El reloj marcaba otra mañana sin nombre.
La casa se extendía a su alrededor como un cuerpo vacío, sin pulso, sin voz. Mingi la miraba en silencio, consciente de que cada rincón guardaba un eco que ya no respondía. El aire olía a polvo y a óleo seco, como si el tiempo se hubiese quedado atrapado entre los muros. La luz entraba débil por las cortinas y rozaba los cuadros que Hongjoong había pintado con manos impacientes y risueñas. Los colores seguían ahí, pero dormidos; parecían recordar mejor que él la vida que antes habitaba en ese lugar.
Antes, la casa respiraba distinto.
Hongjoong la llenaba de risas que rebotaban en las paredes, de melodías improvisadas, de manchones de pintura en el suelo y besos distraídos que olían a café. Mingi recordaba cómo lo observaba moverse de un lado a otro, hablándole al lienzo como si fuera un viejo amigo. Todo tenía un pulso, una alegría desordenada que le daba sentido a lo cotidiano.
Ahora, en cambio, el silencio pesaba tanto que parecía tener forma.
Caminaba descalzo, con pasos tan lentos que apenas levantaban el eco. Cada objeto lo miraba de vuelta: los pinceles endurecidos, las tazas alineadas en la cocina, el abrigo colgado en la percha, inmóvil. Todo seguía donde él lo había dejado, y Mingi no encontraba el valor —ni el deseo— de cambiarlo.
El plato de Hongjoong seguía en la mesa.
A veces se quedaba mirando el asiento vacío, intentando recordar la cadencia exacta de su risa, el gesto que hacía al concentrarse, el sonido de su voz llamándolo desde otra habitación. Pero los recuerdos se habían vuelto difusos, como si el dolor los envolviera en una neblina espesa. No lloraba. No podía. La tristeza había perdido la forma del llanto, y ahora solo pesaba, silenciosa, en los hombros.
El café se enfriaba, como cada mañana.
Mingi lo observaba disiparse, y en el humo creía ver —por un instante— la sombra de lo que fue su vida. A veces sentía que la casa respiraba, que un leve murmullo se arrastraba entre los cuadros. Pero luego recordaba que era solo el aire moviéndose por los huecos del vacío.
La casa no estaba vacía. Estaba llena de su ausencia.
Y Mingi, prisionero de ese eco, se dejó envolver por los días iguales, esperando que, en algún rincón, el recuerdo de Hongjoong aún siguiera respirando por él.
El vapor del café se desvanecía lento, como si se resistiera a abandonar la taza. Mingi lo miró un momento más antes de levantarse. Tenía que ir al trabajo, aunque la idea le resultaba cada día más ajena. Vestirse, salir, fingir normalidad… todo era parte de una coreografía que ya no comprendía.
Dejó la taza en el fregadero y el sonido hueco del porcelanato rompió por un segundo el silencio espeso. Caminó hacia el perchero y tomó su abrigo, el mismo de siempre, el que olía un poco a encierro. Mientras se abrochaba los botones, el pensamiento se le escapó: “Él odiaba este abrigo.”
Una sonrisa breve, casi imperceptible, cruzó su rostro. Recordó a Hongjoong burlándose del color, de cómo decía que parecía un profesor de arte que había olvidado pintar. Esa clase de comentarios ligeros que antes llenaban los días y ahora pesaban más que el aire.
Se disponía a salir cuando un sonido lo detuvo.
Fue apenas un golpe leve, un eco metálico que rebotó en la cocina.
Mingi se quedó quieto, con la mano aún sobre la manija de la puerta. No había viento, ni movimiento alguno. Todo seguía igual, inmóvil, como siempre.
Volvió sobre sus pasos.
En el suelo, junto al mueble donde guardaba la vajilla, había una cuchara.
Una sola.
No era cualquiera: era la cuchara de Hongjoong. Aquella que él usaba siempre, la de mango gastado y brillo tenue, que Mingi había guardado en el cajón superior hacía meses, casi como si temiera volver a verla.
La miró sin atreverse a tocarla.
Durante un instante, sintió algo que no supo nombrar: sorpresa, miedo, o tal vez una especie de ternura dolorosa. ¿La habría dejado mal colocada? ¿Habría olvidado guardarla bien? Intentó convencerse de que sí. Era lo más lógico.
Pero por mucho que buscaba, no lograba recordar haberla tocado.
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one shots- ateez
RandomPEDIDOS ABIERTOS. One shots de ateez. -los ships serán randoms pero también estarán los oficiales. -Ustedes también pueden pedirme algún ship. -No haré pedidos heterosexuales(smut,+18) porque yo no escribo ese tipo de contenido(solo homosexual) ...
