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—Esta marcha es una distracción

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—Esta marcha es una distracción.

—El funeral de mi abuelo no es una distracción.

—¿Vamos a la batalla en Aguasdulces?

—No.

—Entonces es una distracción.

—Mi tío Edmure tiene a su ejército acampando ahí, necesitamos a sus hombres.

—A menos que los esté criando, no tiene suficientes para hacer la diferencia.

—¿Has perdido la fe en nuestra causa?

—Lady Lynara ha hecho más, y eso que es prisionera.

—Eso podría considerarse traición a tu Rey.

—No coronamos al Stark equivocado, ¿verdad?

—A todos nos mueve algo...

—Si es venganza, aún tengo fe en ella.

—Si no crees en...

—Puedo creer hasta que nieve en Dorne, no cambia el hecho de que tenemos a la mitad de los hombres.

—¿No crees que podemos ganar?

—¿Puedo dar mi opinión, Majestad?

—¿No ha dado su opinión, Lord Karstark?

—Creo que perdiste la guerra, el día que te casaste con ella.

Ambos hombres voltearon a ver a lady Talysa, o la reina, o la doncella, o la forastera. Todos tenían opiniones distintas sobre ella. Una vez asentado, Lady Catelyn se dedicó a lo suyo, estaba furiosa consigo misma y con el mundo, con la idea de estar en batalla y tener que esperar por recuperar a sus hijas porque, aunque le pesara, debía aceptar que Lynara iba incluida entre ellas. Si en sus manos estuviera parar aquello, lo haría, mas no estaba dispuesta a entregar a su hijo por recuperar a sus hijas. ¿Qué clase de madre haría eso?

—Su Majestad.

—Le tienes miedo, ella lo sabe.

—No le tengo miedo.

La reina consorte anduvo un par de pasos hasta su suegra.

—¿Puedo ayudarla, lady Stark?

—No.

—Lo siento, no debí...

—No puedes ayudar porque una madre los hace para sus hijos, para protegerlos. Solo una madre puede hacerlos.

—¿Los ha hecho antes?

—Dos veces.

—¿Funcionaron?

—De cierta manera. Rogué que mi hijo Bran sobreviviera a la caída. Muchos años antes, a uno de los niños le dio viruela, el maestre Luwin dijo que, si sobrevivía la noche, lo lograría, pero sería una muy larga noche. Así que me senté junto a él en la oscuridad, escuchando sus esfuerzos para respirar, sus toses y sollozos.

—¿Cuál niño?

—Jon Snow. Cuando mi esposo trajo a ese bebé de la guerra, no soportaba verlo. No quería ver a esos extraños ojos café mirándome. Así que le recé a los dioses: Llévenselo, hagan que se muera. Se enfermó de viruela y supe que era la peor mujer que ha existido. Una asesina, condené a este pobre e inocente niño a una muerte horrible. Todo porque estaba celosa de su madre, una mujer a la que ni conocía. Así que le rogué a los Siete: Dejen que el niño viva, déjenlo vivir y lo amaré, seré una madre para él, le suplicaré a mi esposo que le dé su apellido, que lo llamen Stark de una vez por todas, que sea uno de nosotros.

—Y sobrevivió.

—Y sobrevivió. Y no pude cumplir mi promesa, todo lo que ha pasado, todo el horror que ha caído sobre mi familia, es porque no pude amar a un niño sin madre.

...

—Robb...

—¿Lo ves?

—No— abrió los ojos.

—Lo estuviste llamando de nuevo.

—Porque no lo veo, no lo alcanzo.

—Va a venir por ustedes.

—Me urge que sitie la ciudad.

—Si lo hace, ustedes no saldrían bien libradas.

—La mejor parte es que podemos pedirle a Lancel que te lleve con Gendry.

—Ay, por favor.

Alys y Lynara rieron a carcajadas, la dama de compañía dejó caer el cepillo por la risa que les dio aquel comentario. Las cosas parecían ir mejor, Robb no estaba próximo a llegar, pero había cierta calma en el aire con los Tyrell ahí.

—Tenemos que protegerla.

—Ahora que los Lannister la han descartado, Sansa tendrá muchos pretendientes.

—Cayó en deshonra por lo que ocurrió con tu hermano.

—Podríamos buscar entre los partidarios de Robb.

—El Rey no podrá acelerar su llegada.

—Alys, si mi hermano no llega...

—No deberías pensar en eso.

—Es una realidad, cruel e injusta, pero aquí estamos.

—¿No has pensado en que perdió la guerra, o sí?

—La perdió el día que se casó con... esa.

—Así piensan muchos hombres de ti tras ser despreciada dos veces.

—En realidad fueron más, pero, ¿quién las cuenta?

—Debieron haberte casado con Robb y las cosas serían diferentes.

—Tendrían de rehén a la esposa del Rey y madre sus hijos.

—¿Ya hubieras tenido hijos con él?

Lynara StarkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora