juega esto, yo tampoco lo sé, pero la negociación está sobre la mesa.
—No nos sentaremos los tres a la mesa.
—Lo ideal es que usted lo ponga entre la espada y la pared y rematamos a su mejor peón; de ahí, Tommen es pan comido.
—¿Y Myrcella? Cersei podría traerla de vuelta.
—Esto no es Dorne, no es Visenya II, no tiene un arco al cual aplaudir. Creo que pasa sin pena ni gloria, mucho menos que Tommen.
—Ha pensado demasiado en eso.
—Desde que marchamos a la capital. Primero vino mi hermano con sus hijas y después marché para darle cierta calma a Catelyn.