volver a esa cafetería no era una opción desde un inicio, Pero cuando callo la noche, obligó a sus pies a caminar por aquellas oscuras calles en dirección a la única tienda de café abierta a esas horas de la madrugada, donde había probado las mejores media lunas de la historia y un indescriptible café, que si bien podría decirse que tenía un gusto extrañamente feo, al mismo tiempo era el que mas le gustaba. Pero está vez su finalidad no era beber un café. Siempre fue costumbre para el beber café en las madrugadas, era escritor y la mayoría de las veces se quedaba noches despierto tomando sin parar de esa adictiva bebida que lo mantenía en sus cinco sentidos; más el punto de su escapada en la madrugada, era ver a aquel muchacho que siempre estaba tras el mostrador, con una enorme sonrisa dispuesto a atender a todos con su característica amabilidad. Podría decirse que llevaba un par de semanas curioso por aquel hombre, desde que abrió esa nueva cafetería a unas cuadras de su departamento que extrañamente se mantenía abierta en la madrugada, ni siquiera el entendía que lo mantenía tan interesado, tal vez era el hecho de que lo comprendiera sin decirle solo una palabra, quizás su altura prominente o sus grandes manos que ocupaban un pequeño bolígrafo hasta cubrirlo, quizás solo eran esos ojos rasgados y labios gruesos, con ese lunar bajo el ojo izquierdo que lo dejo pensado todo un día en lo tierno que se veia, Pero si se lo preguntan bien, el cree que lo que más le llama la atención es esa voz profunda con la que siempre lo atiende preguntando "¿Que desea llevar?".
Había escuchado un par de veces de otros cientes que el chico era sordo, más no mudo. ¿Si no escuchaba, como sabía lo que quería cuando le hablaba? No era algo que le importará averiguar en ese momento, de solo pensar en esa gruesa y rasposa voz los pelos se le ponían de punta, incluso había tenido sueños eróticos con esa voz, preguntándose si estaría enfermo por pensar ese tipo de cosas sobre una persona a la cuál técnicamente ni conoce, levantándose con un dolor espantoso entre sus piernas, no tiene un a explicación logica para eso, incluso se encontró escribiendo un nuevo libro inspirándose en aquel muchacho del cual ni siquiera sabía su nombre.
Sacudió su cabeza, cerrando fuerte sus ojos por el frío y acomodando la bufanda para que cubriera hasta su nariz, suspiro muy fuerte antes de pararse frente a aquella puerta de vidrio que le pertenecía a esa cafetería abierta las veinticuatro horas, quizás ni siquiera estaba el chico allí dentro, porque el solía verlo en las tardes, pero los empleados pueden cambiar durante los horarios. Se recriminó un poco sobre lo que estaba haciendo, literalmente había salido de su cueva para ir a ver a un muchacho que de seguro y ni sabe quién es, bueno, no es como que va a ir a saludarlo o algo, va a comprarse un café y fingir que quiere comer algo, seguramente sea el único cliente ahí dentro a las una de la madrugada. Después de debatir mentalmente si darse la vuelta y volver a casa o entrar, decidió que ya había caminado cuatro cuadras hasta ahí, en la madrugada, con menos ocho grados de aquel invierno, no iba a dar la vuelta ahora.
—Bienvenido al café de la familia Song... —esa voz, esa voz tan gutural. Hongjoong no quiso colorearse hasta las orejas, pero el profundo sonido de aquella boca entro por sus oídos deleitando gustosamente sus tímpanos, ¿Cómo podía controlarse con algo así? —¿Que desea llevar? —volvio a hablar, y con esa enorme sonrisa le miro.
Hongjoong estaba seguro que sintió su corazón saltar de su pecho y salir corriendo, no podía moverse de los nervios, abriendo la boca para hablar Pero sin soltar si quiera una palabra, su voz no quiso salir. Se quedó parado al lado de esa puerta de cristal, mirando al muchacho que con una sonrisa lo invitaba a hablar, más no podía ni apartar sus ojos de esos ojos tan rasgados y firmes, Pero tiernos al mismo tiempo. Ni siquiera contó hace cuantos minutos estaba ahí parado, el tiempo se había detenido y lo único que quedaba eran sus miradas juntas, aquella sonrisa intacta y sus mejillas tan rojas como sus orejas; su corazón latía abismalmente y estaba luchando internamente con la adrenalina de dar la vuelta e irse corriendo para no volver más a aquel lugar, su cuerpo tenso, el calor de el lugar chocando en su cara sin ayudar para nada a sus mejillas y podía decir que todo su cuerpo se estaba prendiendo fuego.
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one shots- ateez
RandomPEDIDOS ABIERTOS. One shots de ateez. -los ships serán randoms pero también estarán los oficiales. -Ustedes también pueden pedirme algún ship. -No haré pedidos heterosexuales(smut,+18) porque yo no escribo ese tipo de contenido(solo homosexual) ...
