*Basado en la serie de Juego de Tronos*
Lynara Stark es la hija menor de Rickard y Lyarra Stark, nacida apenas un par de años de La Rebelión de Robert, al morir su madre de parto, su hermana Lyanna se encargó de su cuidado, hasta que sucede la batal...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
A pesar de la compañía de Shae y Alys, Lynara parecía no querer tratar mejor a su sobrina Sansa. Ese fue uno de los pocos días en que la Señora y el Lobo estaban juntos en la misma habitación, a los pies de Lady Stark, disfrutando de la compañía. Quitó a la dama de su sobrina para cepillar su cabello y peinarla como las Tyrell lo hacían. Su mente iba a mil por hora, maquinando cómo podría congraciarse con Tywin para que no la regañara de nuevo, no dejaría de compartir misivas con Lancel Lannister, quería saber de primera mano todo lo que ocurría con su sobrino y no las habladurías de las paredes y los sirvientes. Adornó su cabello con un par de flores, muy similar a la flor Tyrell.
—Te verías hermosa como Señora de Altojardín.
—No me quieres contigo.
—No, pero no estamos hablando de eso.
—No te entiendo.
—Te he visto con Loras, ¿por qué no?
—Pero...
—Joffrey es manipulable y no supiste hacerlo, ha llevado por delante a su familia, a la ciudad y a nosotras con ella. Los Lannister no son opción, en cambio, los Tyrell, tienen posición, dinero y hombres.
—Robb nos va a sacar de aquí.
—¿Cuánto tiempo aguantarás antes de que eso pase? Te recuerdo que fue tu falta de lealtad la que nos puso en este embrollo.
—Lo he pagado.
—No lo suficiente.
—Lynara— reprendió Shae.
La castaña volteó con el rostro tan duro que parecía que se caería a pedazos con la mínima brisa.
—Intento educar a mi sobrina, cuando entiendas lo que hay en juego, entonces opinas.
—El invierno se acerca.
—Eso sí es memorable, los enemigos temblaban al oírlo.
—¿Por qué no llevas a Lady Sansa a dar un paseo?
Alys instó a las otras dos a irse, se sentó de frente a su Señora.
—Temo que no sea lo verdaderamente interesante, quizá Lady Olenna no permita que su nieto se case con mi sobrina.
—¿Qué sugieres?
—No hay forma de ganarnos el Valle de Arryn antes de que llegue Meñique.
—Tienes a Lancel.
—No, quiere la gloria rápida, no la disfruta y no lucha de verdad ni con ahínco. De lo contrario, ya se habría revelado contra su tío.
—Nadie en su sano juicio va en contra de Tywin.
—Espero que esto no salga de estas paredes y que los espías de Varys o Lady Olenna estén del otro lado de la puerta— se sentaron en el suelo, tan cerca que podrían respirar el aliento de la otra—. Si Robb cae, mataré a Sansa, no puedo permitir que la llave del Norte caiga en alguien tan inocente y manipulable.
—¿Crees que se la dé a Meñique? ¿A Varys? ¿A Tyrion?
—Prefiero prevenir.
...
—Deberíamos ser amigas, buenas amigas.
—Eso me encantaría.
—Tienes que conocer Altojardín. Hay una mascarada la noche de la luna de la cosecha. Deberías ver los disfraces, trabajan en ellos durante meses.
—No creo que la Reina me permita salir de Desembarco del Rey.
—La Reina Regente, dices. Cuando me case con Joffrey, yo seré reina. Y, si tú te casaras con Loras...
—Mi tía Lynara dice que...
—Creo que mi abuela y tu tía podrían hablar al respecto... tu lugar estaría en Altojardín. Tú y yo seríamos hermanas, ¿te gustaría?
Sansa se deshacía en llanto de la emoción.
Por fin una laguna de paz entre tanto guerra y tragedia.
...
Las puertas se abrieron, Daenerys Targaryen iba a la cabeza, a su derecha Missandei y detrás de ellas Sir Barristan Selmy y Jorah Mormont. Todo estaba hecho, todo estaba dicho, los esperaban para entregarle el báculo que sellaría aquel trato y, en consecuencia, la última Targaryen entregaría a su dragón, el más grande de los tres.
—El amo dice que no han sido probados, dice que sería sabio que probaran sangre pronto.
Caminaban ya entre los Inmaculados para abrirse paso hasta el Amo.
—Hay muchas ciudades pequeñas entre aquí y allá, listas para ser saqueadas. Si encontrara cautivos, los amos comprarán los saludables a buen precio.
Detrás de su khalessi, iban los dorthraki.
—En diez años, algunos de los muchachos que envíe, podrán volverse Inmaculados. Así, todos pagarán.
Pero la valyria no lo escuchó, se dio la vuelta y sacó de la jaula a Drogon, su más grande, hermoso y preciado dragón. Todos se arremolinaron para verlo. Este elevó vuelo, aun con la cadena. Se veía inquieto, sabía que algo no andaba bien. Entregó la correra y el Amo entregó el báculo.
—¿Está hecho entonces? ¿Me pertenecen?
—Está hecho, ella tiene el látigo.
Daenerys dio la vuelta e ignoró las suplicas de su hijo alado.
—¡Inmaculados! ¡Avancen! ¡Alto!
—Dile a la perra que la bestia no obedece.
—Un dragón no es un esclavo.
—¿Hablas valyrio?
—Soy Daenerys de la Tormenta, de la Casa Targaryen, de la sangre de la antigua Valyria, el valyhrio es mi lengua natal. ¡Inmaculados! Maten a los amos, a los soldados y a cualquier hombre con látigo, pero no lastimen a ningún niño. ¡Rompan las cadenas de cada esclavo que vean!